EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

sábado, 2 de julio de 2016

GERARDO CURIÁ




Lo primero que escucho es la sonoridad de la palabra, como suena la palabra cuando el poema se está construyendo. Las imágenes internas son fundamentales y se unen a la música, van armándose en una trama que no se puede separar. Muchas veces los textos nacen de lecturas previas, incluso cuando este procedimiento no es consciente sino que ha quedado disperso en la memoria y surge cuando uno se vuelca a escribir. El diálogo con otras personas es muy importante, especialmente con otras personas que también escriben. Leer es fundamental pero más aún escuchar la poesía de otros, la respiración en la poesía de los otros. El trabajo de taller no es secundario, implica una escucha atenta de lo que los otros tienen para decir de mi poesía. En la conversación cotidiana a veces alguien me señala un aspecto de la realidad (o de la ficción) en el que no había reparado y que para esa persona es muy intenso o al menos así me llega: un árbol que se extingue, un pescador que sube una barranca… y de ahí nace una inquietud de donde un poema o hasta un libro pueden nacer. Cuando el proyecto está en marcha suelo investigar, profundizar, para crear el universo del texto. 

Lo que siento en el cuerpo es una inquietud, un movimiento. Me muevo en la silla, se mueven las manos. Es entre placentero y molesto pero también es una necesidad. Hay una tensión que me mantiene alerta y me lleva a buscar la poesía. Todo el cuerpo participa. No puedo evitar murmurar el texto, la boca se implica, la fonación y el oído atento. Eso va dando la forma oral que después entrará en juego con la gráfica. Es un momento de mucha intensidad. 



Poemas

En el umbral del relámpago
un huérfano canta
con sus manos


I


El extranjero
tiene en sus ojos
un mensaje
de quien podrías haber sido
para quien realmente eres

de sus pupilas
desciende muda
la huella de una ausencia
que mira desde siempre por primera vez


***

Una mujer ha terminado de bañarse 
  
Parada en el centro del vapor 
se acaricia
suavemente la espalda 
con una toalla blanca 
y una gota de agua tibia 
cae
de sus cabellos 
  
Una mujer 
secretamente hermosa 
  
Se peina el amor 
como una novia 
  
La vida late
     debajo de la nieve 


***


Música gris
la hostilidad del viento es un cristal sucio en naranjos
y en la gravedad 
un hornero regresa
el vuelo se hace noche
  en la medida del relámpago
se eleva en su cuerpo el aire que trae el agua
no hay más refugio que su propia travesía
se abandona a la inclemencia 
alcanza su signo

en sus alas 
la intemperie se rinde


***

Una flor extrema 
sólo vive 
en lo nocturno de la sombra 
y en la primera luz 
se enciende 
hacia otra flor 
  
ceniza de lo imperceptible


***

Construimos en el viento 
una casa de huesos de ballena 
  
Insectos de fuego 
en las noches de noviembre 
  
y al besarnos 
se apagó una estrella gris 
  
Nosotros 
que de siempre y nunca hambrientos 
éramos apenas dos pequeñas piedras 
acunamos al lobo 
con el agua 
de un río de montaña 
  
Lo demás 
fue el tiempo 
de un solo largo día 


Poemas de Música del límite, el suri porfiado, 2010.


Gerardo Curiá


Nací en San Pedro en el año 1968. Desde adolescente me interesó especialmente la poesía aunque, de tanto en tanto, intento escribir un relato. A partir de 1987 comencé a realizar un trabajo de difusión cultural, primero en San Pedro donde –con ayuda del municipio- logré que se llevara adelante un taller de escritura. Me interesa difundir la poesía, por eso seguí adelante con estas actividades en la ciudad de Buenos Aires, donde organicé y continúo organizando ciclos literarios, programas de radio y colaboro con otras personas que hacen una tarea similar. La actividad de difusión y mi propia escritura han ido siempre de la mano. Creo que cada uno de mis libros trae universos diferentes pero que tienen a la vez muchas cosas en común: la mirada atenta, la musicalidad, la sensibilidad. 



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