EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

jueves, 7 de abril de 2016

JAVIER GALARZA




Hay ideas, obsesiones que nos rondan, no sé si uno es libre de escribir lo que quiere, hay temas o voces que se imponen. A veces el tono de un poema me ronda durante días hasta que lo bajo al papel. Cuando estoy trabajando en un libro veo que todo lo que escribo, hasta lo que anoto de manera inconsciente, suele girar en torno al tema que me ocupa. La música es muy importante en mi trabajo, la fotografía también. Yo hablaría de una búsqueda de texturas, como las bandas de dream pop que creaban capas de sonido etéreas con la superposición de efectos de guitarra. Creo en ese “transporte de los sentidos”. Por ejemplo, cuando saco una foto, no me interesa que refleje una realidad determinada sino la textura, los efectos de la luz, la sinestesia, aplicar el concepto de distorsión visual o de contaminación sonora. Lo mismo me ocurre cuando escribo. Las teorías son muy importantes, mis preferencias son los escritos al respecto de Hölderlin, Osip Mandelstam y Ezra Pound. Pero es bueno olvidarlos en el momento de escribir y usarlos de manera circunstancial, como “herramientas”. Cualquier buen poeta tiene herramientas útiles, basta ver como utilizó Pizarnik los aforismos de Antonio Porchia. Incluso a veces uno lee la obra entera de un poeta para usar su influencia en un solo texto. Me gusta que un poema requiera investigación, pues eso a veces implica apropiarse del léxico científico o de otras disciplinas. Últimamente estuve trabajando mucho con las etimologías. En un poema llamo al cuerpo “nuestra única certeza palpable”, el cuerpo es un lugar a habitar y eso es un proceso tan extenso como la escritura misma.
El cuerpo está implicado en la escritura. Se experimenta ansiedad, placer, resistencia. A veces, por ejemplo, cuando logro escribir un poema para un amigo que murió, lloro durante todo el día. Pero es un llanto que libera, que “hace las paces” con la vida y con la muerte. La palabra es lo único que puede restituir o hilar el sentido perdido. Lo más lúcido que he leído con respecto a la relación entre el cuerpo y la escritura es un ensayo de Mónica Cragnolini que se llama “Del cuerpo-escritura. Nietzsche, su "yo" y sus escritos”. Aquí cito un fragmento: “¿No será que en lugar de ser sujetos que "nos expresamos" en la escritura, es la experiencia misma de la escritura la que nos constituye? ¿No estaremos deviniendo [lo que somos] al escribir, más que escribiendo lo que hemos devenido?(…) La escritura no es -solamente- el "relato" de las experiencias vitales: en un sentido nietzscheano, ella misma es una experiencia de vida. Porque quien escribe cuando escribimos es nuestro cuerpo con sus fuerzas, que siempre son, al mismo tiempo, las fuerzas de los otros que se intersectan con las propias. Fuerzas propias-desapropiadas de la escritura: entonces, no se escribe con el cuerpo, sino que es el cuerpo el que escribe y se escribe”.


LOS CUERPOS PRECINTADOS

Como el reconocimiento
de las víctimas
tras un atentado
o una silueta dibujada
entre cintas,
la huella o evidencia de un crimen.
el área de catástrofe
prolijamente delimitada,
los restos a la sombra
de algo irreparable.
apenas nos sobreviven
las preguntas:
¿Dónde escondemos
los cuerpos del amor?
¿Cómo nos deshacemos
de los cuerpos del amor?


EXPRESIONISTA

Es cierta esa sombra que habla,
eso que te dice sin decirte,
te nombra por omisión,
te alude o devela,
en tonos pálidos y sugerentes,
azul, almada, inminente;
detenida como un poema de Trakl,
cuando atardece
y dispuestos sobre la mesa,
el vino y el pan te consagran
devota, fascinada,
ante los símbolos de la Eucaristía.


DEL PREGUNTAR CUANDO OSCURECE

Cómo se dice rojo azul bocacalle.
Cómo tormenta alba desagüe.
Decí perro luna horizonte calle que se extiende.
De qué color es ausencia júbilo mañana besos.
Dame rescate exilio palabras.
Dame sílabas puertos lejanías. Insignia.
Qué es tormenta borde aveluz instancia.
Quién olvida. Y en quién se olvida qué.
Cómo se vuelve a donde jamás etcétera.
Qué es un momento. Y cuánto dura.
Qué ruido hace un hombre al romperse.
Cuánto tarda en caer.


SEPIA EN UNA POSTAL

Para Tavo Kupinski, en memoria.

Esta pobreza es la merienda de los concentrados.
Ves los abrigos, las filas en busca de un plato de comida.
El renovado milagro de la lluvia
abre nuestras soledades a algo más grande.
Tu invierno llegó primero. Y allí quedó tu corazón.
El temporal agitó mi abrigo cuando miré más allá de los alambres.
Y no supe decir mi nombre en los interrogatorios.
No es que no quise. No supe.
Aquí, en los campos de la abolición, dejé la guitarra sobre el pie.
Y busque fotos viejas.
Y todas tenían esa calma extraña de los teatros en silencio.
Vos dijiste "hablemos de chicas".
Y las vimos bailar desnudas en la fila de los condenados.
Y nos prometimos vivir solo por eso. Son tan lindas. No me falles.
Yo callaría por escribirte. Mirá, yo elegiría la vida.
Mientras la vida aún me elija.
Aún si esta lluvia continuara. O se diera a tu silencio.

Javier Galarza


Mi nombre es Javier, nací en Buenos Aires en 1968 con el sol en Piscis, ascendente en Tauro y varios planetas en Acuario. En mi recuerdo hablar y escribir fueron procesos casi simultáneos. Una vez una tarotista me pidió que eligiera una carta y elegí El ermitaño. Me dijo que esa era mi misión y desde entonces persisto en el error. El resto es anécdota, la vida es decir.
En el año 2001 publiqué el libro " Pequeña guía para sobrevivir en las ciudades" con arte de Gastón Pérsico. Más tarde, en el 2008, "El silencio continente" y luego "Reversión" (2010, Tropofonia, Belo Horizonte), "Refracción" (añosluz, 2012), "Cuerpos textualizados" (Letra Viva, 2014, en coautoría con Natalia Litvinova) y "Lo atenuado" (audisea, 2014). Desde el año 2004 soy Profesor de la Fundación Centro Psicoanalítico Argentino donde pude integrar intereses diversos como la poesía, la filosofía y el psicoanálisis. Escribo también notas y ensayos.

inabarcable@gmail.com
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1 comentario:

  1. La música, la fotografía impregnando a Javier, a su escritura pura y enorme a su vez, muy buenos poemas...

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