EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

domingo, 8 de mayo de 2016

DIEGO L. GARCÍA



Escribo al mismo tiempo ensayos que no dejan de dialogar con los poemas. Y es ese diálogo con la propia práctica de escritura lo que deviene luego en el texto próximo. Como una cadena en la que lectura (el trabajo ensayístico es un trabajo de lector) y la escritura se retroalimentan.
Intento salir de lo predecible, permitir que emerja la palabra indómita, abrir el texto a su después (evitar toda clausura aplaudible).

Hablando de un “procedimiento de escritura” podría decir que es el cruce entre el lenguaje y el mundo (el mundo como otro cuerpo, que no es ajeno) lo que propulsa la emergencia de una manifestación poética (mental) que va “dictando” su propio discurso bajo escasas pautas de control. Lo que del mundo (me) conmueve busca un lenguaje para tornarse visible, pero siendo ojo a la vez. Creo en la poesía que permite mirar y no en la que mira por nosotros.

Considero a la poesía una forma de pensar. El momento de escritura es puro silencio, un silencio de recepción, y que no se recupera luego en ninguna otra etapa del texto. El cuerpo se convierte en herramienta de la palabra; no se interpone ni exige.

Con respecto a la relación cuerpo y arte, pienso en esta nota de Alberto Girri: “El poema, substancia del poema. No es indispensable que se vea a sí mismo; ningún objeto puede, ni siquiera el ojo que lee” (Notas sobre la experiencia poética).


Poemas:


De: esa trampa de ver (inédito)


(documental de Herzog)
los subastadores de ganado
roen las imágenes posibles
hasta el hueso que pesa
ya no pueden decir
“la casa nace como un frijol dormido”
ríen en la velocidad
y queman las palabras
en bocas que no les pertenecen
……
las tres frutas deben coincidir
tiene que insertar otra moneda en su pozo
antes de arrojarse


***

en Utopía no agujerean los estómagos
por una hamburguesa exótica / nadie
conoce esas salsas nuevas ni
tampoco tiene estómago factible
de ser arrollado por el alud
de un cazador sin freno que pasa
sobre sí mismo y en breves
fogonazos se mira las manos / quiere
lavar sus palabras pero
repite el menú
sentado en un bar de juguete
bebiendo el ojo
que le falta
……
acelera por la ruta y se pierde
van detrás las ovejas
ya muertas


***


De: Ruido invierno (La Luna Que, 2015)

ver el fondo / desde el fondo / textura
de piedras rodando en la mañana / aún
con los sueños transpirados del día / ver
algo más que el café / a centímetros del diario
años luz del fondo / mapa como un punto
en la nariz / nada más que palabras
dichas y desdichas / desierto lleno de espejos
negros / la primera luz abre a fuerza
de mover las raíces una puerta en el árbol /
a pesar de la poda siniestra / a pesar
de que la distancia entre la taza y “el mundo”
sea un dogma irrefutable del todo / vida
entrevisto relámpago en la enramada /
el fondo emerge a pesar


***

los días van comiéndose las sobras
y con los recuerdos de las sobras hemos construido
esta ciudad / este abismo de palabras / fotos
para perdernos en el trayecto de regreso
¿a dónde iremos antes? / ¿hasta dónde
el lento bocado del miedo / la trampa
de lo que vemos interminable en sus bordes?
pronto / los platos caen al suelo y estallan
y el dibujo / mandala / abandona nuestro
punto de vista /
y somos en uno de los aros
concéntricos parte que viaja en el desarme /
perdida unidad / oh pasado / un silencio
que baja la cabeza y sigue / acomoda
el cuello de su abrigo para afrontar
el frío próximo / los años


Diego L. García


Nací en Berazategui, Buenos Aires, en 1983. Soy Profesor en Letras, escribo poesía y crítica.
diegogarcia.letras@gmail.com
margendelpoema.blogspot.com

1 comentario:

  1. Dureza y belleza en tus poemas Digo, un gusto leerte, abz Gus.

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