EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

sábado, 21 de mayo de 2016

VIOLETA CINCIONI

dibujando 

Las obras de arte que hice pueden organizarse en dos grandes modalidades: unas, las que hago con otros, en grupo, colectivas y participativas; otras, las que hago sola. De todos modos, también se mezclan, empiezan de un modo y se transforman. Hice pinturas al óleo, con técnica tradicional, “Los Soñadores”, que luego expuse en espacios no convencionales y generé una intervención urbana. Propuse juegos con trompos que dibujan invitando a muchísimas personas y también lo hice solita, lo mismo con hilados y tejidos. Y, soy docente, que es el modo social en que hacer arte me permite  tener un sueldo. Aclarado esto, puedo hablar del cómo surgen las obras.

Las obras surgen de ideas y deseos; y en el hacerse materia se van transformando. Unas con otras hacen rizoma en el sentido que le da Deleuze, hay una red impredecible que conecta la diversidad de producciones. 
Escribo y dibujo en cuadernos, junto citas, ando intuitivamente, me voy encontrando con poesías que me ayudan, me amplían, me despliegan el horizonte y me confirman el hacer.
En el medio del hacer sin especulación y sin remuneración garantizada, aparecen las mil dudas. Entonces los guiños que descubro en otras creaciones humanas me alivian y me alientan. Me encanta ver, escuchar leer, creo que ser espectadora me alimenta, incluso a veces siento que respiro gracias a eso.
No investigo demasiado en los asuntos para los que me convocan, aunque lo cierto es que poco me alcanza para mucho. Mis descubrimientos pseudo científicos o intuiciones, hipótesis, me llevaron a hacer tantas cosas que pienso que encontrarme con más en el camino, me distraería. 

Registro de un cuerpo

Distraerme es lo que suelo hacer mientras ¿trabajo o juego? Voy y vengo... tengo una intención, entonces hago un lugar, doy un orden momentáneo al caos en que se encuentran los objetos, despejo piso o mesa. En esos movimientos dejo que aparezcan señales y las capturo cómo herramientas.
En las obras participativas o performáticas soy gestora, hago lazos entre la gente antes y durante, y algunos lazos perduran incluso más allá.
Desde que soy madre las oportunidades de un tiempo sin tiempo y exclusivo para crear son poquísimas así que a veces comparto la mesa con mi hija y elijo materiales al agua y papel. En ese tiempo ansiado en el taller o en casa, la dinámica suele ser así: dibujo o pinto algunos trazos y me detengo, me levanto (últimamente dibujo sentada en el piso o agachada sobre el piso) voy y cambio de música o pongo la radio, me acuerdo de algo que quedó inconcluso y lo traigo a la vista para no dejarlo pasar. 


Detalle de un cuerpo

El cuerpo es mi eje en la acción de hacer arte y cada vez más intento que eso sea lo que orienta y transforma la materia. Lo que queda es ¿una huella? ¿un registro? ¿un rastro de la acción del cuerpo? Queda el campo de juego con la memoria de lo que pasó impresa. Los recorridos de las manos, las herramientas, los pies y la mirada sobre las superficies hacen una coreografía, que, probablemente sólo yo contemple extasiada.
Una de las preguntas es si el tiempo que implica la experiencia de percibir la obra, conecta con el tiempo de la improvisación, la danza; si la quietud de lo que queda transporta esa energía móvil, si logra invitar, provocar otro movimiento.



dibujo trompo y huso


Violeta Cincioni

Soy docente, amo dar clases de arte. Trabajé y continúo dando clases a niños, antes en escuelas ahora solamente en mi taller. Cuando hago arte muchas veces mi propuesta se parece a una clase especial. Hace un tiempo que trabajo en formación y capacitación docente. Como artista participé de muchas exposiciones colectivas y algunas individuales en La Casona de los Olivera y en FM La Tribu por ejemplo. Obtuve una Beca del Fondo Nacional de las artes con la que hice acciones participativas en un campo en la localidad de La Niña. Obtuve otro subsidio del Fondo Metropolitano las ciencias y las Artes con el que hice una intervención urbana. Formo parte del Grupo Faldas con el que hicimos performances y acciones en espacios de arte muy destacados de Buenos Aires y Santa Fé y Córdoba.

No hay comentarios:

Publicar un comentario