EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

sábado, 2 de julio de 2016

ALICIA PREZA



El “procedimiento” siempre es móvil, nunca se sabe cuándo empezará ni cómo, simplemente sucede y ahí me dispongo a recibir, ya sea una imagen, un diálogo, un sueño, o simplemente una idea abstracta que comienza a construirse para expresar ese impulso. A veces investigo sobre un tema, pero siempre hay un indicio, algo que me llamó la atención para volcarme a conjugar la imagen con la información que pueda aportar y mostrarme un comienzo. Generalmente la investigación me llega después, cabos sueltos que de golpe redescubro que están vinculados a lo escrito. Entonces ahí el descubrimiento es diferente, puede darme un giro, puede provocar que cambie el rumbo o que lo reafirme. En cuanto a la música, depende de la atmósfera de lo que estoy volcando, a veces es silencio, a veces no. En mi último libro me sonaba una música y necesitaba un apoyo, encontré mi cimiento en los nocturnos de Chopin para esa atmósfera. Y necesitaba esa música para proseguir, fue distinto, no suele pasarme eso. También en el proceso deshecho bastante. A veces algo se recicla y nace otra cosa. Pero en mi caso fueron excepciones. Cuando algo no funciona hay que saber despedirlo.

Por supuesto que soy una apasionada del cine, de hecho los grandes maestros del séptimo arte me han modificado, el cine ha sido alimento y seguirá siéndolo. Como todas las manifestaciones del arte que provocan un cambio, donde algo te impregna y te deja dispuesto a la creación. Es intercambio indispensable. Respecto al teatro qué decir jajaja, me dedico hace unos años a “dirigir” teatro y es mi otra pasión que surgió más tarde que la escritura. Pero apareció y no pude cerrar los ojos. Sigo en la búsqueda y seguimos haciendo. En mi caso en particular lo que más me gratifica y me aporta enormemente, es el trabajo con el actor. Soy antes que nada un espectador, desde niña me gustaba mirar cada detalle, desde un gesto hasta un paisaje o simplemente algo que me hacía detenerme a observar. Sigo siendo parecida, jajaja.

Creo que la sensaciones físicas en mi caso cambian de acuerdo a lo que estoy procesando. En general más que una sensación concreta, es un estar alerta, como el gato agazapado esperando el momento exacto para dar el salto. De todas formas creo que hay que involucrar más el cuerpo, de hecho ahora mismo estudio en un taller con Max Cuccaro, donde la creación está centrada en el Ser, lejos del intelecto y del lenguaje. Intento arriesgarme más para poder elegir y no quedarme sólo sentada en una silla. Que el viaje no sea sólo desde la imagen, que el viaje esté vivo y suceda. 

El fragmento que elijo es de un texto de la poeta y bailarina Karen Wild:

Hasta ahora, nuestra pareja conocía un solo juego. Pudimos jugarlo hasta el cansancio pero estaba previsto que vinieran. Siempre arriban. Nos hablan de apertura del espacio pero vienen en malón como un cuchillo. Acabarán con nuestra danza. No creemos en su pacto. Aceptaremos llevar su figura si ellos llevan nuestro ritmo. Fragmento del poema Migraciones – Libro “Anti Férula” – Karen Wild.


Poemas


Delia reza los domingos en mi patio. Le sugiero que vaya a una iglesia, pero ella dice que no, que yo no entiendo. “Dios está entre las baldosas, y está aquí colgado de la cuerda como la ropa blanca que se hamaca”. Delia se queda rezando en arameo toda la tarde sin moverse. Le ofrezco un té pero ella no responde y sigue ensimismada mirando hacia la nada. Y yo no tengo a quién rezarle, será por eso que a veces ando como lata antigua en el último estante del almacén con rostros felices dibujados que publicitan la vida y adentro nada, solo el olor de lo que alguna vez fue un alimento. La voz de Delia aumenta, me siento de golpe en otro sitio. No me queda otra que escribir. Esto de escribir nunca lo entendí, será mejor no hurgar en lo poco que tengo para no salir al patio y quedarme sin voz, sin avisos ni latas que me salven del frío. Adentro llovizna, es algo inconcebible. Afuera Delia me llama con una sonrisa. Suena el timbre y otra vez no hay nadie. Será mi otro yo, jugando al ring-raje.


