EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

miércoles, 24 de febrero de 2016

MARCELA MOREL



Yo miro todo. Sufro del mal de “ojo crítico”.  Si a esto sumamos a las ineludibles influencias el caos de cualquier autodidacta lo que (me) queda es un hilo conductor “medio” exquisito entre las lecturas, la música y  las estéticas que atraviesen las cosas o la gente:  mi mirada sobre ellas. Es inevitable el entrecruzamiento de un raid de imágenes, palabras, duermevelas y “trampas” emocionales las que darían forma a la piedra del poema. A partir de allí tan sólo una palabra podría ser disparador pero una palabra que encierre toda la música.      
Creo que sí existe un procedimiento o método aplicado a mis versos. Elimino mucho de lo escrito, quizás porque me guste más la reescritura que lo preliminar, ese croquis que va mutando levemente o es rudamente cercenado. De acuerdo al resultado durante el manoseo inicial yo se cual llevará, seguramente, el punto final. No creo en absoluto que el taller termina, que sea una etapa. Esos laureles podrían dormir ese “ojo” atento del que los poetas no podemos prescindir. No diría nada sobre la voz porque, entiendo, ya se dijo todo… prefiero las palabras de Osip Mandelstan, quien dijo de Ana Ajmátova: “Quien no haya escuchado nunca su voz no conocerá jamás su poesía”. 


EL ENCENDEDOR REFLEJA...
los vidrios que igualan la esmeralda, agazapado en la botella,
un dios pequeño escribe: el resumen del tiempo.
Me esperan 
cansada la piedra, una conversación inhóspita 
tal vez agradable, la mueca de la Sra Albornoz.
Que todos los metales pesados despierten al mundo
lo adornen y empapen de olores, bostecen
los bufones de la corte decadente, rían. 


... el hombre perdió más y más la plenitud de su naturaleza y se convirtió 
en cero absoluto ante su propia contemplación.
Rudolf Steiner


Estampilla con metales fileteados, las flores
nacionales y pájaros seguidos por minúsculos
centavos como símbolos de unión. El mar
se aleja y el secreto deja así su estado puro,
la resaca ambivalente ante el filo corrosivo
de la sal. El ojo duerme, el niño ve.




LA VOZ DE TRUENO EN EL PASILLO SE APROXIMA...
Desde los mismos finales de un tubo
La voz de león despierta el deseo
Que parecía dormido 
Como una palta abierta que en lugar de corazón
Tiene un carozo, una piedra descartada
De cerámica verdosa cubierta por  la humildad
De los árboles que amparan 
La idea del comienzo en la semilla  





Esperan que llegues los palos borrachos sus algodones abiertos casi desprendidos anticipan el invierno te prometo el de Dickens es cierto, estoy desesperada, espero la forma la cara la sombra. Esperan que llegues los pájaros, también-


Parque Las Heras


Los

mismos 

árboles

Nosotros

Los 

Mismos

La

Piedra

Eterna

Nosotros

Los

Mismos

El 

Tiempo

Acabado

Nosotros

Los

Mismos

El suelo

Invertido

Nosotros

Los

Mismos

El 

Cuero

De

Cielo

Oscuro


El que rasca intempestivamente
con caricias a la noche dice:
“ustedes ya no son los mismos”… 
¿y cómo podría yo creer
en artilugios de la noche?
Quisiera dejar a un lado las creencias,
aunque nunca la plegaria; por momentos, tenerte,
acá y ahora, presente.

Las cartas nunca enviadas las caricias jamás recibidas: Las cartas de amor no se contestan ni se guardan. Se queman o mastican, nunca se descartan se maceran en lugares tibios si es que no llegaran al lector predestinado motivo de distrofia o desentendimiento 
Imposibilidad del amor puede decirse en una carta lo negado al vacío lo opuesto al sol y al fuego
A vos
no
quise
decir
eso
en vos
todas
las
palabras
bastan. 
   
Marcela Morel


Soy del 68, porteña, autodidacta. Casi inédita con publicaciones en blogs de poetas (Las afinidades electivas y El poeta ocasional) y un libro editado en autogestión en 1996.- Mi interés real por publicar ya no pasa por la pasión que sienta por escribir sino por el interés, también real, del otro por leerme. Esa eclosión o parto tendrá que ser mutuo y a su tiempo- Mis tiempos (y en general) son extraños porque pienso rápido (eso creo al menos yo) y lo  resolutorio lo macero durante el tiempo sin presiones. A más presión menos resultados y chau objetividad- Y un libro propio merece todo: apoyo externo y autocrítica hasta soltar lo que no nos pertenece. 
Muy distinto a lo que ocurre con las lecturas en mi voz. Allí me encuentro con público que no escribe, de manera que el feed-back es hasta físico..Ya no importa tanto lo que digo, las comas, si alguien del paño me conoce, los clichés... delante del micrófono soy una poeta y ya. Ese humilde "aguante" del público me deja exhausta y feliz. Me encaran con un verso mío memorizado (cosa que no haré jamás, memorizar o declamar al estilo Bécquer) y siento que ya está: hay un significado propio y ajeno en lo que uno escribe y que el otro se apodere y guste de eso también es un motivo para seguir, aún sin publicar.


Marcela Morel

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