EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

lunes, 29 de febrero de 2016

CARINA SEDEVICH




Creo que el cuerpo entra en la escritura a partir de la emoción. Según las culturas orientales cada emoción se vincula con ciertos órganos vitales. La medicina china trata y previene las enfermedades procurando el equilibrio emocional de las personas. El yoga, por dar otro ejemplo, propone el trabajo disciplinado del cuerpo y de la mente para armonizar la energía emocional. La emoción aparece, entonces, como una cuestión de la que nos hallamos poco conscientes la mayor parte del tiempo. Esto le otorga un gran poder sobre nosotros.
Asumo que, inevitablemente, vivo y escribo desde de la emoción. Me parece evidente la relación entre cuerpo y escritura. Está claro que no es sólo emoción lo que construye una obra poética –así como no es sólo emoción o corporalidad lo que nos constituye como seres humanos- pero considero que el ejercicio del arte desde el no reconocimiento de la emoción genera una obra impotente: humanamente incompleta, sin lucidez, sin vida.  
La forma en que las emociones entran en mi escritura tiene que ver con los modos en que soy  capaz de crear en los distintos momentos de mi vida. Estos modos van cambiando, por supuesto, con el tiempo, la experiencia y el contacto con otras obras de arte, pero sobre todo con el autoconocimiento y la atención a las cosas que forman parte de mi vida cotidiana. Creo que el universo entero está en cada partícula de mi cuerpo y de los seres, animados e inanimados, que me rodean. Intento percibirlo y expresarlo.


Poemas

Estos poemas pertenecen al libro “Un cardo ruso”, que aparecerá en 2016 en Maracaibo, Venezuela, a través de Ediciones del Movimiento.


1

Estos son los grandes días,
los del cielo oscuro.
El corazón, que pende
como una flor lacustre,
irradia su calor
feroz y fúnebre.


2

Pienso en tu pena, hermano,
y el corazón me pesa
como al viejo limonero
sus limones.

*

Te escribo para darte estas noticias:
el aguaribay ha florecido.
Los algodoneros eclosionan.
Las formas de las aves se dibujan
entre las altas ramas de los sauces.

*

Amanecí como una vaca.
Pacífica sobre el pasto.
Satisfecha bajo el sol.
Tan oscura y tan blanca
como otra vaca cualquiera.
Se humedecen mis ojos.
Son redondos y puros.


3

Un hombre pasa a mi lado.
Se te parece.
Fuma.
Es de piedra mojada
el paño gris de su saco.
Huele a sombra de pino
su barba pura.


4

Oscuro y tibio
como un genital
es el olvido.


5

Mis ojos fijos en el cielorraso.

Los del bebé que duerme,
en cambio, blancos
como la escarcha cerrada
sobre un cardo.


6

Alcancé tu mano por primera vez
como una niña
tocaría un membrillo entre las ramas.
Cítrica, cruda,
era la ofrenda de tu mano muda.


Carina Sedevich


Nací en Santa Fe, Argentina, una noche de invierno de 1972. Vivo en Villa María, Córdoba, desde los 9 años. Entre 1998 y 2015 publiqué los libros “La violencia de los nombres”, “Nosotros No”, “Cosas dentro de otra cosa”, "Como segando un cariño oscuro", “Incombustible”, “Escribió Dickinson”, “Klimt” y “Gibraltar”. En 2016 aparecerá en Venezuela mi noveno libro, “Un cardo ruso”. Algunos de estos libros han sido editados también en España. Algunos de mis poemas se han traducido al portugués y al mallorquín.  Entre otras cosas, hace unos años hice una licenciatura en comunicación y un doctorado en semiótica: necesitaba un trabajo lo suficientemente bueno como para mantenerme y criar a mi hijo Francisco. Lo conseguí. Por estos tiempos escribo bastante, cuido a mi sobrinita menor varias horas por día y curso un profesorado de yoga.  
     

1 comentario:

  1. Gracias Carina por esta entrega.Coincido en que el Universo está en cada en cada partícula de nuestro cuerpo y por lo tanto incide en tu propia poética.

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