EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

lunes, 4 de abril de 2016

PABLO MÉDICI (BROCHA)



Siempre resultan peligrosas las definiciones porque achican horizontes. 
Por eso me gusta decir que escribo dibujos y pinto palabras, una manera de dejar abierta la puerta para que me visiten estos dos amigos, cuando quieran y como quieran. 
No suelo tener una rutina fija en horarios, aunque es imposible imaginar un día sin pensar en algo para contar a través de textos e imágenes. 
De esos dos compañeros entrañables, mi amistad con el dibujo nació mucho antes. 
Por eso creo que hay una relación muy vital al seguir soñando garabatos como cuando era niño. 





Me animo a creer que la infancia, que suele ser vista más como una etapa, puede perdurar como un estado del espíritu. 
Ese estado de memoria vital y corporal, hace que de alguna manera estemos a salvo del paso del tiempo y de la muerte.  
Cuando dibujo, vuelvo a entrar en ese territorio, con la misma incertidumbre inaugural de los nacimientos. 
Con la escritura es diferente.  
Ella suele ser la que pone mayor cordura y me invita al comienzo de un juego que siempre terminará con un placer distinto, el de un rigor muy parecido al trabajo de un relojero. 




En cuanto a mi producción, podría decir que hay tres campos muy definidos.
Por un lado la docencia, una comunicación con los demás, en vivo y en directo.
Por el otro, viajan mis mensajes en botellas.
Esos mensajes, a veces lo hacen en esas aventuras que solemos llamar libros, o en publicaciones en el mundo gráfico y las redes sociales.
A las publicaciones en las redes sociales las suelo llamar Apuntes al paso, y justamente, se trata de eso: ideas que surgen de manera espontánea de esos cuadernos inconclusos que tanto nos gustan a los dibujantes. Esos apuntes denuncian, en forma más directa, la cocina de la creación. Suelen funcionar, en algunos casos, también como materia prima de proyectos posteriores.
Supongo que son más desparejos que los libros, donde hay un proyecto mucho más pulido, con la mirada de un editor y de todo un equipo de trabajo.
En última instancia, no se trata sólo de buscar ser merecedor de llamarse poeta como hacedor de un oficio, sino de vivir en poesía.

Un libro para recomendar

“El cuerpo poético”, de Jacques  Lecoq


Me llamo Pablo Médici aunque tuve mi nacimiento de autor con el bautismo de Brocha.
Me gusta decir que ando por ahí escribiendo dibujos y pintando palabras.
De esos caminos surgieron mis libros Esa historia que nunca pude contarte, publicado por Ediciones del Eclipse, y Paloma, Monstruos en el pelo, Amores, Barquito de papel  y El arte no sirve para nada, publicado por AZ editora.

Contactos
Facebook: Brocha
Blog: Brochadibujos.blogspot.com
http://www.deleclipse.com/
http://www.az.com.ar/

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