EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

miércoles, 24 de febrero de 2016

ALBERTO CISNERO




Permanezco sentado y escribo. Con antelación armo el poema en la cabeza. Cuando me siento a escribir ya tengo un boceto. Durante el día voy colectando imágenes, palabras, situaciones que en la noche anoto en mi cuadernito. 
No podría hablar de inspiración ni de ninguna otra circunstancia similar, no me  ocurrió en persona. Suelo poner música, pianistas, Bill Evans, por caso. 
Cuando escribo el cuerpo está cansado luego de la jornada laboral. Siempre escribí durante la noche. Ahora durante pocas horas. 
Con los años he notado que a partir de cierto lapso el cuerpo comienza a exigir palpaciones, ayudas químicas. 
Lo más evidente en relación a este tema es la piel: tengo psoriasis. Es mi radar para detectar si algo anda mal y es el único noticioso al que adscribo. 

(Nota: escribo esto con vendajes y puntos en el abdomen, en un post operatorio).



de Forma parte de mi guerra, 2015 (inédito)

19-

sueño mucho despierto, recuerdo mucho,
añoro mucho, invoco imágenes de la vida en otro
tiempo, de cosas simples y ordinarias, ahora posibles.
el mundo de antaño ha sido sustituido por el de hoy.
leer es igual a entonces y escribir también. simular
una dirección, un camino en la incierta huida
hacia el sur. leer es decidir. pero una cosa la trinchera
y otra el matadero. mi apellido continuará
sin terminar en consonante y espero bajar al sepulcro
de manera natural. entiendo que hay dos métodos
para determinar cuánto lleva muerto un cuerpo,
un texto: o bien observando su grado
de descomposición o bien cuán roído está
por las ratas. si estás perdido, quédate
donde estás. alguien te va encontrar.


22-

no confío en nadie que rechace el frasco y la pipa,
chocar e incendiarse. en efecto, por debajo del lustre
está el instinto, chicos azorados de corazón
clemente. antes de las drogas, el terrorismo,
el sexo con niños y el sexo con óbitos.
esa es nuestra quince rue vivienne, la serena
ventaja de marcar la página y cerrar el libro.
no hay víctimas aquí ( a lo sumo voluntarios
que apelan a su orfandad en pos de conseguir
un domicilio particular). me dedico al negocio
de envejecer, planeo nombrar todas las estrellas
sobre una rama en un poema. fuera de la aldea
y lejos de la manada, uno sólo puede ansiar
que ese tipo de hechos continúen para siempre.
confrontar la realidad sin dejar demasiada sangre
en el pasto, conservar ese mágico momento
y repetirlo a voluntad. ya lo escribí muchas veces.
escribir, eso es algo que no está en ninguna parte.
ni aquí ni allá está cerca su camino.




23-

podés intentarlo en tu casa, a solas, con materiales
fáciles de conseguir. luce el sol, el mar está en calma,
mas nunca regresarás. algunos incautos escriben
por jobi, para escapar de la calamidad o del inocente
aflictivo parloteo, dejan volar la fantasía, se atienen
a un trabajo lejano y absorbente. la calidad
de lo producido no necesariamente guarda relación
con sus efectos terapéuticos. a mí me rechazaron
las mejores editoriales. soy viejo y las diversiones
juveniles han perdido para mí su antiguo encanto.
un alegre rondador, un taciturno desesperado,
el único corresponsal cercano y querido
en el mundo, me dedica cumplidos pasados
de moda. la firma, que cualquiera sospecharía ficticia,
es mi verdadero nombre. florece y se marchita
a su alrededor. perdón si te confié algo.


27-

¿ ya aceptaste lo que odiás, o todavía desconocés
lo peor acerca de cualquier cosa, es decir, escribís
para lograr la calma, el equilibrio, la libertad
personal en tu cubil ? ¿ captaste un tiempo
idílico en el cual los pájaros cesaron de repente
en sus trinos y una constelación se hundió hasta
extinguirse en la cera con que los empleados
de limpieza adecentan el jol de los salones ?
¿ tachás y mirás directamente detrás del folio
sin localizar un rayo de luz o de sonido, algún
impulso eléctrico que te oriente ? ¿ ya lo habías
encontrado una vez y luego lo habías perdido ?
¿ atestiguaste que era un camino más largo
que llevaba a la misma meta o que llevaba más
allá de donde se puede regresar? ¿ desgraciada
la perdiz que se enreda en el alambre ? ¿ vas
a declararte responsable de algún otro extraño
y arcaico rito? ¿ tomás notas de todo lo que se
ausenta en tu cuerpo, creyendo al mismo
tiempo dos cosas que se contradicen ?




Alberto Cisnero


Soy Alberto Cisnero, nací en La Matanza. Clase 75, bibliotecario. Me gustan los libros: leerlos, ordenarlos y escribirlos. 

cisnero.a@gmail.com
Página web: Alberto Cisnero

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