EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

domingo, 26 de junio de 2016

MARÍA LYDA CANOSO




SENSACIONES 

Escribir me pone muy sensible, digamos que ese buceo me produce a veces hasta un “mal humor”. Será por eso que me aíslo, aunque esté entre extraños. Soy escritora de bares y salas de espera. Escribo también viajando. Cuando se me ocurre alguna idea que temo olvidar, la escribo. Donde sea. Me gusta escribir en viaje, llevo siempre una de esas hermosas libretas teladas. La roja, por ejemplo, tiene todo mi libro Abajo de Abajo. Me gusta escribir en un soporte bello, si lo hago en papelitos luego lo paso a la libreta. Cuando paso todo a la máquina, lo hago crecer. Corrijo mucho. Soy muy insegura. 

IMÁGENES.

Vienen solas. Suelo despertar alrededor de las cuatro de la mañana, y con un esfuerzo inaudito me levanto y vengo a la máquina en la soledad de la noche. Es ese momento entre el sueño y la vigilia: ahí las imágenes oscilan entre una realidad y otra. Quizá en algún momento resuena alguna palabra que viene del sueño, o puedo retener alguna mínima escena. De no ser así, olvidaría todo y podría decir que no he soñado. A esa hora, envuelta en “mi bata bordó” que suelo tematizar en mis poemas, me convierto en cazadora de imágenes del sueño. 

EL PAISAJE

Adoro sentarme del lado de la ventanilla, mirando el paisaje. Todo el tiempo “leyendo” el paisaje. Ver eso que pasa y se me enmarca, cuadros variables que sucesivamente veo como si fuera por última vez. Ver cómo se materializa la fugacidad. Creo que a partir de ese pensamiento es cuando se construye la mirada poética. 
Recuerdo mucho esos años cuando desde mi pueblo viajaba diariamente en tren a Rosario, estudiaba Bellas Artes. Con el pintor Carlos Uriarte aprendí a “ver” el paisaje. De manera que lo que en clase teorizábamos, en la práctica yo lo veía por la ventanilla. 
Ahora me abisma ver las caras que pasan cuando dos trenes se cruzan en el subte. Es mi paisaje urbano. Tengo curiosidad por las caras y las escenas en los bares. Me interesan los relatos. Hablar con la gente, escuchar sus historias de vida.

UN TEMA QUE SIEMPRE VUELVE en mis poemas es la travesía. Tiene su origen en ese viaje que hice en barco a Europa sin otra compañía que yo misma. Tan sola, a los veinte años, en un enorme barco blanco. Ver el cielo nocturno en medio del océano acodada en la barandilla. Fue conmovedor. Inolvidable sensación.  


EL CINE

Me influyó mucho el cine. Desde mi situación de espectadora de mirada infantil, en el cine Moderno, donde vi la mayoría de los íconos de la MGM, hasta las películas de culto de mis veinte años, ese amado cine francés de la nouvelle vague o las películas de Europa Oriental, en especial Tarkovski, pasando rápido por los policiales ingleses, o el policial negro norteamericano. Todo en blanco y negro. Amo ese cine.  Actualmente veo cine japonés de los años 50/60, adoro por ejemplo, a Yasuhiro Ozu, que en su momento no lo pude ver. El cine actual, sacando el cine de autor, me interesa menos. Creo que tanto cine ha formado en mí una acumulación de imágenes que luego trasvasé a la escritura. Por ejemplo, mi novela Corazón de Manhattan (3er. Premio Municipal CABA), es una construcción en reescritura de varios films a los que tuve la osadía de darles otro recorrido: Escuela de Sirenas (la de Esther Williams), Nido de Ratas (On the waterfront), Perdidos en la Noche (Midnight cowboy). Ciertas películas también pasan como flashes por mis poemas. 


LA LITERATURA    

Me interesa retomar, explorar en reescritura, en clave poética, ciertos temas, como por ejemplo las cartas de Kafka a Felice Bauer. O recrear ciertos climas de Los Adioses de Onetti o de La invención de Morel de Bioy. Siento que en ese ir y venir dialogo con los autores. Una vez tuve la oportunidad de conversar con Bioy acerca de su “Invención de Morel”. Fue en sus últimos tiempos. Recuerdo haberle dicho cómo me gustaban esas construcciones que había armado en la novela, ese art decó que lo dominaba todo. No olvidaré la intensidad de su mirada cuando iluminándose me dice: “No vaya usted a creer que eso respondía a mi gusto personal”.

