EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

sábado, 18 de junio de 2016

PATRICIA VERÓN



Imágenes internas, paisaje, realidad histórica, lecturas previas, diálogos, sueños, industria cultural, todo eso por lo que preguntan atravieso, claro, porque soy un bicho de la civilización. Pero si parto de algo de lo nombrado, no es a conciencia. Lo que realmente me conecta es el silencio, no el externo, porque puedo conectarme en el colectivo,  por ejemplo, sino ese silencio interno que es como si algo me desplazase del cotidiano y pasase a primer plano. Algunas pocas veces siento que algo está resuelto en mí y tengo que dar con las palabras iniciales, con cuidado. Pero la más de las veces pongo el cuerpo a escribir. Es un ejercicio. 
Hace unos años me animé con unas microficciones a partir de intercambios que escuchaba en la calle. Eran unas cuantas, pero me robaron la computadora y no volví a intentarlo. En los poemas hay más diálogo implícito pero siempre hay un otro.
Investigar, investigo cuando leo a un autor, despacio. Uno lee, compara, arma relaciones. Los textos buenos que son los que me gustan me motivan a escribir. Me importa lo que dicen porque quiero entender pero tiene que haber algo, una delación al lenguaje, un espesor de sistema que signifique un esfuerzo y una apertura a la imaginación, para que ese texto atraviese y capte mi atención. Algo que me gusta mucho es descubrir palabras nuevas.
Con respecto a los temas, si hay un continuo que se repite aprovecho eso, trato de no dejarlo pasar. Lo que tiene de bueno poetizar es que hay cuestiones que insisten, parece que pidieran ser quemadas. La actualidad del espíritu es un mundo aparte y si ocurre el cruce con lo que llamamos realidad, mejor. 
No recuerdo casi nunca mis sueños.
La cuestión del cuerpo: me viene a la mente esa frase de disciplinamiento “mente sana en corpore sano” que nunca puse en práctica…¿mi cuerpo hace lo que quiero? Puede ser, aún a riesgo de sufrirlo. El cuerpo es lo deseado, lo oprimido, lo devaluado, lo que actualiza otras formas de libertad que impactan en el acto de escritura. Después está lo que se quiere decir, porque para el cuerpo no es lo mismo escribir un ensayo que hacer un madrigal. En cualquiera de ambos casos meto el dedo en la llaga del lenguaje. 


Poemas:


LA ENUNCIACIÓN


Ella habla de él
Él habla de ella
Ellos hablan de ellos
Ellos hablan de ella
Ellos hablan de él
Él habla de ellos
Ella habla de ellos
Todos hablan de ello
Yo hablo
Otros me dicen

Ellos dicen lo que les contaron
Los que les contaron
no están pero aparecen
Nosotros no sabemos
solo nos reunimos a callar
hasta que alguien habla
de lo que dijeron 
de él
de ella

él mira 
y no dice lo que mira
ella calla
lo que le parece que él
está mirando
le pregunta 
y le responde: nada.
Ella entiende que nada
es una ironía
porque es claro que él
está mirando algo

Ellas conversan sobre ello

Él dice que no tiene nada 
qué decir
sobre ello
Yo digo que ella piensa: él
tiene miedo
que la sangre le corra
desde el alfabeto

Ellos desconocen
el hilo finísimo
que los sujeta
a la plegaria
que nunca les escucharon
pronunciar

Él recuerda según ella
que cuando ella no era nadie
para él
era potencialmente todo
para otros

hasta que comenzaron a decirse

y él la tocó
y ella lo tocó

y él habló de él
y ella de ella


***

Encontrar que un poema es oportuno
para ejemplificar una realidad que sea semejante
es como creer que el unicornio es igual a un caballo
pero con un cuerno





Tres en el bote


A cada golpe de los remos de la canoa, que parece inmóvil, 
sale por un momento de su inmovilidad para caer otra vez, 
casi instantáneamente en ella. (1)



flota fuera del bote el sentido del día
la sobrevivencia en el agua

la pregunta es por esa sensación
de no haber avanzado casi nada

recuerda lo que dejó caer
cuando pisaba el pasto de la orilla
con las sandalias en la mano

suelta la soga y se da cuenta:
la soledad es un hecho

flota fuera del bote
el rostro de la joven que duerme 
con la bolsa de pan entre los brazos

ignora el esplendor fugaz
el origen de un eco que sonará
cuando su cuerpo sea 
una manada de elefantes
sin nadie que la sueñe
y le siembre el camino de frutillas 
tan reales 
tan míticos 

divaga

hay peso y liviandad
en la serenidad que mantiene el equilibrio
hacia adelante y hacia atrás

el remo entre los callos de sus manos
avanza, trabajo y sueño
chiflidos, pájaros, junco
frescor de mayo

la barranca borrada por la niebla
el sonido que trama sobre el agua
sin medida en el oído de la anciana 
que cuenta en popa 
sus partos sus abortos
los refugios de la felicidad
que pagaron los  ladrillos de la casa
que ya no habita
y flota fuera del bote
igual que la joven
igual que el sentido del día

como un grito que salió de la nada, sin buscarlo
y enciende rastros cada vez que intenta decir algo
piensa es el hombre que ató su cuerpo al cielo
y la hizo vulnerable

navega
fina capa de hielo y flores negras
para filtrar los espejismos
algunos en la orilla dirán
hay quien navega todavía
se mueve pero no
qué hermoso

¿qué hermoso?

por un momento siente la armonía
entre la respiración
el músculo y el remo
y avanza
chiflidos, pájaros, junco
certezas después
de barrenar un sueño
cielo y bifurcaciones

no hay huellas en el agua
escucha su latido
y el sonido que se hunde
con cada brazada

relaja perder los ojos en el cielo
que la voluntad vaya sola
que el aire vaya y venga
no pensar
cargar las provisiones del invierno
estar cerca
cerca

cerca...


(1) Juan José Saer



Patricia Verón


Ser viviente que admira a las piedras. Publiqué algunos textos poéticos y mi último libro se llama Emilia (2014).



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