EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

domingo, 10 de abril de 2016

JULIA WONG KCOMT




El procedimiento es muy diverso. Si considero un grupo de poemas, una historia, o un libro como  producto creativo, siempre ha sido muy distinto. A medida que han pasado los años, este proceso se ha hecho muy subjetivo para cada fragmento que consideré terminado.
Hasta antes de irme a vivir a Argentina yo era una mujer tan diferente a la que soy ahora que creo que aquellos libros, aunque también pretendían ser la memoria o el registro  de viajes, eran muy distintos a los que resultaron después de la experiencia en Buenos Aires.
En los últimos años leo mucho, me enojo mucho conmigo misma, me he vuelto muy crítica y  si necesito investigar, sobre todo fuera de la web, me aterra reducir mi información a lo que hay en Internet.
He tenido la suerte y la desgracia de seguir viajando. Suerte para completar cosas, procesos, imágenes que se suscitan, pero que también  se crean desde tu propia nostalgia. Desgracia, porque a veces estoy muy poco tiempo con gente que amo mucho y que amo mal, porque le tengo apego y su  cercanía también es un viaje que quiero compartir. El viaje no es solo el periplo por lugares y comarcas, ese desplazamiento geográfico; el viaje es esa búsqueda interna también, y la búsqueda de hilos, lazos o catalizadores de ruptura de ese encuentro importante que te dan los seres que amas…A veces quisieras quedarte en un lugar y  viajar cada hora de ese capítulo que te toca vivir con alguien y el tiempo, que aunque no existe igual te presiona desde su absurda importancia, te hace ir dejando atrás todo, y tú sigues y sigues y a veces ese seguir es insoportable. Porque aunque el camino sigue sediento de ti y tú de él, hay espacios que no quieren soportar tu ausencia, ni tú la de ellos.
Esa búsqueda de infinito a través del “rodar y rodar”, las formas que se manifiestan en la escritura o lo que pide ser contado, o las personas que se hacen poema o historia, son tan infinitas como la carretera.
Y cada cosa convoca cosas distintas, a veces el detonador es un sueño exacto o la espesura de la vigilia, a veces verás un objeto, a veces una mirada, un presentimiento. Todo coadyuva, luego vas a buscar una palabra ( o la palabra) que te haga empezar o terminar en un libro o una película. Estamos  viajando  y viajar es el universo donde todo vale, el amor  loco, el amor prohibido, el amor oscuro, el amor claro y las palabras que lo expresen….
Voy a mencionar a dos autoras importantes que he leído y que pueden explicar, de una forma algo más académica, lo que pasa conmigo. Estoy muy agradecida de que haya representantes culturales y literarias, como voces que se van forjando desde la montaña de escritoras que nos dedicamos poco a la crítica o al análisis literario y su teoría.
Una de las autoras peruanas que ha investigado sobre cuerpo y escritura es Rocío Silva Santisteban, en un artículo escrito en “La insignia” que se llama “Escribir como  mujer”: http://www.lainsignia.org/2001/febrero/cul_023.htm 
Y la otra, es una escritora china, Linanhuang, de quien me impresionó el articulo que copio a continuación. http://blogs.elespectador.com/hablando-china/2016/01/11/la-escritura-china-y-el-cuerpo/
Porque siempre he sentido que hay algo de posesión en mi escritura, que las  voces que se internalizan en mí, tienen que ver con muchísimos mundos y tiempos divergentes, que no son precisamente el devenir cronológico de  la historia de mi vida en tiempo lineal.
Creo que los escritores estamos tomados en cuerpo y alma por la naturaleza, la cultura, el entorno, las emociones sociales, el nervio urbano, la economía  personal y la de nuestros congéneres; pero que también tenemos mucho de nuestros antepasados y de las personas que ya no están físicamente… somos una especie de avatar voluntario de lo que necesita ser plasmado a través de la palabra.
Y yo siento y experimento desde amor profundo hasta desasosiego, desde hambre hasta ganas de jugar. Creo que todo se intensifica cuando escribes, los versos, las frases; lo que quieres contar es esa lava del fondo del abismo que toma formas disímiles e inesperadas y que en mi caso, gracias al viaje, es  canalizada de una manera interesante.


Poemas


Traiciones


Cada puerta tiene una llave distinta. Este viernes, la mía lleva una llave virgen y negra
Entreveras los metales en una olla de fierro y me dices que el sueño
De ser una familia se ha quebrado
Cada cerradura es un viaje hacia un camino de desajustes
La eternidad no está demás
Ni las anomalías
Cada momento de esplendor es una candado abierto
A veces olvidamos la palabra que abre
Y lo menos inesperado, la llama escondida que nace del aposento oscuro del corazón
Lo inesperado que irrumpe por la espalda
Lo que te domina, es la nieve perturbadora
La pregunta incorrecta que te hace humano
Lo que te desata
Lo que te hace humano es la duda, el incumplimiento, el dar la espalda a los amigos
El número con el que compras un mercachiflero corazón de condominio
Las monedas que alcanzan para esa llave
Ábres el corazón y llega el olvido como una luz.




