EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

domingo, 5 de junio de 2016

CLARA ARIAS



Suele haber muchas imágenes en mis poemas, imágenes externas, pero creo que todo parte de una imagen interna o de una sensación que encuentra en lo que me rodea el material para ser escrito. Puede ser algo que pasa mientras arreglo las plantas, una conversación que escucho, una invasión de polillas que en un momento tuve en mi casa, el árbol de enfrente, cosas por el estilo. No me propongo escribir sobre algo en especial, es como si un proceso que va por dentro encontrara en algo concreto que está afuera el vehículo para manifestarse en palabras.
También me gusta mucho la inter-textualidad, porque suele ser polisémica. Un texto, una canción, una obra de teatro, que fue escrita en un momento dado, trae consigo mucho más que la obra en sí, trae consigo también su época y todo lo que se fue construyendo después sobre ella, trae toda una construcción simbólica. En un poema que escribí hace poco arranco con “lorem ipsum dolor sit amet” que es el texto que usan los diseñadores gráficos para simular un texto en un proyecto del que todavía no tienen el contenido. Me pareció genial la idea de que exista un texto sin sentido, un texto simulado, que no viene a decir nada, sino que está escrito sólo para ocupar un espacio. Me puse a investigar de donde venía y parece que está basado sobre un texto de Cicerón. Digo basado porque está cambiado, faltan palabras. El fragmento es de “sobre la finalidad del bien y del mal”, tema groso si los hay, pero este fragmento está modificado y tomado livianamente para no decir nada, entonces siento que me la dejan picando y que algo tengo para decir sobre eso.

Escribir para mí no es algo físico, es como entablar una relación. Una cuestión tal vez más psicológica, que física. Creo que las relaciones funcionan cuando lo que vincula está entre los dos sujetos u objetos de esa relación que se permiten olvidarse de sí mismos. Eso que surge, en este caso un poema, tiene que estar en el medio de los dos, exactamente a la misma distancia para que esa relación funcione. No se trata de mí, ni de mi cuerpo, ni tampoco del otro sujeto u objeto. Y tiene que funcionar como un ser nuevo, digamos un texto con vida propia que surge de la relación entre esos dos sujetos o entre ese sujeto y el objeto.


Poemas


no me gustan los hombres
no en el sentido
que no sienta placer
al ser acariciada
por un hombre
no me gustan los hombres
como minoría privilegiada
por lo mismo
que no me gusta dios.


***



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texto que se repite 
una y otra vez
simular palabras
contenidos ficticios

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***



dice la rae
sobre la intuición
facultad de comprender

instantáneamente

sin necesidad de razonamiento
es decir, corazonada
corazón hada
pero no hay hada
sólo el morfema derivativo
sufijo nominalizador
como en cuchillada

la puta cuchillada
de “lo sabía”


***



un breve trayecto en avión

a mi lado tarec y su mamá
le oigo decir 
¿cómo muere la gente?
enseguida me distraigo
pero él insiste
con el tiempo tal vez
consiga olvidar el tema

se acostumbre

a mirarla de reojo
o ni siquiera eso
la empujará hacia adelante
mirándole la nuca
pero ahora retoma
¿la gente muere una sobre otra?
no, le dice su madre
así los guardan
¿y para qué los guardan?


***


arreglo las plantas
levanto una maceta para verla de cerca
un bichito gris escapa del sol
lo toco, se hace bolita
entonces pienso en vos

flores pequeñas con pistilo blanco
forman un anillo sobre la esfera del cactus
acomodo un pétalo fucsia y me pincho

es una ínfima espina, casi transparente.


Clara Arias
Nací en mayo de 1966 en Buenos Aires, más precisamente en Belgrano. Fui a una escuela primaria pública de mi barrio. En esa época me gustaba que mi abuela cocinara scons o tocara el piano mientras yo leía poemas de la biblioteca de mi abuelo sentada en la alfombra de su casa. Mi abuelo era poeta.
Termine el secundario y empecé psicología, después de dos años deje la UBA por un proyecto más interesante, irme con mi novio a “vivir a Brasil”,  a un delicioso pueblito de pescadores. Por las comillas se darán cuenta que no funcionó, lo cual era bastante previsible ya que nuestro medio de subsistencia era un local de alquiler de bicicletas. Sin haber hecho un gran estudio de mercado, era de esperar que nadie tuviera mucho interés en el ciclismo con cuarenta grados a la sombra; pero de todo se aprende algo, lo que no nos mata nos fortalece, dicen.
Volví, e hice varios cursos de computación, estudié la carrera de Microsoft System Engineer y durante muchos años trabajé en eso. No era lo mío pero tardé en enterarme.
Empecé a estudiar italiano y algo hizo click. Fue como si después de vivir toda la vida en una casa racionalista, me mudara a un palacio barroco.
En el 2008 comencé a ir a un taller de escritura como quien se acerca tímidamente a una pileta y mete el pie, para ver si el agua está o no muy fría. Una especie de a ver si me animo, a ver si me sale…Después me anoté en otro, en el 2010-2011 hice en Casa de Letras el curso de escritura narrativa y a eso le siguieron más talleres. 
Al principio fue la narrativa y en un momento descubrí en la poesía una forma de expresión que era justo de mi talla. 
En 2015 publiqué mi primer poemario, treinta y nueve poemas que seleccioné entre muchos otros, y en eso andamos.




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