Poemas


 Billie Holiday

               
     un pensamiento natural hacia Billie y su fabulosa
garganta
¿hace el tema a la suntuosidad de una poesía?

Billie o la mendiga negra de la puerta del subte
debieran ser equivalentes  
     quizá también la misma vendedora de naranjas
de la avenida por la que corren los autos frente al
Cotton Club

     Billie es la otra que soy yo     todo el tiempo  

(ella quizá sepa que su destino es miserable)    yo
lo sé     pero no quiero serlo

     me canso de ser otra     dice Billie     digo     con el
vaso en la mano

     Strange Fruit  
     quiero ser yo misma la vendedora de naranjas
frente al Club

     no  
     mentira
     canto la oscuridad y el quiebre de la voz    del
cubito de hielo    la noche fenomenal    y la sensación
pesada del whisky que te agranda la lengua y te la
deja amarga como Strange Fruit


     pasan limusinas de amigos con dinero     los
saludo con mi vaso en alto: -¡salud!    
     -¡Aquí estoy!  
     -¡Soy feliz!  pero no me sé dar respuesta  

     -¿Para cuándo    Billie?
     -¿Para cuándo?


      -No sé
dice Billie desde la tapa del disco con mirada
perdida en blanco y negro


velocidades


     nueva manera de escuchar el sonido del agua que
pasa a una velocidad que     sumada a la del barco  
corrige el vértigo de la corriente del río  

     mueve al mundo entonces dos velocidades  
     mi andar se hace vertiginoso  
     o se descuenta una de la otra    y yo aquí    sin
poder hacer nada con nada

     así es mi vida en una tierra que reproduce lo
mismo
     me encuentro tranquila y escribiendo    con mi bata
bordó

      cosas

          que ni alcanzo
                                  a
                                  comprender
                           


 calle de Harlem

     sospechosa de mi edad de la razón    siempre ser
la misma pero otra  
todo el tiempo escribir el poema perfecto  

     aquí elaboro un pensamiento hacia Billie y su
fabulosa garganta
     es la vendedora de naranjas de la avenida que
pasa por frente al Cotton Club

     Billie es la otra que yo soy todo el tiempo  
ella no lo sabe y sufre un maldito destino

pero no quiere serlo    me canso de ser otra     dice
Billie con su vaso en la mano     mientras se agita con
el Lullaby of Birdland

     dice Billie en un solo  contrapunteado por una
trompeta     quiero ser yo misma  

     la vendedora de naranjas apostada en la calle de
Harlem frente al Cotton Club

    lo que quiero es cantar la oscuridad y el quiebre y
el cubito de hielo y la noche fenomenal    y la
sensación que te deja el whisky en la lengua

     pasan los carros de los amigos con dinero    los
saludo esgrimiendo mi vaso hacia arriba    brindo
desde aquí    y soy feliz


campos del amanecer

     todo debiera ser negro pero es azul
     ¿azul elécrico?
     azul
un azul con más sentido que el eléctrico     que no
elijo por no quedarme pegada

     hay quienes opinan que yo debiera ser más clara
en lo que digo    explicar el poema
     pero no no lo voy a hacer     no explico nada

que el enigma crezca y se instale en los campos
transpirados del amanecer que veo por el vidrio del
vagón comedor   la vajilla tintinea    ¿escuchás?


                      -¿Hay algo que no querés contar?
                      -Precisamente a vos, no te lo voy a decir.    
               

el vacío gravita por todos lados  



argumento Hopper

     desde lejos parece que allí se desarrollara una vida
doméstica  
     los focos bailan por el viento
el alto voltaje de una silueta iluminada preside el
espacio dividido en secciones de vivir    cada cual a su
manera     fragmento de universo     miles de ventanas
de un presidio nocturno    almas en pena    club de los
corazones  
     en la calle los focos bailan con el viento
hay tantas otras cosas que se cruzan en la cabeza  
a estas tres de la mañana     cuando todo el mundo
duerme
     vida siniestra que pareciera ir al frente de todo lo
imaginable

     un francotirador apunta a mi ventana
     paralizada    veo que soy su presa    tiemblo con un
     temblor nocturno     varias veces soy su objetivo y tantas otras cambia de rifle
     miro aquí el poema que quiero hacer crecer dentro
     de una trama policial    no admito que todo esto sea
producto de mi imaginación
     el hombre    desde la oscuridad    dispara contra mi
ventana     me arrojo cuerpo a tierra
es difícil respirar    recuerdo haber llamado por
teléfono a un servicio de emergencia  

