EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

domingo, 24 de julio de 2016

LAURA LÓPEZ MORALES





No creo poder hablar de un procedimiento de escritura porque no lo tengo.
Escribo a partir de distintas resonancias y siempre por necesidad (aunque suene a lugar común). Muchas de estas resonancias tienen un anclaje directo en el paisaje que me rodea y habito día a día, otras intentan merodearlo, esquivarlo, surcar la piedra sin nombrarla, la mayoría de los casos sin éxito. Por supuesto, entre esas resonancias hay lecturas, imágenes, recuerdos, símbolos, sueños, una palabra que alguien dijo hace mucho.
Todo lo que traigo como back up va dando vida a eso otro que no está ahí afuera ni en ningún lugar, pero que sin embargo necesita manifestarse.
Otras veces pasa que todo esto va como diluyéndose ante la contundencia con que la naturaleza arremete. Si hace frío hazte frío, se dice en el budismo zen, y parece que así, o por lo menos así lo voy sintiendo: el poema emerge como desamparado del hielo de las primeras heladas, hay una cierta prioridad, entonces, en solo habitar y observar.

Vivir y escribir en el monte es hacerlo con y desde el cuerpo, no hay otra posibilidad, aquí se pone el cuerpo para todo.
A modo de ejemplo cuento algo que pasa a diario: El bosque del monte serrano cordobés (donde vivo) es muy espinoso, algunas de estas espinas pueden traspasar un buen calzado si no se está atento. Cuando hay viento, muchas de estas espinas caen sobre los senderos que más frecuentamos, entonces con mucha paciencia hay que ir sacándolas una a una y, aunque se las haya eliminado a todas, siempre queda la sensación de miedo al pisar.
Desde esas mismas sensaciones escribo. Quien saca esas espinas escribe un poema sobre las marcas en el cuerpo, meticulosamente, no sin riesgo, nunca sin riesgo.
Al respecto, hace mucho tiempo leí un libro que nunca dejó de estar presente en mí, fue como pensar por primera vez el vínculo entre cuerpo y poema:
La Conversación de los cuerpos, se llamaba el libro, del periodista, escritor y poeta Rodolfo Braceli. A continuación, un poema suyo:


 Magros, Pobrecitos, Ni Tibios

Ellos, los pobres cuerpos
sin el alma de la piel:
¿qué de ellos?

ellos,
ciegos de saliva:
¿qué de ellos?

huidos, exiliados
no desnudos
desmantelados del fragor de la sangre
¿qué de ellos,
qué de ellos sin ellos?
¿qué de ellos
sin habla, sin presentimiento, sin pálpito?

¿qué de ellos
magros, pobrecitos, ni tibios?

¿qué de ellos desolados
habitando tanta desolación inexplicable?

Rodolfo Braceli




Poemas


vine a respirarte cerca para que me creas 
nos vive el amor 
la canción de los árboles con nombres de mentira 
el impulso que sentimos ver debajo de las piedras 
antes de levantarlas 
y dar siempre con larvas ciegas 
viscosas
transparentes 
que volvemos a tapar 
para no romper el equilibrio intacto del mundo 
de las cosas del mundo…
nos dan miedo las cosas del mundo 
y es como si nos anduviera un pájaro 
por eso volvemos la piedra a su lugar exacto
y la miramos estar 
por eso esperamos 
hasta que otra reluzca 
y nos devuelva la fe 
una fe tan nueva y espléndida 

como las gotas de los alambres a punto de caer
la tarde brilla en las gotas de los alambres…

nos vive el amor te dije 
vine a respirarte cerca para que me creas.


***


A las marcas
las tenemos
algunas despejando el camino
otras desentrañando

todas con espinas encapsuladas 

hasta que el cuerpo es capaz de rechazarlas  
dejarlas caer
y otra vez las lluvias de verano

saber que mientras dormimos 
se cierra el monte


***


Temo del poder de los deseos
de mirarte mucho 
y de encontrarte en medio de lo cotidiano
cuando no pensaba 
cuando no sabía que las piedras rotas 
quebradas por el peso de todo
no vuelven a unirse igual 
dejando solo esta fisura
que a veces habitan 
las arañas cangrejo 


***

           
Respirar donde antes hubo un bosque
te deja sin aliento

aprendí a caminar
entre los tocones talados
por eso pierdo el equilibrio 
deambulo 
porque no sé esquivar 
lo que antes estuvo ahí
y ocupó un lugar
y tuvo un nombre

dijiste o insinuaste 
que hay una voluntad en la ausencia 
que tuviera cuidado
que de tanta frondosidad 
podrías perderme de vista

***

los puntos de intensidad son ahora
unas cuantas gotas
brillando en los alambres
por algún lado 
da fin el aguacero
la tormenta de nubes rojas y eléctricas 
que hace cantar a los pájaros

Laura López Morales



Me llamo Laura López Morales, nací en Villa Dolores y vivo en la zona serrana de Río Ceballos, Córdoba. Algunos de los primeros poemas que me animé a publicar, allá lejos y hace tiempo, fueron editados en una pequeña antología que se llamó Palabras de Dolores, editada desde el taller literario “Piedra viva”, del que formaba parte.
Después vinieron muchas ediciones colectivas: Poesía hacia el nuevo milenio, Poemas de las sierras grandes, Asueto hojas de poesía, Más vale tardes, Elefante, tomá de acá, Palabras de poetas, y una en particular que fue muy significativa para mí, por cuanto me sentí involucrada y conmovida: Habitar el grito, Poesía y Memoria en La Perla.
En 2013 publiqué de manera casera, Las desperdigadas minucias, que en 2015 ediciones "La Barnacle" sacó en formato ebook.
En 2014 salió mi primer libro: También afuera es todo esto, por la editorial cordobesa “Llanto de mudo”, bajo el cuidado del querido editor Diego Cortés.
Este año, en marzo, La médula (mi segundo libro) obtuvo mención en el premio provincial de poesía y ahora está en su etapa de buscar editor, alguien que quiera compartir el viaje…

En fin por ahí andamos y venimos siendo.


4 comentarios:

  1. “Quien saca esas espinas escribe un poema sobre las marcas en el cuerpo, meticulosamente, no sin riesgo, nunca sin riesgo.“... Así es querida Laura. Te abrazo...

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  2. Desde mi bonito lugar tan pleno de libros resulta que te voy a sumar querida Laura López Morales. Hay un mundo cuántico. Tu poesía ocupa un lugar en el espacio. gracias por compartir. Un abrazo.

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  3. Gracias por entregarnos tu voz Lau

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  4. Siempre habrá tiempo para caminar por senderos, en q transitó el poema nunca sin riesgo, liberandolo de espinas... Gracias

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