EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

sábado, 30 de abril de 2016

ANNA PINOTTI



Sobre el procedimiento de escritura, considero que ha ido cambiando con los años. Antes me exigía escribir creyendo que la rutina por si sola podía ser dadora de genialidades, sintiendo una gran frustración cuando el escrito no sucedía. Actualmente ese apremio no me acompaña, creo que el tiempo de práctica acumulada generó un amplio abanico de posibilidades a la hora de buscar el material o idea respecto del interés que tenga. Pienso que el procedimiento es algo que no se sabe cuándo comienza ni tampoco dónde culminará, es parte de la composición. Cada libro ha propuesto una fórmula, y ésta fórmula ha evidenciado el procedimiento. Si bien no sigo pautas concisas hay disparadores que utilizo mientras escribo, me interesa la intervención caprichosa del afuera, (la radio o la tv) como si esas voces estuvieran en un espacio material accesible que evidencian la intensión del diálogo, esta provocación busca asirme al suelo, a la actualidad. Trato de ser permeable al discurso que me rodea, busco que mi poesía de cuenta del tiempo en el que es escrita. Es una manera de contar la historia.
Cuando termino de escribir, necesito leer, descubrir de otro modo lo dicho por el poema, como si fuera un extraño. Ahí es preciso el silencio, solo mi voz siguiendo los versos las pausas, y escuchar como suena. Lo leo varias veces, intencionalmente para solo el sonido se imponga. No presto en ese momento atención a lo que dice, sino al como lo dice. Después lo dejo un día o dos y vuelvo a leer y sigo trabajando.
Si esos poemas logran ser un corpus, lo comparto con dos o tres amigos, y con mi compañera que respeto como lectores, esperando una crítica. Me toma tiempo concretar un libro, sobre todo luego de haberlo escrito, me interesa trabajar en el diseño de tapa y hasta los más mínimos detalles, porque el libro es una totalidad que empieza con una imagen, con un título, y es necesario para mí que ese primer encuentro sea una invitación, una llave.
En el tiempo de escritura busco otras influencias, me interesa mucho el cine, la fotografía, el arte en general, son pivotes desde donde tejo una idea, además de leer teoría política, esta herramienta me da un panorama general, me permite ver cómo se relacionan las tensiones.
Pienso que la práctica artística es política, es acción, es un dar cuenta, y me alimento de eso que me permite generar una idea, pretenciosamente novedosa.
Todo lo que veo o escucho me lleva a pensar algo, pero no todo lo que pienso es disparador de un poema, a veces el escrito que sucede es un artículo, un pequeño ensayo, me parece necesaria también la reflexión respecto de la práctica de escritura. De ese otro que se formula desde un adentro inesperado que también soy yo.

Respecto de las sensaciones a la hora de escribir, puedo compartir que mientras escribo mi cuerpo se concentra en mis manos y en una parte del cerebro que es absolutamente absurda, en la que confío plenamente. Por otro lado me interesa que el poema genere algo en el cuerpo, en la moral, como lo maneja a la perfección Osvaldo Lamborghini, por ejemplo en El Niño Proletario, que acá convido una parte para mí conmovedora:

“…Los despojos de ¡Estropeado! ya no daban para más. Mi mano los palpaba mientras él me lamía el falo. Con los ojos entrecerrados y a punto de gozar yo comprobaba, con una sola recorrida de mi mano, que todo estaba herido ya con exhaustiva precisión. Se ocultaba el sol, le negaba sus rayos a todo un hemisferio y la tarde moría. Descargué mi puño martillo sobre la cabeza achatada de animal de ¡Estropeado!: él me lamía el falo.
Impacientes Gustavo y Esteban querían que aquello culminara para de una buena vez por todas: Ejecutar el acto. Empuñé mechones del pelo de ¡Estropeado! y le sacudí la cabeza para acelerar el goce. No podía salir de ahí para entrar al otro acto. Le metí en la boca el punzón para sentir el frío del metal junto a la punta del falo.
Hasta que de puro estremecimiento pude gozar. Entonces dejé que se posara sobre el barro la cabeza achatada de animal.

-Ahora hay que ahorcarlo rápido -dijo Gustavo.
-Con un alambre -dijo Esteban en la calle de tierra donde empieza el barrio precario de los desocupados.
-Y adiós Stroppani ¡vamos! -dije yo…”

El efecto, afecta cuando se logra, que no pase desapercibido. El texto literario, el poema, tienen que ser experimentados.

Poemas: 

1

De Para el orden de la orden. Ed La mariposa y la iguana. 2013

Tomé las armas arremetiendo
ametrallando contra los vidrios del
supermercado chino. Se dispersaron
como hormigas y todo chorreó de las
góndolas y patinaron y el horror fue
brillante. Afuera es la mañana. Sin
sospechar lo contrario el ritmo de los
pasos se condensa en los brotes de
estación. Confirmo el asco humano en
el cuello de la camisa a cuadros. Con
esta cuchilla no se puede cortar. Las
articulaciones resisten en la bolsa de
consorcio colmadas de esperanza. A
buen entendedor un tenedor
biodegradable de bolsillo. Me
adelanto a la ficción. Lo que digo es
otra cosa. La raíz del árbol cuelga a
destiempo. El claro en la ventana no
ayuda a ordenar cromáticamente los
números primos. Dudo del comienzo.
Lo que rige es la corriente incolora
filtrándose en el lagrimal más animal
de todos. Para que respire. Repito.


