EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

sábado, 2 de julio de 2016

MIGUEL ÁNGEL MORELLI




De haberme preguntado esto mismo (el procedimiento de mi escritura, su cómo, su cuándo e incluso su  por qué) hace algunas décadas, probablemente hubiese tenido para dar un par de respuestas bastante razonables. Alguna de las cuales incluso hasta hubieran podido pasar por inteligentes. Pero resulta que acabo de descubrir que ya soy un tipo grande, que me he quedado sin certezas y sepultado en dudas, y que me aburre soberanamente hablar de mí mismo. ¿Cuándo escribo? Cuando siento que no tengo más remedio, que lo por decir se impone sobre mi propio silencio. ¿Cómo?  Jamás lo sé de antemano; siempre imaginé que no es uno quien escribe, sino que es apenas el instrumento de algo que no alcanza a entender. ¿Por qué? Ah, si yo lo supiera…

Podría improvisar aquí mil y una razones. Podría decir que la escritura es para mí una cierta inestabilidad del cuerpo, una fiebre, un vértigo. O hasta podría quedar como todo un intelectual citado autores que nadie ha leído. Pero la verdad, la única y triste realidad, es que si alguna vez escribí para descubrir quién era, la receta no ha producido ningún efecto, porque sigo sin saberlo. Que si escribí para hacerle un corte de mangas a la muerte, tampoco lo he logrado. Y que si, finalmente, lo hice para tomar a Dios de las solapas, la bravuconada me salió mal: con el tiempo me estoy volviendo un místico sin Dios, un pobre diablo capaz de intuir lo sagrado pero no la deidad que lo sostiene.

No es que sienta una especial predicción por Mishima, pero de alguna manera no puedo dejar de compartir con él (hablo del Mishima joven, antes de su descubrimiento del fisicoculturismo) aquello de que el cuerpo es la cárcel del alma, su imposibilidad, su atadura. El cuerpo como imposibilidad de goce, de goce en la letra, porque primitivamente existió un otro cuerpo que sí lo fue, y que desde su descubrimiento lo obtura, al decir de Lacán. Alguna vez intenté decirlo en un poema, y con estas mismas palabras: 


entre mis palabras y yo hubo un territorio anterior
que fue de goce 
y ahora obtura la posibilidad del encuentro

es una marca  |  un vértigo tatuado en este campo de batalla
hecho con sangre y piel y restos de naufragios

se escribe para eludir el cuerpo
se escribe para olvidarlo


***


yo no escribo para alterar el rumbo del universo
ni para acabar con sus plagas |  esos monstruos que lo acechan

escribo porque he descubierto que toda ventana da al vacío

y afuera es noche 
y llueve tanto


***

afuera los perros torean a las sombras que caen de la luna
mientras mi padre y yo, en el envés de la noche, jugamos un truco
con dos que han venido de muy lejos

crepita la leña en el hogar y al arder va dibujando fantasmas
sobre las volutas de un alcohol pendenciero

alguien echa la falta y al buscarlo con la vista descubro
que en los ojos de mi padre hay algo de resignación

dios, el gran tahúr, ha vuelto a marcar los naipes


***

a mi madre le gustaban mis poemas
pero no debemos culparla por ello:
a casi todas las madres les gustan 
los poemas que escriben los hijos

mi padre, en cambio, jamás me dijo 
que hubiera leído alguno
aunque siempre he imaginado que la suya 
fue una forma de la indulgencia

a veces, cuando me da por pensar 
en ellos, me pregunto
si he escrito alguna línea que no haya sido 
para ganarme su aprobación,
si en algún momento 
he abandonado aquella mesa
donde se servía la comida 
y mamá planchaba 
y yo escribía mis poemas

en todos estos años me he inventado 
preocupaciones con nombres de mundo
y he escrito sobre el ser y otros asuntos
sin darme cuenta que todo cuanto quería
era que me dijesen dónde es que un niño 
                  puede vivir 
                                      eternamente feliz



Miguel Ángel Morelli


Como casi todos los escritores que conozco, tengo un currículum que incluye algunos libros, artículos, traducciones o premios. Y como en el caso de casi todos los escritores que conozco, enumerarlos no tiene la menor importancia.



10 comentarios:

  1. Jaja, Morelli, me encantó el humor de tu biografía. Buenísimo el material, gracias por contribuir a nuestro Infinito Viaje.

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  2. viviana gastaldi2 de julio de 2016, 8:34

    Miguel Angel, te admiro mucho. Como poeta y como pensador.

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  3. Escriba , escriba . Es bueno leerlo . Transforma nuestra vida . Dicícil no tenerlo a mano .
    Gracias, ayudó a abrir cabezas

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  4. Miguel, al menos sabé que escribís lindo y limpio, sin fiorituras; tal vez por esa honestidad pampeana, y con eso quiero decir, gaucha, sin franela gastada.
    Yo creo que se escribe porque se puede, sale, cada vez mejor, más redondo y te lo dicen, aunque nos parezca que no, y creo también que más lees, más escuchás, más pensás, más te vas inclinando por escribir algunas cosas, a veces salen fenómenas, mejor que a otros; luego escribir mucho y muy bien y ser consagrado, es otra cosa, mil variantes. Los que andamos escribiendo en los márgenes, en ciertos arrabales, en algunos momentos lo hacemos porque nos sale, y nada más, como a Mozart le salía la música, y no podía evitarlo, ojo que no comparo genialidades, sino impulsos. Muchos quisieran escribir una nota chiquita y no pueden, como cantar, algunos son la maravilla y yo me avergüenza hasta en el baño. Todo se hace porque se puede, y no hay que buscar nada más. Siempre te leo y me gusta mucho. No sólo que lo pongas bien, sino que lo pienses mejor. Abrazo.

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  5. Uno se encuentra en su escritura estimado Morelli. Gracias por compartirla.

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  6. gracias, me encantaron tus poemas y mucho también la parte en que ¿describís? tu proceso de escritura, trataré de conseguir alguno de tus libros, saludos

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  7. Gracias, Morelli. Hay algo en ese último poema que me atravesó hasta la lágrima. Quizás una mesa idéntica en una cocina refugio, el lugar más cálido de aquella casa de la infancia, donde las ollas hervían y yo dibujaba en el vapor que opacaba las ventanas, o escribía sobre la mesa donde antes mi madre había planchado y más tarde iríamos a reunirnos para la sopa... No sé... Un tono familiar o vaya a saber qué, en este domingo de lluvia y retornos y recuerdos.

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  8. Gracias Morelli por compartirlos, me llenan el alma. Abrazo

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  9. El lenguaje es como todo, se puede usar para bien y, desgraciadamente, también para mal… Sus poemas me dejan soñando con un mundo en el que las palabras solo sirvieran para escribir y leer poemas…

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    1. Me gusto. claro, sencillo, modesto.
      También me gustó la foto del hombre y el hombre de la foto. la verdad

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