EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

viernes, 18 de marzo de 2016

MARTÍN REYNA




foto: Noël Smart

Cuando trabajo me gusta servirme de "rutinas" aunque trato de que los lugares y las rutinas de trabajo cambien con frecuencia. 
Tengo la impresión de que cada pintura o cada serie de pinturas necesita de un ámbito diferente y de una luz diferente. Me cuesta mucho imaginarme que es lo que puedo hacer hasta que las condiciones para hacerlo no están dadas. Busco trabajar al aire libre en diferentes lugares (Bois de Boulogne, Patagonia Andina, Noroeste de Irlanda), confío mucho en el "dictado" de cada lugar y trato de transportar una experiencia pictórica de uno de esos lugares hacia otro, para ver de que manera una geografía puede "interpretar" lo que nació en otra.



Si trabajo en el taller me gusta ejercer la pintura del modo más clásico que yo pueda hacerla, óleos aplicados con espátulas o pinceles sobre tela.
Cuando trabajo al aire libre las informaciones del contexto que recoge mi percepción van llegando solas, tengo la impresión de que el entorno se inscribe sin ninguna lectura consciente de mi parte, sólo en algunos instantes intento leer voluntariamente lo que me rodea, pero esto sucede muy pocas veces.
En estos lugares utilizo tintas de diferentes colores sobre papeles grandes o polípticos.



Cuando trabajo en un espacio interior parto de una idea anterior a la realización de la pintura, muchas veces esta idea es una repuesta a una pintura anterior, otras veces son las obras que miro en otros artistas las que dialogan con lo que pinto.
No voy nunca al cine pero miro muchas películas en DVD y no me doy cuenta en qué éstas influyen en mi pintura.
Con frecuencia algún tesoro del arte del pasado me sirve de linterna.
Me gusta seguir una pista de trabajo hasta agotarla, creo que la repetición de un concepto o de un motivo va despojándolo o cargándolo de significaciones, trato se seguir esa investigación para ver hasta donde me conduce.


Es raro que una sesión de trabajo dure mucho tiempo, mi intervención sobre la superficie no se prolonga mucho pero la organización de una sesión de trabajo puede llevarme bastante tiempo. Cuando trabajo afuera del estudio dependo de la luz y de las condiciones meteorológicas.
Las otras artes me resultan un estímulo enorme pero no las detecto como fuente de inspiración en el sentido formal o directo, sí, por la fuerza con la que me empujan a la creación,  pero de un modo general.


No veo una separación o frontera entre lo técnico y lo poético. Creo que la técnica es el lenguaje y que las cosas pueden producirse en un solo lugar, no veo adónde terminaría la técnica para que empiece la poesía, o aparecen juntas o no aparecen
La experiencia de pintar me lleva a la idea de que la pintura es una práctica absoluta del cuerpo. Creo que se trata del cuerpo, aunque sospecho que hay "otras cosas" mis sensaciones pintando son casi siempre físicas y algunas veces visuales. El cuerpo es pintura hasta que el soporte, tela o papel, lo relega. De este modo percibo una sesión de pintura, como una experiencia pura y absolutamente física o en todo caso instintiva. No recuerdo ahora ningún texto sobre este tema.



Empecé a pintar, a escribir poesía, a actuar y a dirigir teatro a principios de los años ’80. Solo la pintura sobrevivió durante  las décadas siguientes. Me instalé en París a principios de los años ’90 como consecuencia de algunas exposiciones y de algunos encuentros significativos con gente de esa ciudad. Hoy trabajo en París, en Buenos Aires y en el Paralelo 42 de la Patagonia Andina Argentina. Realizo exposiciones en Argentina, New York, Francia y en algunos lugares más.

http://www.delinfinito.com/artistas/martin-reyna/?lang=en
http://www.artemisagallery.com/artists/martin-reyna#3
http://www.teodora.fr/index.php/fr/les-artistes/martin-reyna

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