Salvador y el olvido


Mira
Las calles se derriten, mis nervios se van apoderando del clima y los fantasmas se burlan de mi búsqueda de domicilio
Sé que mirar no es fácil
Sobre todo si el viento te ha prometido la ceguera  de la nieve
La arquitectura de los pueblos del ají
Es como un pan amasado con manos rotas
Todo se cae, como la nieve y desaparece al golpear la calzada
Y la vida amanece de nuevo con una pureza iconoclasta
Entonces sé que iras y pedirás por algún elemento
Que contraste la oscuridad
Fuego quizás, o pasos alumbrados por pequeñas decencias y
Relaciones construidas desde la gratitud o el
Repertorio andino de la reciprocidad
Hay culturas donde el negocio de la justicia pareciera diáfano
El diamante de la salvación
Pero Salvador
El cumplimiento solo trae olvido
La verdad es la siesta interminable de un almohadón hecho de arena, la muerte tan erótica
Como un beso cómodo de surtidor de agua florida
Sueña como Bolaño y sus descubrimientos…y Gabriela Mistral traerá potajes españoles a tu mesa.



Cuadratura de la luna


La mitad de mi cuerpo está con Pedro
Es vasallo de aquel dolor que causa nacer y tener ovarios empotrados como un llamado
Un ruido son mis ovarios
Un río/ ya está seco
Pero la mitad de mi cuerpo llama a Pedro y la otra llama a Juan
Pide inspiración, implora por volverse luna o jabón
Desinfectante nocturno o pan picante
Hago un viaje imaginario a la India con mis dientes
Busco al país más grande en muerte dentro de mis camarones
La India es un país tan furioso como las semillas de discordia
Nacen del color del bigote de la noche
Y  dicen que me he levantado sonámbula
Y pregunté por Peter
Que alguna vez fue Pedro, es decir ese hombre angular que no pregunta
Te ama no más por tres minutos y medio y te da la libertad de las oraciones y plegarias a las carreteras
En el ángulo incorrecto de la noche
Aparecen Pavel, Juan el grande, algún otro hombre que besara mi espalda
También hay un coro de hombres mudos que parece romper con su silencio
Mis medias viejas
La mitad de mi cuerpo está en una calle de la India
La otra mitad firma documentos en México para alquilar un espacio
Donde mi hija sane sus heridas
La mitad de mi cuerpo miente que ya ha muerto
Que se ha dedicado a las plegarias budistas y a reverenciar al samsara
Un dedo mío opina que me muerda la herida más dolorosa
Que busque  el beso olvidado en la ventana
Que recupere el océano que dejara mi marido bajo mis uñas
Mientras tanto la noche cambia de dilema, se vuelve más oscura
Y la otra mitad de mi cuerpo ya no es piel, es luna.



Alemania


Y dime, León ¿tú eras un príncipe de guerra o de agua?
¿Tú rugías para igualarte a la vía que llevara
A la luz cenital de los Urales?
Por eso entonabas a Ondina una melodía lluviosa
Se escondieron  tus  manos de albañil de caminos
Las que juntan los reinos para la eternidad
Y estremecen los muros de la patria
             para sacudir la piel del corazón
Ya qué importa el imperio, León
que digan que la luz de la montaña ha venido hecha mano hacia donde tú necesitas
                           este abrazo voraz  de soldado
Es tu majestuosidad estancada en el tiempo
Es este puente que quería ser más largo que mi brazo derecho
Ese camino hasta los reyes nórdicos
Los ojos germanos azulan las carreteras vacías de amor
¿Sabes hablar animal de animales?
¿Dónde llevas la voz, que solo veo tu enorme pezuña cruzando hasta la torre más alta de occidente?
Nichts wird Mir von Dir trennen.
Porque de tu garbo y furia, yo me alimento
Y dime, León, tú que ya tomaste la leche negra de mi noche, ¿has caminado también sobre el odio y la ternura de las estrellas ensangrentadas?

Julia Wong Kcomt


Nací en la misma cama que nacieron mi hermano y mi hermana en Chepén- Perú, en 1965.  A los tres nos trajo al mundo una partera que se llamaba Teresa y tenía ojos azules. Después de mí, dicen que tiraron el catre a la basura.   He vivido en muchos lugares, países, regiones distintas, Islas, continentes. Tengo serios problemas con el sentido de pertenencia. De todos los países me encantaron Hong Kong, Alemania y Argentina, pero en Perú siempre hay algo que amar con una exigencia que ningún otro páramo te exige. Publiqué varios libros desde que tengo 23 años más o menos. Tenía necesidad de dejar escritas esas pequeñas iluminaciones a través del lenguaje.  Esa necesidad  de  letra, imprenta y libro objeto, vienen de un amor patológico por los libros heredado de mi padre. Entre mis libros  de poemas, están “Historia de una gorda” (1992); Los últimos Blues de Buddha (2000); Iguazú (2004); Ladrón de Codornices (2005); Un salmón ciego (2006) y La desmineralización de los árboles (2013). También   me dediqué a confeccionar novelitas pequeñas como si fueran disfraces y resultaron los libros de narrativa “Bocetos para un cuadro de familia “(2004); “Margarita no quiere crecer” (2007); “Lectura de manos en Lisboa” (2009); Doble Felicidad (2010) y “Los papeles Rotos” (2014-2015). En los noventa gané un premio, los Juegos florales de poesía de la Universidad de Lima. Eso me hizo creer que ser poeta era lo único que me haría feliz en la vida. Hace 10 años empecé a organizar festivales de poesía entre Perú, Argentina y México. Me gusta la  gestión cultural y eso me ayuda a entender muchas cosas perversas  del mundo que trato de organizar a través de la poesía, escribo porque no se hacer otra cosa mejor y viajo  con la convicción que es una tarea ineludible para mi existencia..

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