EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

domingo, 6 de marzo de 2016

MANUELA SUÁREZ





Hay una búsqueda que nunca se de dónde viene ni hacia dónde va. En algunas ocasiones una obra audiovisual supo dispararme paralelismos con ideas que venía trabajando, como pasó con la película francesa “La belle verte” del director  Coline Serreau y la nouvelle “Nómades” que escribí en el año 2012 y publicó Editorial Campotraviesa. Un tema recurrente en mi trabajo es el psicoanálisis, que no practiqué nunca aunque investigo desde que iba a la escuela. Al llegar los dieciocho años, mientras se pronosticaba de mí una futura analista, decidí tomar otros rumbos. Desde una mirada retrospectiva entiendo que a los temas que me apasionan suelo conservarlos en su estado salvaje, como si no quisiera que lo cognitivo o lo racional estropearan la belleza de su origen conceptual, como si no quisiera encontrar palabras para pensarlos. El hecho de no entender algo que me intriga o me seduce me produce una fascinación, pero en vez de intentar descifrarlo, disfruto de estar en esa burbuja de insignificantes. Un libro que me capturó fue “La revolución electrónica”, de William Burroughs, tanto que al momento de publicar por primera vez mis poemas, no soporté la idea de verlos acabados y decidí armar un solo poema largo compuesto de recortes de todos mis poemas. El paisaje eterno y en continuo movimiento es el inconsciente, puedo escribir en una plaza o encerrada en una habitación, ya que la inspiración emerge antes, cuando un sentimiento o una observación difusa intentan explicar cómo me atraviesa la realidad. Jacques Lacan me ha inspirado por más de diez años, no tanto en su calidad de analista, sino más bien en su desdoblamiento como performer. Comparto dos citas que siempre evoco de sus seminarios: “Les he dado una fórmula y he hablado de  la transferencia, en términos plagados de trampas…como siempre, como todo lo que digo, naturalmente. ¿Por qué habría de decir otra cosa cuando se trata de eso precisamente? De lo que hay en el inconsciente. Es decir, que el lenguaje no sirve, nunca ha servido, sólo nos permite formular cosas que tienen tres, cuatro, cinco, diez, veinticinco sentidos que el sujeto supuestamente debe conocer.” Y la segunda, cuando habla de lo real en los seres parlantes: “Se da cuenta que hay una cosa que se repite en su vida y siempre es la misma…y que esa es su verdadera esencia. ¿Qué es esa cosa que se repite? Una cierta manera de gozar”. Frédéric Chopin y Erik Satie me proporcionan un estado de contención por donde deambular mientras las palabras encuentran su forma más sincera. Hace poco tiempo encontré versiones de estas composiciones realizadas con sintetizadores modulares, que se han convertido en perfectas bandas de sonido para la escritura.
Al momento de escribir necesito llegar cansada o mareada. Muchas veces camino, doy vueltas por el mismo lugar hasta que aparece una frase que desencadena el resto del texto. Lo que sé es que no puedo despertarme y escribir, por ejemplo, la energía que tengo en ese momento no me lo permitiría. Muchas veces limpiar también me sirve, después me doy un baño y en ese estado de cansancio y renovación saco lo mejor de mí. Esto hace que la relación de mi cuerpo con la escritura sea vital, de hecho, más profundamente, creo que la fuerza que me mueve a escribir es de origen sexual, que no necesariamente se relaciona con un acto sexual, sino que lo es en su particularidad de exponer mi cuerpo y el deseo a determinados límites para llegar a un fin. Creo que toda creación artística conlleva una sublimación de las pulsiones libidinales. En mi caso, no podría contemplar la belleza de una flor, por ejemplo, en un estado de energía normal. El agotamiento me permite frenar el torrente de pensamientos impropios y abrir un camino hacia mi observación vital. Si yo miro esa flor que abre sólo de noche y habita el pasillo de mi casa, con ojos despiertos, sólo voy a ver que es hermosa, imponente, frágil, suave, agraciada. Si a esa misma flor la miro cansada probablemente la vea más como a mí, valiente, misteriosa, oculta, fantasiosa, oscura, sobreviviente, histérica. Para esto recomiendo la lectura de un clásico que no deja de hacernos preguntas, “Ulises” de James Joyce, comparto aquí un fragmento del monólogo de Molly Bloom:
“el sol brilla para ti me dijo el día que estábamos acostados entre los rododendros sobre la puerta de Howth con el traje de tweed gris y sombrero de paja el día que conseguí que se me declarara si primero le pasé el pedacito de pastel que tenía en mi boca y era año bisiesto como ahora sí hace dieciseis años mi Dios después de ese beso largo casi me quedé sin aliento sí me dijo que yo era una flor de la montaña sí entonces somos flores todo el cuerpo de una mujer si ésa fue la única verdad que me dijo en su vida y el sol brilla para ti hoy sí por eso me gustaba porque vi que él entendía lo que era una mujer y yo sabía que siempre podría hacer de él lo que quisiera y le di todo el placer que pude llevándolo a que me pidiera el sí y primero yo no quería contestarle sólo miraba hacia el mar y hacia el cielo y estaba pensando en tantas cosas que él no sabía”



Poemas


Extractos de “Mágico Hermoso Profundo”, Emr, 2014.




