EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

sábado, 28 de mayo de 2016

CLAUDIA CONTRERAS


Desde muy chica dibujo siento, pienso, yerro, fallo, aprendo, crezco... el dibujo tiene un recorrido, deja su  rastro y es camino. Desde antes de saber caminar dibujaba con tiza en la vereda de ladrillo en mi Ranelagh natal, en mi jardín; con hilo, tinta, lápiz, botones, cintas, semillas, hojas, pétalos, agua, vapor, hielo, bleque, fuego, pasión, huella y aliento.
Me crié con un padre lector voraz, abuela y madre modista. Siempre la literatura y lo textil me fascinó: crecí jugando entre libros, hilos, retazos y botones.  Desde niña aprendí a escribir bordando, tenía cuatro años, mi maestra preparaba cartulinas con agujeritos para pasar la aguja con hilo para bordar palabras. Aprendí por el placer de hacer, casi sin saberlo.
Uno de mis lugares favoritos fue y es el jardín, allí aprendí de flores, plantas e insectos. En verano, a la sombra de un árbol, leía muchos libros. En las tardes de calor jugaba con junglas de pastos, pétalos, cigarras, escarabajos; hacíamos excursiones con amigos a la colina, la lagunita, el cañaveral, el ombú hueco de mi pueblo…o me quedaba sola mirando pasar las nubes e imaginando.
Los juegos en invierno: dibujar, ser la modista de mis muñecas, jugar con letras bordadas o batallas de botones, ya en primaria las figuritas y el Scrabel.

El collage es el sistema de construcción de muchas de mis obras, manual o foto-collage, en el plano o en objetos y prendas de vestir. Aunque mi obra es conceptual, me interesa mucho el azar y la intuición. En el arte, el error creo que casi nunca se equivoca, y le saco provecho con placer. No me preocupa el tiempo lineal cronológico, algunas obras puedo resolverlas en menos tiempo, otras me demoran años o forman parte de series que parecen haber terminado, apareciendo nuevamente como fetiches, a veces muy laboriosas.
Trabajo en mi jardín si hay sol o dentro de mi taller, siempre escucho la radio o música, sola o con algún otro artista o asistente.
Trabajo aún en tiempos de esperas: consultas médicas, trámites, viajes largos o cotidianos; en mi bolso siempre tengo piezas pequeñas para ejercitar mi paciencia; son mis bordados o cuentas de papel collage como obras de “tiempos de espera” y en mi caminata diaria series fotográficas con luz natural.
El material me encuentra e indica el lenguaje o técnica a elegir para reforzar conceptos y sentidos. Algunas veces comienzo a partir del material y otras con la idea y la dibujo, desarrollo e investigo, luego dejo libre mi intuición como guía, y nunca sé como quedará terminada.
Mis disparadores: la naturaleza, el cuerpo, las plantas, el mundo del jardín, o un texto leído que me impacta del diario, de lo cotidiano, o la poesía, ficción o historia, antiguas revistas de moda.
Me apasiono e investigo largo tiempo y esto forma parte de mi sistema de construcción.
Las temáticas que me atraviesan son casi siempre las mismas con diferentes miradas según las épocas. Me interesan: el cuerpo, la identidad, la memoria, el tiempo, la infancia, la naturaleza, la educación, la violencia, el feminismo, el arte político.
Suelo trabajar en varias obras a la vez, dejo alguna decantando, y sigo con otra, tomando distancia. Me apasiona trabajar en varios lenguajes, dibujo, acuarela, collage, fotografía, foto-collage, bordado, foto-bordado, video, joyería, técnicas de grabado y técnicas asociadas.
Cada lenguaje precisa un material con su diferente sistema de construcción. En mis objetos y joyería, utilizo para muchas obras, el collage como concepto que posibilita lo lúdico y cambiar el sentido.
Me interesa el humor, aún en las obras que abordan temas complejos. Mi poética visual es la sumatoria y combinación de una temática y de mi mirada, de los materiales elegidos y de la técnica desarrollada.
Siendo artista muy prolija, mi técnica no muestra perfección, la vida no es prolija ni es perfecta, mi tarea refuerza estos conceptos. Valoro mi intuición, lo manual, lo digital, el error y el azar. Creo en el azar como la medida de mi ignorancia y la balanza de mis competencias.

Mi relación entre el cuerpo y la obra es fundante, involucrado por ausencia o presencia, nutre el concepto de la obra. Según lo que pasa en mi cuerpo, genero mi obra: cuando el dentista me hizo una pieza dental de porcelana, aprendí a agujerear este material en la vajillas encontradas de las Fuerzas Armadas Argentinas,  y a utilizar dientes y radiografías en mis obras.
Siempre desde el cuerpo individual al cuerpo social, como un amuleto desde mis primeras obras.
“La enfermedad y sus metáforas”, de Susan Sontang es un libro que me ayudó a comprender más la relación entre cuerpo individual y social; y cómo, el lenguaje de la medicina, es apropiado por el lenguaje de la violencia, de la guerra, de la política partidaria.
Otros textos disparadores de mis obras: “Las olas” de Virginia Woolf, “La poética del espacio” de Gastón Bachelard y otros muchos más.



Banco de datos genéticos

Belgrano esquina Anopheles

Fósil guía con título

Luciérnagas curiosas

Máquina de Caos

Paisaje de mi barrio

Tijera nube de perlas

Claudia Contreras


Tenía cuatro años y me preguntaban: ¿Qué querés ser cuando seas grande?, quiero ser artista. Crecí y fui bendecida al tener una hija, una pareja y una profesión privilegiada elegida desde siempre.
Agradezco a mis Maestro/as: Aldo Severi, Ludovico Pérez, Mara Sánchez, Jorge Pardo, Hilda Paz, Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano, Bs.As.
En 1978 viví el exilio en Madrid, estudié con Jorge Abot, Remo Bianchedi. Cursé la Real Academia de Bellas Artes San Fernando, en Madrid.
En 1983 volví a vivir en Buenos Aires, y estudié en la Escuela de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, y en diversos talleres, mis mejores Maestros de esta etapa: León Rozichtner, Aurelio Machi, Alejandro Puente en la Escuela Ernesto De La Cárcova, Jorge López Anaya y Elena Olivera; Natalia Giachietta. María Liliana del Río, Eduardo Stupía.
Obtuve Premios y Becas: Fundación Antorchas. Beca Fundación Telefónica, Beca Trama con León Ferrari, y Beca a la creación del Fondo Nacional de las Artes.
Participé en diversas exposiciones grupales e individuales. Parte de mi obra se encuentra en Museos de colecciones privadas y públicas en Argentina, y otros países. Para más información, ver mi web:



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