EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

domingo, 8 de mayo de 2016

GUSTAVO DEVEZE


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Soy dibujante y tengo hábitos que varían según el momento y la situación. Es posible que dibuje mientras viajo en colectivo, cosas rápidas, apuntes sobre la gente alrededor. Casi con el mismo criterio, puedo dibujar en una fiesta o una reunión de trabajo.
Cuando encaro algún proyecto, alguna serie o alguna narración gráfica, prefiero estar en silencio o buscar música que no me resulte familiar. En el taller o la casa, que es casi lo mismo, mucho de mi trabajo sucede en digital, aunque también puedo dedicarme a mezclar materiales 'en analógico', como cuando uso enduído y tinta sobre  papel, o pinto con témpera sobre los pases de subte, o recorto y pego papelitos para después seguir dibujando...

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En mis procesos de trabajo, hay dibujos que salen solos, casi sin proponérmelo. En otros casos, tengo una idea, más visual que intelectual; y comienzo a desarrolarla con bocetos que se van modificando hasta transformarse en la imagen más acorde para esa idea inicial. Muchas veces, investigo, busco referencias; pero en general no uso otras artes como punto de partida, aunque accidentalmente, un film o un texto puede desencadenar un dibujo.

+3

Suelo tomar un tiempo para reflexionar sobre los elementos de la obra y su mejor composición, aunque en general, me definiría como impulsivo y a veces compulsivo. Tal vez la metodología de trabajo digital facilita cierta velocidad de procedimientos. Por ejemplo, si hiciese una acuarela podría ser necesario esperar a que pintura y papel sequen antes de continuar la obra; mientras que digitalmente, casi no hay espera.

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Creo que lo lúdico es un motor, casi permanente; pero siempre hay una mirada técnica y un análisis de la obra durante el proceso de realización, Muchas de mis obras se sostienen sobre manchas de tinta o rayados aleatorios, que más allá de que pre-exista una idea a trabajar, condicionan y enriquecen el resultado.

+5

Al pintar un mural, trazar una linea requiere pararse, agacharse, caminar 2 ó 3 metros, ponerse en punta de pie... hay un sudar y un esfuerzo que no es tan notorio como cuando una línea es trazada sobre una hoja A4 o usando una tableta digital. Afirmaría que en estos casos, el cuerpo es sólo perceptible como una sensación en la boca del estómago, parecida al hambre.







Las imágenes forman parte de la muestra Inadecuado (I y II edición)


Me formé como dibujante y cineanimador y a veces escribo.
Prefiero mostrar por sobre hablar; por eso, si creen necesario saber más les sugiero visiten  www.deveze.com.ar   o  http://jeneverito.blogspot.com y



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