EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

jueves, 19 de mayo de 2016

LUIS MEY


No investigo. No escucho diálogos. No sueño. No voy al teatro. No escucho música. No veo películas. O, quiero decir, no hago eso para escribir. Cuando escribo –y lo hago, creo, con disciplina, como quien corre-, sueño películas, escucho teatro, veo diálogos. Cuando escribo, todo lo que vivo, bajando kamikaze al soporte hoja de Word, se transforma. Se legitima como: La película que yo vi, la música que yo escuché, el sueño que no me acuerdo del todo, los paisajes que creo haber visto. La hoja legitima, lo que se me canta. Porque eso es lo que pasa: creemos que vivimos y que aquello es real. Y la hoja, bueno, juega a que así sucedió: pero no. Por suerte, la ficción es mi predisposición a jugar con algo que no fue como si así hubiese sucedido.

No escribo temas. Por fortuna, acepto que los personajes creen que cuentan algo como si estuvieran en control de algo pero… el contexto siempre gana. El contexto es el Leviatán. Es el tsunami que viene a cambiarles la vida o, mejor, a recordarles que no están en control de nada. A eso le llamamos “El recorte”. Como Drácula: cuatrocientos años de vivir en el castillo hasta que Mina aparece y lo hace salir y todo hace creer que es un monstruo. Pero en el castillo no era un monstruo. Afuera sí. Adentro era él en su paradigma de normalidad. Pero tuvieron que pasar cuatrocientos años para que salga. Eso es el recorte.
Y cuando aparece un recorte (llamémosle disparador, por qué no), bueno, mi reacción física es el insomnio. Y lo amo. Qué mierda.

FRAGMENTO DE BRUJAS DE CARUPÁ:

Así que Jésica se pone enojada y camina más rápido que mami antes y ahora mami camina más despacio que mami antes y se me pone al ladito y me hace cara de qué hambre esta Jésica, qué estúpida, y la deja irse un poco y mami me hace mano en el hombro.
–Ahora vamos a poder hacer más cosas porque mami se decidió a hacer su trabajo.
–¿Vamos a ser ricos?
–Creo que sí. Todo depende de mí.
–Mami…
–¿Qué, hijo?
–¿Se puede ser rico sin plata?
–No, hijo. Si no tenés plata y te creés rico por tener cosas del corazón, como hijos o discos del Puma, entonces la gente te trata de estúpida y de maldita y se aprovechan de vos. Como lo de las zapatillas grandes, ¿te acordás?
–No, mami.
–Bueno. Ahora vamos a ser mejores personas porque vamos a tener plata y la gente mala te va a tratar bien porque te van a tener miedo.
–¿Y si me dicen cosas, mami?
–¿Qué cosas te pueden decir?
–Lo de que sos bruja y cosas de gritar.
–Fácil. Si te dicen eso y lo conocés, me decís el nombre y voy y lo hago mierda. La próxima vez que te digan algo como insulto, yo voy a ir con la verdad. Que soy bruja y puedo hacerles daño. Y si la próxima vez te dicen lo mismo, seguro van a estar bastante malditos y los dientes no van a estar o la cara se les habrá deformado o las piernas no irán para el lado que corresponde. Y ahí nos vamos a reír nosotros. ¿Qué vas a comer hoy?
–Pizza.
–Pizza, entonces.
–Te quiero mucho, mami.
–Yo también, hijo. Para siempre. ¿Dónde se metió Jésica?
–En el lugar de mucha gente y comidas. Ahí.
–Bueno. Ella sabe que vamos para el patio de comidas. Si está turuleca y se hace la cristiana, entonces que no venga. Si viene, le convidamos pizza. Si no quiere, que siga pataleando.



Luis Mey


Publiqué algunas novelas y sigo escribiendo otras. Tengo problemas psicológicos pero enfrentar la terapia me da más insomnio que las novelas publicadas y también que las que escribo.

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