EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

jueves, 3 de marzo de 2016

ANDRÉS BOHOSLAVSKY



1

Procedimiento de escritura

No tengo ninguno.
Mejor dicho, como en mi propia vida, mi sistema está regido por un gran plan, que consiste
en no tener ninguno.
Lo que escribo proviene como un relámpago, un satori, una especie de inspiración,
de un lugar y una voz  que desconozco y parece dictármelo
la realidad es mi fuente, casi siempre.
A veces mi gato me despierta de madrugada, lamiéndome la cara y entonces escribimos juntos,
él con sus ojos me cuenta las escenas de las que fue testigo:
la pobreza, la explotación, el sufrimiento, el dolor y la hipocresía parecen ser sus temas centrales.
Yo solo trascribo sus ideas al papel, luego le pongo un plato de leche y nos acostamos a dormir
hasta que un nuevo día comience para ambos.
Miro mucho cine, desde chico.
El neorrealismo italiano me gustó tanto que fui ladrón de bicicletas y finalmente de adulto, luego
de salir del correccional de menores, me dediqué a navegar y perderme en el mundo.
Ahora volví de aquél viaje pero no del sueño de viajar

2

Sensaciones físicas

Ninguna en el cuerpo, solo en mi mente, como si fuese un proyector interno de guiones
cinematográficos.
Mi cuerpo tal vez sólo sea el elemento mecánico que proyecta dentro de mí, como en una mini
sala de cine, aquellos guiones cuyo único espectador somos mi gato y yo.

Recuerdo a  Jack Kerouac, acá abajo sus palabras:

"Aquello que Rembrandt o Van Gogh lograron ver en la noche no podrá ser visto nuevamente"

O las palabras de Van Gogh:
"
Los cipreses me preocupan siempre, quisiera hacer algo como las telas de los girasoles,
porque me sorprende que nadie los haya hecho todavía como yo los veo."



Poemas


La camarera que se creía Greta Garbo y el plomero que soñaba ser Lenin

El día que mis ojos miraban de otra forma, desde la mesa de siempre
donde pasaba horas leyendo a los malditos
bebiendo como si mis días fuesen interminables
una revelación, un rayo en mi mente
me mostró que a veces la realidad
no es más que una ilusión, un engaño fabricado por vaya a saber
qué extraño mecanismo

dejé un momento a Rimbaud, en ese libro viejo

que exhalaba humedad
coloqué mi vaso a la izquierda de él
y mientras le pedí disculpas, me acerqué a la mesa
donde Lenin charlaba con Greta Garbo,
ella tomaba un martini y él su vodka de siempre

la mirada de Greta, absorta y claramente perdida

por el discurso revolucionario de Lenin
hacía que la escena, que veía en blanco y negro
resultara una puesta cinematográfica de los años 30

a esa altura, el bar ya no era el del barrio de Pompeya

sino un bistró que estaba a metros de la estación de subtes de Moscú
al que solía venir asiduamente en otra vida
para llegar a la casa de Esenin o Maiakowski
los ojos grises de la Garbo, fijos en el perfil de Vladimir
daban cuenta de otra cosa, muy lejana a la dialéctica de nuestro héroe
y más próxima a la bella idea de lo romántico
nada en ella parecía hablar de plusvalía o revoluciones
lo suyo era belleza y glamour en estado puro
la escena cambiaba del blanco y negro, a un abanico de ocres
o se mostraba congelada, simplemente, como una foto

de repente, los tres reíamos, sin saber muy bien porqué


pero ese trueno, que se anticipó al diluvio, puso las cosas en su lugar

Greta volvió a ser la melancólica camarera de ojos tristes y mirada cansada
Lenin volvió a ser el plomero que pasaba por su ginebra cotidiana
solitario y hosco como siempre

retorné a mi mesa

donde planificamos con Arthur dejar de escribir poesía
y escapar para siempre al África.


Rebeca

Iván, peluquero y anarquista ruso
fue asesinado por la policía en los años 40
en un bolsillo de su pantalón encontraron tres monedas
panfletos llamando al alzamiento contra el poder de turno
y un librito acerca de cómo construir un mundo
donde nadie es amo ni esclavo
y del devenir inexorable de la felicidad a causa de esto

un pequeño peine completaba el cuadro en el otro bolsillo


el hijo del peluquero se hace policía para ganarse la vida

reprimiendo a los que alteran el orden en la vía pública
en una refriega, muere asesinado por un ladrón que le dispara a la cabeza

Rebeca, la hija del policía reabre la peluquería familiar

sin saberlo, le corta el cabello al ladrón que asesinó a su padre
y al comisario que mató a su abuelo

por las noches escribe poemas breves impregnados de amor

ignora el mundo casi por completo y es feliz
eso me dice, casi sin mirarme
al bajarme del sillón de la peluquería.


