EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

viernes, 13 de mayo de 2016

MARILUZ GH






Partamos de una base real: yo no escribo. No sé hacerlo. Cuando ocurre, se crean imágenes en mi interior y fluyen palabras que se vuelan al momento que trato de llevarlas al papel. Durante esos instantes acepto que no es tan importante saber transmitir lo que siento, porque se crea un nexo con mi mundo interior y me acerca más a todo cuanto me rodea: las miradas, las manos de los otros paseantes, conversaciones a ráfagas a través de teléfonos: la vida. Y siento que estoy viva.
Tal vez porque nunca me he sentido “artista” no había pensado en la relación cuerpo-arte. Ahora que me detengo, busco entre mis pliegues cuadriculados unas palabras que me sugieran ese binomio y me encuentro con Margerite Yourcenar y su Memorias de Adriano: «La palabra escrita me enseñó a escuchar la voz humana». 


La confesión


Tantos hijos y tú eres la única que vienes a visitarme todos los días. 

Debería confesarte un secreto en pago a tu fidelidad.
¡Si supieras tantas cosas que hice y tomé para que no nacieras! Viejos remedios de brujas pueblerinas que nunca dieron resultado. Afortunadamente.


Guardó silencio y se desvaneció. 

Bueno, en realidad sigue ahí sentada ante la pared blanca manchada de humedad.
Soy yo la que nunca ha estado. Ni existido.



Perfectamente imperfecta,
sin proporciones áureas 
ni belleza deslumbrante.
Nada en mis facciones que resaltar.

Imperfectamente perfecta
con todas mis limitaciones.
Solo soy una mujer.
antropometría sin título:
una persona.



A pecho descubierto
-como la Madonna de Melun-
rodeada de mis demonios azules
me enfrento a ti y tus ángeles rojos
para proteger al nuevo mundo,
que sostengo en mi regazo,
condenado al exterminio
porque Dios -como siempre-
se equivocó de bando.



En tus ojos un paisaje invernal
de nieves
y espesas brumas,
una sima profunda
y brotes congelados
-como lágrimas escurridizas-
de almendros y cerezos.

La vida en blanco
y suspiros rojos.



Pasajero sin pasaje
y sin camino,
reo de la mendacidad
víctima mártir
sin martirio.
Así el ciudadano se difumina
en estos lóbregos tiempos
donde la luz se hizo noche
y la noche prostituta de la verdad.


Los cuatro poemas que llevan el nombre de una pintura y su autor pertenecen al  proyecto Cuadros con-versos y es en lo que ando últimamente. Está basado en el libro “1001 cuadros que hay que ver antes de morir”. Obligatoriamente en uno de los versos del poema debe estar el título del cuadro. Los títulos están redireccionados a mi blog Entre la Imagen y la Palabra para poder ver la obra.



Mariluz GH



Aprendí a leer con tres años y desde entonces devoro todo cuanto cae en mis manos. Pero casi con la misma velocidad  olvido lo leído. Mi memoria es de hielo.
Me gusta pensar que escribo desde la adolescencia. Cuando leo lo escrito tengo la sensación de seguir en ella.

Soy cien por cien mediterránea y a su orilla vivo;  necesito su olor y su azul para sentirme una con el Universo, imprescindible para su continuidad y necesaria para quienes me acompañan en la vida. Como ellos los son en la mía.





5 comentarios:

  1. Bravo Mari Luz. Un placer leerte. Sensibilidad, eso es.
    Un beso,
    Agustín Casado

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  2. Mirá, a mi me gusta mucho lo que leo aquí. Pero lo que escribas, Mariluz, es lo de menos. Vos sos una mujer admirable mucho más allá de las palabras.Te quiero mucho, siempre y te admiro.

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    1. Mil gracias, Maia. Sabes que el sentimiento es mutuo.
      Y no hay nada que admirar, niña.

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