EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

sábado, 21 de mayo de 2016

ALEJANDRA MENDEZ BUJONOK



El trabajo con la escritura es un proceso misterioso y lento, me dejo sorprender por los momentos del lenguaje. No sigo un plan ni un tema,  diría que llegan  y me convocan por alguna razón,  que en esa primera instancia no analizo. Algo en el oído empieza a susurrarme y yo trato de seguirlo. Es en esa escucha, donde la imagen va naciendo en el paisaje interior, toca la médula primal de los recuerdos o de las fantasías. Todo lo que me conmueve; el espectáculo acústico del universo,  las escenas cotidianas, los seres y las cosas, todas las vivencias personales o sociales, la música, el cine y la pintura son materia prima que  aportan sus dones para estar  más atenta a la captación del instante poético. Porque creo que la atención perceptual también se entrena, se alimenta. 
Previo al acto escritural propiamente dicho, vivencio como un estado de abstracción creativa, lo comparo con la atención flotante del psicoanalista. Es decir, algo de todo lo escuchado, de todo lo visto, me detiene. Es ahí donde resignifico, empiezo la tarea y con ella vienen, todo tipo de sensaciones que pueden ir desde la euforia a la angustia, que al momento de escribir se intensifican para convertirse en cuerpo  textual. 
He sentido también la alegría por lo concluido, que viene tras el trabajo de la corrección, aunque siempre esté presente aquella intemperie sin fin de la que hablaba Juan. L Ortíz.

Recuerdo cuando Lacan toma a Spinoza para hablar de la mentalidad, que  es la manera en que nos representamos como cuerpo. Dice Spinoza que el alma es el pensamiento del cuerpo, los afectos del alma son efectos de como pensamos nuestro cuerpo; y es muy interesante pensar la vuelta que le dan Gilles Deleuze y Félix Guattari en el artículo: ¿Cómo hacerse un cuerpo sin órganos”? En un momento hablan de sustancias en intensidad, pero también de todas las intensidades en sustancia, el cuerpo sin órgano así, rinde homenaje a Spinoza. Es el campo de inmanencia del deseo, el plan de consistencia propio del deseo. 

Creo que ningún artista está exento de pensarse/ sentirse a sí mismo en el proceso creativo.


Poemas


Intervalo 

Llevo mi cuerpo eutónico
donde la vida lo exige.
Sobre una manta
a barbechar esparzo
las vértebras del ánimo.

Inanimado

este animal es una máquina
que no comprende
su música imperfecta.



La anatomía del verso.

Mis pies escribo,
son el largo camino al otro lado.

Pasarela enlunada
la noche de esta pena
es un nombre santo
el que demanda.
Alargo cuanto puedo
el resorte del destino. Creo
como si la letra fuera
un recodo por las venas
o una grieta blanda
por donde acabarse.

Mis pies escribo,
son el largo camino al otro lado.


La tríada

Era de Francia
el ramaje inaugural del padre.

Ese adentro quebrar de voces
como quien traga la tierra.

Las manos fascinadas por el arte
se mecían al sol,
irrisorias.

Hutspot en la mesa
servida del domingo.

Mudanza de los ríos
en los ojos
que ya no ven.

Rara procesión de tormentos
de la guerra.


“Para que vivir en blanco,
cuando la vida es roja” –decías–
olvidando el desparpajo
de la muerte.

Vuela la tríada
de San Juan de Luz
inundada de verdor
(hayas, brezos, robles,
tejos, castaños, abedules)

Yo encarno los secretos
toscos y huesudos
de los rasgos.

Y aún los veo reunirse
adecuos al temor o a la virtud.

En el patio trasero
del recuerdo –sustraídos–
hablando de sus hijos.



No puedo creerlo

Agotan las ganas de seguir
los centauros neuronales del mañana.
Líquidamente todo tropieza, señor.
Yo fui a buscar la lengua para descender,
fui a nadar entre soles y piedras
con las amígdalas estimuladas
de animales espejos con que andamos.
Señor, no te enojes con ellos o conmigo,
es vuelo de pájaro nocturno, también,
mi nado enrarecido con alas de ciprés.



 Alejandra Mendez Bujonok




Soy Alejandra Mendez Bujonok, nací en San Cristóbal (Santa Fe), en 1979. Viví largas temporadas en el campo, despertando frente a una laguna. Actualmente vivo en Rosario donde disfruto organizando  encuentros literarios. Colecciono imágenes de tortugas y teteras. Me interesan  las plantas, las creencias, los caminos.

psicolale@hotmail.com . 
Facebook: Alejandra Mendez Bujonok

2 comentarios:

  1. de excelencia su poesía. Ella tan joven, silenciosa, observadora nata, vuela con la palabra a distancias increíbles y nos permite abrazar la poesía entre todos.

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  2. Me alegro de leerte' me alegro que te lean. Tu poesía transparente libera. Y no es poco...

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