Mamushkas


Con el alma cubierta por un cuerpo y una máscara, o varias

deambulo por este puerto, gris y horrible como todos los del Este
pensando en alguien, como una especie de mamushka
que contiene una persona dentro de otra y otra y otra

al fin de cuentas, quien inventó esa muñeca

debió tener una idea parecida
lo que quizás no supo, es que en nosotros el número tiende al infinito

como un lienzo con capas superpuestas que solo muestra la última

una sonrisa que encubre el odio
un torturador mimetizado en buen vecino
un texto que oculta algo

así vamos por la vida

disfrazados  camaleónicos agazapados
todos impostores

el ruido de un coche doblando en el muelle me distrae

y hace que mis pensamientos se desvanezcan
intento volver sobre ellos, pero ya no puedo

el mundo parece ser otro, no el mismo que segundos atrás

ni siquiera recuerdo el nombre de quien ocupaba mi cabeza
o como llegué hasta acá
en unas horas subiré al barco y dejaré este lugar.

Lo que hace la nostalgia no siempre es volvernos tristes.



Sección A3  División 24 Sepultura 2
                                       
Las coordenadas correspondientes a la tumba de mi padre
escritas en un papel sin importancia
mostraban una extraña cartografía para delimitar
como en un viejo juego de batalla naval
la ubicación en la ciudad de los muertos,de esa especie de inquilinos de la eternidad
o lo que fuese que hay después de esto

sobre la tierra había crecido musgo, ayudado por la sombra y la humedad

y  la plaquita que contenía su nombre estaba un poco herrumbrada
el horario favorecía la ausencia de otros visitantes, así que me senté a su lado
prendí un cigarrillo intentando pensar algo acerca de este misterio llamado muerte

en eso estaba, cuando llegó un tipo en bicicleta a la tumba vecina, que arrodillado
comenzó a rezar vaya a saber qué cosa y al finalizar se acercó a pedirme un cigarrillo
a la par que me contaba  los motivos de su concurrencia:
allí yacían quienes habían sido sus padrastros
dos personas muy humildes, que le habían dejado lo que tenían
que a la vista, era poco, casi nada
nos saludamos y partió en su destartalada bicicleta

mientras lo miraba alejarse, llegó un auto, cargado de gente

que mostraba signos  de su posición social
claramente en las antípodas del personaje anterior

esta vez, el que se acerca a pedirme fuego, es el chofer del vehículo

que me ilustra quiénes son y a quien vienen a ver :
el dueño de media ciudad, un personaje siniestro, un tipo que supo cultivar
el arte de la usura y la acumulación de bienes, actividades primarias de una vida
dedicada al dinero y perfeccionada por el desprecio
de aquello que no respondiera a esa lógica simple y brutal
estos, como el anterior, partieron, y el que saluda es el chofer
con un guiño que parece buscar  complicidad

al  quedarme solo nuevamente, pienso en esta breve secuencia

extraña  y cargada de simbolismos parece tener significancia o representación real
pero no alcanzo a precisar si constituye una alegoría de la sociedad o algo similar

apago el último cigarrillo y ahora, al mirar el lugar donde reposan los restos de mi padre

me doy cuenta que todo ha sido una broma suya
una broma acerca de explotadores y explotados
me sonrío y siento su voz, entremezclada en el viento, diciéndome:

todo esto  no es más que otro negocio hijo

morir es gratis o casi, pero el post-morten te va a costar un billete siempre
veámoslo en perspectiva, susurra y me interroga:


¿en qué lugar del féretro guardan su fortuna los explotadores?


el viento cesa de repente y con él las palabras de mi padre
me agacho a darle un beso a la tierra que abriga sus huesos
mientras pienso que el mas allá tal vez no sea tan mal lugar
por lo menos para gente como él, que soñaba un mundo diferente

camino algunos pasos y voy al encuentro de mi amigo

en este encantador hostel  para melancólicos
sus ojos  cargaban dolor y parecían contener un mensaje
lo abrazo y antes que me diga nada le advierto que tengo una historia increíble.



