EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

domingo, 26 de junio de 2016

JAVIER ALEJANDRO ROBLEDO



No tengo un “procedimiento”, no busco generar escritura, a veces la poesía, la escritura viene a mi, comienza a dictarme al oído, o aparece escrita en mi mente ante algo que me sucede, una imagen visual, un sonido, otras palabras que leo u oigo, un sueño, o una idea, una emoción, etc, en fin la experiencia de vida que habla o escribe y yo copio, transcribo lo que me dicen o imprimen en palabras en mi mente. No me preocupo por escribir ni me lo propongo, sucede o no. Eso sí, busco vivir intensamente, lo más despierto posible, que la vida no me pase por al lado sino sentirla intensamente, distraerme lo menos posible, la vida supera cualquier imaginación, cualquier poesía, ella es la Gran Poeta, con sus instantes fluyendo infinitos.

Sinceramente al escribir no tengo mucha conciencia del cuerpo ni de mis sensaciones físicas, estoy absorto, escribo incluso con gruesos errores de ortografía en el flujo de la escritura que brota velozmente, sin separar las palabras a veces. La relación del cuerpo con la escritura la siento y  la exploro más al momento de leer en público el poema. Allí es donde siento que el poema toma mi cuerpo y mi voz en relación con el espacio y el público en el que estoy,  siento que toda lectura en público es una puesta en escena del poema donde juegan la voz, el cuerpo, el vestuario, el público, el lugar, la luz, los objetos, el sonido del lugar, etc. Dice Antonin Artaud: “el deber del escritor, del poeta, no es ir a encerrarse cobardemente en un texto, un libro, una revista de la que ya nunca saldrá, sino al contrario salir afuera para sacudir, para atacar a la conciencia pública si no ¿para que sirve? ¿y para que nació?”


Poemas

AMORA(en)MUJER

Yo amé a una mujer de piedra 
de pechos labrados en redondez de esféricos glúteos perfectos 
con la piel pulida inquebrantable 
de cabellera petrificada en su mejor belleza 
yo amé a una mujer de piedra 
hasta que me harté 
   de su gesto constante inmóvil.

Yo amé a una mujer de humo 
de cintura dorada inasible 
de pestañas volátiles explosivas 
de piernas transparentes para mis manos de carne 
de esfumado decir en la boca 
yo amé a una mujer de humo 
hasta que me harté 
   de no poder abrazarla.

Yo amé a una mujer de agua 
de pies levitadores sobre la cima de una torre en Babel 
de vulva abarcadora de desiertos recorridos por una huella desconocida 
yo amé a una mujer de agua 
hasta que me harté 
   de que me ahogara con su todo y su todo.

Yo amo a una mujer de hueso y de carne 
de fragilidad metida entre las manos 
de pluma quebrada bajo el brazo 
de sueño y pasión en las arterias 
a veces de equivocado andar en los pies 
de sol latiéndole en las mejillas de luna acariciante en los labios 
yo amo a una mujer de hueso y de carne 
totalmente desenmascarada 
imperfecta 
 como yo.





ANTEPASADOS
Quien olvida su origen
olvida su destino.

En mil heridas abrían la tierra
cicatrizaban con granos
el quedar del paisaje
latente
hasta que
tizas las gotas
dibujaran brotes sobre la pizarra del valle.

Luego
caminaron los pies sobre el agua
y la nave desgarró la trenza de los cabos.
Se abrieron como dos labios las costas:
 cúmulo de venas espectro
 y de carnes una esperanza.
Se habrán atado al mayor para resistir el canto de esas sirenas
y con quilla como arado a-hora habrán surcado quién sabe cuánto.

Ojos abiertos, ojo planeta,
asteroide minúsculo interiormente poblado de geografías, 
          de flora y de fauna extrañísimas.
Ojos abiertos, al continente.

Y llego, también grano, cúmulo potencial, y pongo
oreja en tierra
sobre el rastro de los rostros.
Mire que ir y pararse justo ( ante mi comparecen...) sobre la marca en el roble que el tiempo profundiza ( siendo el año mil ochocientos...) surco, surco en dirección opuesta y escarbo con la pluma como una sonda ( de profesión labrador...) descubrir con mi asteroide el astroluz ( declaro el nacimiento de...) y resurgir brote de tronco 
( hijo de Don...) refrescar la conciencia ( y de Doña ) a ellos ( acta número, de esta burgueña tierra... ) los inmateriales ahora ( sin mas que declarar ).

Los que pusieron antes pie en tierra
labraron el ser de mi nombre
pintaron el niño que palpita en mis yemas.
Los que en soga trenzada de coraje, crearon y amaron.
Los que en la punta de una península habrán grabado:
Un grano más soy
y sin embargo
un mar
se orienta hacia mí.

Fueron tiempo tendido,
y en la trama, punto cruz
  como yo.
Son este vuelco de corrientes y cataratas de relámpagos 
que me atropella
esta guerra civil de razones y sentidos
este pulular de fantásticos
este ser ahora y otro en un segundo.

Olas de visión empujan como motores antiguos e invisibles.
El niño mirando al oso, ya no verá partírsele la nave.
Vibración añeja busca su fin y su origen:

y llego ahora
soy y descifro
la Vuelta
escondida en el reverso de aquel
     pasaje.


Dos poéticas

Es facil ser un poeta maldito.
Vomitar cocodrilos sobre las cúpulas de los templos heridos.
Atormentar cachorros con la pezuña del adoquín oxidado.
Masticar abrojos y lamparitas eléctricas sobre el filo del cordón.

Lo difícil es
Esgrimir un pulpo azul sobre el estrado del abismo. 
Alumbrar un icosaedro en la frente del almendro.
Plantar un rayo en el hueco de la esfinge
      y que viva.


ASI AHORA COMO AL PRINCIPIO


            Error de Adán:
                        tomar el manzano
                                                               como único árbol
                        perder así el bosque
                        en el que
                        a pesar de su error
                                                               sigue parado.

                        Parcelar el ojo
                        alambrar el polvo de su origen
                        erguirse sobre lo imposible.
                                   
                        Construir una celda
                        recluirse dentro
                        y hacer de carcelero
                                                              para no escapar.


Javier Alejandro Robledo


Mi nombre Javier Alejandro Robledo es anagrama de “el joven bardo de roja lira” lo cual descubrí luego de fundar Bardo y VideoBardo. Soy escritor, realizador audiovisual, performer y productor cultural. Publiqué 4 libros de poesía y uno de relatos. Fui incluido en antologías poéticas de Argentina, USA, México, Brasil e Italia. Fundé y dirigí Bardo revista de poesía desde 1996. Expuse poemas visuales en muestras y galerías de Argentina y otros países. Soy miembro de APOA Asociación de Poetas Argentinos. Participé de Paralengua grupo de poesía experimental de 1994 a 98. Fundé y dirijo VideoBardo, archivo y Festival Internacional de Videopoesía que desde 1996 se ha presentado en diecisiete países en museos, ferias y centros culturales www.videopoesia.com. Como Realizador Audiovisual produje varios videopoemas y documentales que fueron presentados en festivales internacionales y muestras en diversos países. Como Performer accioné en festivales de perfomance y muestras de arte y espacios poéticos y museos. Como productor cultural realicé varios proyectos entre los que destacan la co-fundación de Impa La Fabrica ciudad cultural en 1999 donde construí y dirigí el Microcine Fabril con ciclos de poesía, video, perfomance y arte hasta 2013.  


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