***


El espectro de turno está vacío
se alimenta de tus ramales
enrulados de aromas en los pórticos
donde yace la medusa de los ciegos. 
Es la columna vertebral del himen roto
trepando las paredes del cuarto moribundo
donde dejamos asentar un mordisco en el agua
en el coito interruptus del poema. 
Estuvimos fregando como tu abuela Ofelia
en la misma baldosa con las manos cuarteadas
para limpiar el minúsculo punto de la mugre
que se expande en el trapo de las calles. 
Buscamos al lampiño que camina en cuclillas
buscando algo de abrigo para enredar la cama. 
Estábamos mirando por la misma abertura
así el ojo de una se miró en otra forma
para formar el cuadro en un vaivén 
a contraluz del sórdido paraje
ahí donde las uvas pueden ser venenosas
cuando te miro y veo a otra mujer mintiendo
será otro personaje de nosotras vestidas.
Sonámbula esta fémina que guardas
antes de darle muerte, extraes lo exquisito. 


***


La vida transcurrió,
fue todo muy filoso.
A veces sólo un rojo 
para bordar la cama
pero nunca rosado. 
Corté poemas y los pegué 
en las teclas del órgano de mi madre.
Algo sonaba,
yo encastraba una pieza imposible
que no cabía en su forma.
Por eso fui al balcón a buscar,
eso que hacía equilibrio en el pretil. 
Un niño quiso casarse conmigo,
yo solo hamacaba una muñeca descosida
hasta reírme de miedo.
Pero algo sustentaba nuestras horas,
los expedientes de mi padre 
y su falda de cuentos en mi noche. 
Había un silencio parecido a éste. 
Ahora vivo sola en este plinto. 
A veces me visitan los amigos poetas
y todo vuelve a ser.
Algo se asoma para cazar,
estamos todos quietos 
como diciendo “sí, poema”. 
Esa curiosa forma de disgregar la noche. 


***


Sobre la madera ordenamos papeles como si nada sucediera, así de golpe se corría mi vestido recomenzamos como fieras calcinándonos de sed como si nuestros cuerpos fuesen de agua como si una gota indivisible cayera hacia el fondo de tu parte mujer desvirgada en verano sin casamiento ni promesas te buscaría igual si fuese hombre por todo el rastro que nos queda para seguir tan solos buscándonos de prisa en otra noche cuando algunos se duermen, nosotros en desvelo. Y al otro día tus mochilas en la espalda un beso rápido calando las veredas y nuestra espera continúa así como mi pelo se acomoda del último peinado que trazaste. Me levanté siendo otra y nadie lo notó, ni mi cabello erguido por tus ojos ni este ademán que aún sostengo para que nadie me recorte con tijeras de azúcar para que todo vuelva a reiterarse en un lugar que nadie nos registre donde no haya faena ni recados, donde puedan caer cientos de cuerpos que nada llevan de nosotros. Será que ahora nada es cierto, el miedo destajando lo posible, todo gira tan rápido los que perdimos tanto solo esperamos el sosiego, nos mudamos de piel, así el amor se vuelve un holograma.     

Alicia Preza


Ya hablé sobre mis pasiones. Me faltó mencionar que coordino junto a Andrea Estevan el ciclo “La Pluma Azul”, estamos cumpliendo 10 años. La escucha y el intercambio con los artistas es lo que realmente nos moviliza a seguir generando un espacio. Sabemos que la vida es un soplo, elijo que ese aire siempre esté en contacto con el arte. Elijo sumergirme a mi modo, en vez de hundirme por las voces: “debe ser obediente, debe ser lo que queremos que sea y su felicidad será garantizada”.
Facebook – Alicia Preza. 


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