     a la medianoche no están abiertas las farmacias    los
conos de luz de las esquinas son todos idénticos

    dejo de escribir y afuera    lo único que oye    es
el viento    alguien en la radio dice que    hoy por hoy  
la vida no vale nada

en la calle    los conos de luz   bailan



extraño peinado
                    a Ella Fitzgerald y  Summertime


     Ella es ancha y tan ajena como la Gran Manzana

     el grito que modula el límite estalla los cristales
habla de excesos     de los abusadores de su raza  

     el neón prende y apaga  
     noche helada en el Cotton Club
     oh Señor    no dejes que caigan en el olvido      
     ellos    los que no tienen voz

blanco sobre negro     el tablero de ajedrez en la
nieve del parque habla de equidad entre colores del
nunca jamás     casilleros irreconciliables se alternan
armando un cuadrado en la nieve infinita     es Harlem  
aquí soy la rubia

     corrí las escaleras del subterráneo     un poco subir  
otro tanto bajar    y siempre permanecer en el mismo nivel  
     los trenes van y vienen por debajo de la ciudad  
     las goteras de las estaciones mojan mi cabeza en
pagano bautismo    oh Señor    ten piedad de mí     me
inclino ante vos    por suerte un alero me cubre  
maldita lluvia

     el cartel enciende rojo y entonces todo es rojo
     Ella es corpulenta    ajena  


     hubo     hace no tanto tiempo     chasquido de
correa de cuero y alas de pájaro oscuro en el campo de
algodón  

     Ella lleva un peinado raro y ya inicia su canto feliz
    canta a esa época dorada del verano donde los
peces saltan contentos en el río     y canta al deseo de
ser libre    quiere ser libre

     ¿quién es el que vino en ese barco?    ¿habrá sido
mi abuelo?    oh mi Señor     el neón se prende y apaga

     un chasquido de correa     son muchas espaldas  
una al lado de otra      reciben latigazos    

     el mar no permite escuchar los gemidos
son miles las voces lastimadas


 “Blue moon”

     entonces fue que salí a lugares impensados  
     y encontré  hongos de aspecto rutilante  
     esos de neón que se prenden y apagan     todo lo
que envenena tiene un canto que arrulla  
     lo sé
     me acuna Billie Holiday    su música escuchada
quién sabe en qué zona de la remota infancia

     la constante es el agua    y el barro    y el agua  
que se pierden entre baños estancados
    moho y verdín    exclusivo para negros  
    y andar agarrándose de los caños     haciendo
equilibrio en escaleras de fierro    a pura gelatina    
que repele y resbala  

    y atrás flores que se desmayan de negros olores
penetrantes
y una ronca voz jazzera que me nombra todo el
tiempo
    cada palabra que pronuncia habla de lunas    
     una más ridícula que la otra    lo sé    pero igual
me gusta escuchar eso que no dice nada

     no puedo entender cómo Billie cantaba para mí  

     yo era una pequeña atrapada en tabiques vacilantes
entre los cuatro y los siete años  

     no nos conocíamos     pero por ejemplo Billie en su
canto decía algo así como que estaría mirando la luna y
que allí vería    ¿a quién?
por ejemplo    a mí    pensé

     la idea que me llegaba yo ya la conocía      con esa
grandiosidad que otorgan como marco    los astros y
estrellas del cielo    dibujado  

     esto se parece un poco a lo que mamá decía cuando
nos separábamos por un mes y yo extrañaba a puro
brillo de mis ojos     también estrellados     con esas
lágrimas infantiles entre mis cuatro y los siete siete
años
imaginate

     decía    que mi mamá me decía    que mirara las estrellas 
del cielo del patiecito de San Isidro     sentada del lado de acá 
de la ligustrina del tio Frank    que ella desde Casilda las 
estaría mirando
     y eso me reparaba con una confortable casi felicidad



el brillo de su brillo


     el muro es casi perfecto en el campo de algodón
     la ventana abre una grieta     hay un hombre blanco que me insulta  

        -¡Ah, no!

     oh no    señor
     yo no le temo a lo miserable de su acción

     temo que su insulto se replique entre algodones
que quisiera no se tiñan de la sangre de la guerra
    ya hay demasiada intolerancia y el Klan se
despliega en grupo y a caballo

     blancos son aún los copos de algodón del campo

     brilla en la luz

     su cara viene rosada como la sangre del cuchillo diluída 
en el agua clara del arroyo

     brilla el hombre blanco con brillo artificial  

       -¡Ah, no! ¡No creo que sea propio su brillo!