Cuando alguien levanta
los brazos así
es que quiere tocar el cielo.
En cambio si alguien se ubica
en una posición plegable
es que quiere ir
al fondo de la tierra.
Si alguien gira en círculos
casi sobre el mismo eje
y extiende los brazos
hacia los costados
en línea recta
es que quiere
expandirse o explotar.
Hay que prestar atención
cuando alguien hace eso
significa que la consecuencia
no puede determinarse.
Si alguien va caminando
y de golpe trata de doblar
el cuerpo por la mitad
y le sale sin querer
hacia el lado de la espalda
eso queda muy raro
a nivel visual
pero significa que se siente
con confianza.
No lo decepciones
tratando de entender
qué le pasa.


unos símbolos demasiado fuertes
con números demasiado abstractos
me enloquezco astrológicamente
calculo posibilidades de supervivencia
para momentos de extremismo emocional
las ganas de hacer del piso un lustre
la belleza de verlo resplandecer
la necesidad de caerse cada tanto.


Poemas de “Planta Antagonista”, inédito, 2015-16.




Mi cuerpo
como una joya
que el que se la gana
no se sabe
como un musgo
verde iridiscente
mi cuerpo extraterrestre
animal en extinción
como un transportador
parece algo que no es.



Planta antagonista
porque no daba esqueje
el día que fue una enredadera
estuvo en todos los rincones 
donde no llega nadie
no hay que subestimar 
la idea
se puede crecer 
en el dolor.




paso la yema del dedo por las raíces
sujetan al cactus a la pared
hundo el índice en el centro
donde nacen las hojas del aloe vera
mientras a la pequeña entre violeta y verde
la acaricio como a una superficie animal vaporosa 
corto una hoja de un saque en la juntura que no la mata
la llevo a la boca después la mastico creyendo en algo
como las semillas de los limones que seco
se convierten en caramelos eternos
mi cabello huele a oliva por el aceite
que uso como antifrizz y tratamiento de nutrición
miro el poet miro la luna miro la lagartija
voy entendiendo los componentes.



En este momento estoy sola 
son casi las once de la noche 
estoy en zona sur sola sola 
viento que zarpa en girar 
adornos colgantes coloridos 
ruido monótono de persiana 
chocando contra las molduras 
un supuesto último cigarrillo 
culpa por haber comido un animal 
tanza que me tira algo del pecho 
desde afuera hacia adentro 
una gran futura decisión 
sólo me alimentaré de naturaleza 
medicinal potenciable en el patio 
trasero de casa donde sondan ondas 
donde alguien silba y no soy yo 
algo me convence de que toda la comida 
del mundo está podrida 
menos la que crece sola y natural 
lleno las góndolas de la mente 
cuando me quiero alimentar
voy a las macetas de la fuente 
veo a la oruga cuando se hace polilla 
cerca de la villa los pájaros se oyen mejor 
crujen los muebles y la ropa húmeda 
pega contra la pared como chirlo 
en nalga blanca fresca y voluptuosa 
deja una marca un mosquito roedor 
limpio la mancha de sangre triangular
con un jabón celeste que huele a hombre 
después seco el agua que cae en gotas
pero las dejo húmedas y masculinas 
me pregunto ¿quién soy, cuándo fue que? 
me dicen que me espera una vida 
aparentemente enigmática 
mucho mejor que ser asmática 
pasármela intentando posturas complejas 
soy un tallo en la tierra que espera algo 
como una planta crezco antagonista.


Manuela Suárez


Nací en San Pedro (Buenos Aires) en 1982, entre otras cosas, el año que Charly García sacó “Yendo de la cama al living”, uno de mis discos preferidos. Actualmente vivo en Rosario pero planeo mudarme a Capital Federal pronto. Con gran esfuerzo retomé una carrera que dejé olvidada y con mucha suerte algún día podré vivir de la traducción. Me interesa la síntesis modular, entre otras cosas que nunca voy a entender. Estoy escribiendo una novela que se llama “Jana Rama y las Setas Shiitakes” hace tres años, y si insisto, es porque creo en la revolución contra mi propia inmediatez.

suarez.manuela@hotmail.com



2 comentarios:











  1. felicitaciones a todos por el proyecto, se ve hermosa la revista, luego de la lectura volveré a escribirles. abrazo selva, marta comelli desde córdoba

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