El acta


Yo, que estoy en el medio del mar
leo el acta, que con unos cuadraditos marcados con una x
deja constancia de la muerte de mi madre

mientras la rompo y el viento se la lleva

depositándola en unas olas gigantes
pienso en ella con sus lentes viejos, leyendo a Chejov
o las cartas de familiares de Rusia
y en aquellos años en que era feliz, paseando con mi padre por la playa
mientras yo corría detrás de ellos

me doy vuelta y la veo sentada en una silla en la proa

rodeada por unos albatros que picotean restos de comida

me llama y me siento junto a ella, mientras saca unas fotos viejas

en paisajes extraños, junto a sus padres
y luego otras y otras, como un repaso de su vida
mientras hablamos de las cosas que quedaron sin hacer
de esos planes simples que teníamos
y ya no podremos realizar

giro la vista al mar y cuando me doy vuelta para abrazarla

ya no está

a mis pies, veo la foto en que ella está delante de la casa de sus padres

en la calle de la revolución
la llevo al camarote, la pego en la pared
y me acuesto a dormir
en el sueño, escucho su voz, casi inadvertible, que me dice:

- no estés triste, ya nos veremos.-


me despierto, me sirvo un vaso de vodka

y miro por el ojo de buey la tormenta que se avecina
voy a la sala de máquinas, a cumplir mi turno
y la escucho nuevamente:

- hijo, el hombre es lobo del hombre-


me río pensando en ella, en esos viejos tiempos
donde soñaba un mundo mas justo
sin imaginar que nos convertiríamos en bestias.
.
Andrés Bohoslavsky


En mi última reencarnación nací en Río Negro, en 1960.
En las otras recuerdo haber sido exhibicionista profesional de yo-yo en New York en los 60’s, albañil en la gran muralla China, bibliotecario en Alejandría, chofer de Mao, camarada junto a Lenin en aquél famoso Octubre, jugador de ruleta rusa en la gran depresión, cajero de banco en Massachusetts, ayudante de pintor en la capilla Sixtina, afilador de la guillotina de Robespierre, el terror, durante la revolución Francesa, y si mal no recuerdo fui uno de los asaltantes al tren blindado lleno de millones en Londres junto a Ronald Biggs, bufón de una corte renacentista, falsificador de obras pictóricas en la edad Media, deshollinador en Islandia, obrero explotado en la Revolución Industrial, etc,.
En los 70’s, siendo un niño, terminé en un instituto de menores donde descubrí mi pasión por las palabras y la lectura al salir ya sabía que quería ser escritor y ladrón
para ganarme la vida dignamente y poder escribir, trabajé en cualquier cosa, como lo sigo haciendo ahora arriba de los barcos sólo robo palabras que escucho en los subtes o en los colectivos o en los bares y hasta ahora eso no parece configurar un delito. Vivo en Buenos Aires, en un barrio lleno de ciegos a los que guío y les cuento lo que veo y lo que no veo


Libros:



“ El  rio y otros  poemas  /  The river and other poems (Verulamium Press, bilingüe, Inglaterra, 2004 )
 “El pianista del Black Cat ( La carta de Oliver, Buenos Aires, 2007)
“China ocho milímetros” ( La carta de Oliver , Buenos Aires , 2009)
“ Una noche en bosque-poesía ( Editorial Leviatán, Buenos Aires 2014 )
“ La camarera que se creía Greta Garbo y el plomero que soñaba ser Lenin “ ( La carta de Oliver, Buenos Aires , en imprenta )

vladimirbeat@yahoo.com.ar

8 comentarios:

  1. Genialidad, este tipo es mejor que Bukowski
    Claudia Martinez, Pilar

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  2. " El ladrón ", " El acata " y " Rebeca " son la síntesis perfecta de lo poetico y lo social. Me dejó sin aliento. Reivindica el género, por lejos
    Paula

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  3. Me emociona leer estos poemas, nos han hecho creer que la poesía debe ser fría e inescrutable.Estos poemas derrumban un paradigma falso y artificial. Felicito al autor, un genio.
    Marta Dulzan, Génova

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  4. Felicito a este autor: incrimina sin hipocresía y con formas poéticas al sistema, fascinante !
    Jessica Grinberg, Buenos Aires

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  5. Ufffffffffffff que bueno leer estas cosas, así, sin anestesia sin acartonamiento, muy
    bueno este autor
    Elías Fernandez

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  6. " La camarera que se creía Greta Garbo y el plomero que soñaba ser Lenin ", " Sección A3 División 24 Sepultura 2 " y " Rebeca " poemas de fusión narrativa existencial bellísimos
    Diana Gutman, Buenos Aires

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  7. Categorizar el arte es una tarea menor y burocrática. La misión del arte es el placer estético del lector. Gracias por este autor, diferente, muy diferente.
    Claudia Martínez, Buenos Aires

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  8. Hachazos al alma y al pensamiento. Gracias al autor.
    José Damiani

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