oh no     señor
juraría que no es propio su brillo    

tal vez sea el brillo de su brillo



son naranjas naranja
                      a Billie Holiday

     naranjas de la suerte      rellenas de diamantes
     esas que vende Billie cerca del Cotton Club
     la voz que      ya en la luna      Billie      mueve sonidos
drogados en el aire

     blanco y negro     da un gris     metralla de palabras
incendiadas al aire      ellas se balancean en mi campo
visual
     sin saber dónde caen

     las naranjas naranja      venidas     por la ruta desde la
plantación

    cultivadas por negras de sombrero ampuloso     son
naranjas naranja de la Florida son

    film de recolectores      naranjas en el campo

    film que es en blanco y negro     naranjas     las veo
en gris
    citrus muy años treinta      minados por la plaga
que va de árbol en árbol

      de la Florida son


     caen como las fichas de un dominó gigante     en
blanco y negro pasan por mi campo visual

     palabras incendiadas      sonidos en el aire      son
naranjas naranja de la Florida son

     naranjas de la suerte      repletas de diamantes
en blanco
      y negro

 caen
     se
        t r i z a n
                  en
                      la
                         v o z


María Lyda Canoso


Vengo de la novela; de a poco la poesía se me fue imponiendo. El verso libre, que te da la posibilidad de sugerir con una determinada notación, cómo los textos deben leerse. Eso me gusta. Que la escritura sea similar a la notación musical. Denise Lebertov, Harold Bloom, Bachelard, me posibilitan leer desde otro lugar textos poéticos que ya conocía. Por otra parte La Maldición de la Literatura de Liliana Díaz Mindurry, me abrió la cabeza en cuanto al “otro espacio” que quiero indagar con la poesía. 
Antes fue la pintura, los vitrales, la música. La poesía cumple en mí un efecto totalizador. Creo que por fin he llegado a lo que me interesa: construir una obra que me represente. En mi poesía he dialogado con mis novelas. He retomado temas para relanzarlos. Todo lo que experimenté en Arte se va sumando. ¿Artes integradas? No tan así, digamos que todo ese back ground va dándome recursos que integraré o no a los poemas, pero que seguramente me ayudan. Ah, soy pianista. Jazzera. Desde chica. Tengo mucha memoria auditiva, creo que lo que toco lo saqué de los discos.


Libros editados:

1982 -Telegramas Azules (cuentos) Editorial Corregidor.
1987 - Por qué te niegas al olvido  (cuentos) Editorial Torres Agüero. 
           Premio Cuento 1987, Fondo Nacional de las Artes.  
2011 - Biarritz  (novela). Ediciones MinasSabias.
2011 - Corazón de Manhattan  (novela). Ediciones MinasSabias 
           3er. Premio Municipalidad Ciudad de Buenos Aires.
2011 - Contra el brillo final (poesía) -  Ediciones MinasSabias. 
2013 - Abajo de abajo –  (poesía) - Ed. Imaginante
2013 - Amazonía – (poesía) - Ed. Imaginante
2014 - Pasar al otro lado – (poesía) – 
           Premio Edición Ruinas Circulares
2015 - Falsos lugares – (poesía) - Ed. Ruinas Circulares
2015 - Presencia prohibida de las cosas –  (poesía) Ed. Ruinas Circulares
2015 - Rubia intencional –  (poesía) - Ed. Ruinas Circulares.







5 comentarios:

  1. Muchas gracias, Selva, Rita, Catalina, por la dedicación que ponen en la construcción de este BLOG fenomenal: EL INFINITO VIAJAR. Gracias por haber compilado mis poemas de RUBIA INTENCIONAL, tan rebelde con sus sangrías, Gracias, gracias, gracias!!!! Marily

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  2. Grande María Lyda, me fascina leerte.

    Clelia Bercovich

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  3. Muy lindo Marily. En ese periplo tuyo por la pintura, los vitrales, la cerámica, el jazz, la novela, ahora la poesía, has ido releyendo un mismo paisaje, en claves cada vez más profundas y libres. Admiro tu trabajo arduo, entre el sueño y la vigilia, puliendo y repuliendo palabras hasta que dejen de serlas y se transformen en significados.

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  4. Marily!! qué lindo es encontrarte por aquí y seguir leyendote !!!

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  5. Qué bueno leerte Marily, qué buenos poemas...!!! y la entrevista es como descubrirte más aún. Abz Gus.

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