2

De  De Mala Gana. Ed La mariposa y la iguana. 2015


Lo dije en voz alta
Lo confirmé
Pero no pero no
La probabilidad de llegar al fondo de eso
Al fondo mismo
Del invento y las cartografías por no decir
De todo el resto que resta por una parte
Contar y en consecuencia ya dije
Me dijo
No lo voy a exponer
Entero sólo un borde para completar el sentido
De eso
Qué será lo que será
De qué ser independiente
Se propaga ésta confusión que ataña
Directamente

Todos contra la pared el paredón contra
Todas
Las razones al ras del pelo
Por insistir en el tendón menos hábil
Por creer que eso era un tendón
Cayó rápidamente en la cuenta otra vez
En un conteiner medioambientalista
Encontraron sus huellas tus huellas
Y las mías me dijo
Con los ojos enteros no alcanza no se completa la mirada
Ni el responsable
Porque la risa es contagiosa
Y propicia pero la claridad del tono es por sobre todo el conductor
Y la marcha se marcha así
Y marchamos
Y manchamos el suelo aquel
Y limpiamos el suelo aquel
Y aquel cuerpo ya no es una evidencia
Después de las medidas
El resultado y la consecuencia
Es una oferta
Epocal de eso
Que no puedo decir que digo
Que es una estrategia de supervivencia
Dejar de respirar
Eso de tomar eso
Entre las manos como a un recién nacido.



3

De Mundo Cerdo. Inédito



me abstengo de tocar
de dar nombre a eso
que insiste circular y repercute
con tal delicadeza
la orientación
el borde y los detalles
que sirven
de soporte a los más virtuosos representantes, en el encabezado
una aclaración con el fin de atenuar
la implicancia subliminal
de los títulos a plena luz
el artificio,
y no tiene salida
esa puerta
y no tiene sentido
lo que gira
sujeto y permeable al mismo asco,

¿será propio de la voluntad
la contracción
mientras se empuja algo para adentro? o la ejecución vertical
o la fosa
o algo dulce para engañar el estómago,

nada es tan serio cuando se impregna
a continuación, alguien niega con la cabeza
que rodó boca abajo,
pero
los crédulos abundan
y el medio
donde todavía respiran eso, conmovidos







4

De Diferentes referentes. Inédito.


la razón contradice las tensiones
replica
y una montaña
y dos
y tres
y
la pregunta a dónde
vuelve
a iniciar la red de asociados
en una bolsa
cada vez más fina también
como el resto
derivado del fracking
más profundo
del otro lado del jardín

cómo salir de la siesta sino violentamente
cómo no escuchar las ráfagas
que no son de viento
de este lado del tejido
y seguir durmientes como el resto que todavía respira
bajito
insospechados
en un pozo
común

a cuál de todos habría que llamar con un nombre

Anna Pinotti



Soy Anna Pinotti, nací en Montevideo (Uruguay), en 1973; ahí estudié comunicación social. A los 23 años me mude a Buenos Aires con la intención de encontrar un espacio relacionado con la escritura, dado que en Montevideo no había encontrado lo que estaba buscando. La llegada a Buenos Aires fue absolutamente relevante en mi formación. La posibilidad de conocer lugares de lectura, talleres, otros poetas, me abrió el panorama, y sin dudar sostengo que fue el espacio donde me nutrí.
Mi primer taller fue con María del Carmen Colombo, en una biblioteca municipal junto a un diverso grupo de participantes. Después transité la experiencia de la Beca Antorchas, donde Teresa Arijón, Arturo Carrera y Diana Bellessi fueron los coordinadores, los maestros. Hasta hoy sigo ojeando parte de ese material. Después Osvaldo Bossi y Walter Cassara me dieron la posibilidad a través de una beca de participar en su taller, del cual sale el disparador de mi primer libro Cataratas, que se termina de pulir con Daniel Helder, en la beca del Centro Cultural Ricardo Rojas.
De ahí en más, los amigos poetas pasaron a ser los lectores con quienes trabajo mis textos. Y siempre aliento a que se haga la experiencia de taller, el trabajo en grupo, las distintas miradas, es un gran acto de generosidad.
Publiqué:
Cataratas, en el año 2004. Poesía. Ed Yügen. Argentina.
Para el Orden de la Orden, en el año 2013. Poesía  Ed La mariposa y la iguana. Argentina
Qué cuerpo para qué momento, en el año 2013 junto a Laura Suarez. Ensayo. Ed La mariposa y la iguana. Argentina
De mala gana, en el año 2015. Poesía. Ed La mariposa y la iguana. Argentina
Actualmente, llevo adelante el Ciclo Malverso de Lecturas, junto a Laura Suarez, que tiene un formato web en Facebook, donde diariamente se comparte el trabajo de un poeta por semana, y un espacio de lectura presencial, que pretende no solo escuchar el trabajo del poeta, sino que invita a una conversación, a saber qué piensa, cómo piensa la práctica de escritura. Además coordino un taller de investigación y experimentación poética en la ciudad de La Plata donde resido.




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