EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

domingo, 3 de julio de 2016

NICOLÁS MENZA

Autorretrato


Después de muchos años de estudio y trabajo, uno va construyendo su ritual. Creo que, a los que dedicamos la vida a la pasión por el arte,  nos resulta fundamental construir los rituales que determinan sus horas.
Si bien me defino como pintor y el mayor porcentaje de las horas y trabajos se los lleva la pintura, trabajo en simultáneo con el dibujo, el collage, la fotografía, arte digital, instalaciones, video arte y objetos. Todo lo que me permita experimentar mis emociones en el lenguaje visual, así  que las técnicas y los soportes son variados: papel, tela, madera, óleo, acrílico, pasteles, pintura industrial, tintas etc. Las voy aplicando en función del soporte, ideas y emociones que persigo.
Así, todos los días, trabajo en el taller ocho a diez horas diarias: el taller es el templo donde en soledad uno explora, indaga sobre uno mismo y su entorno, sus pasiones y angustias existenciales.

Bendita Música

El plan de trabajo es muy relativo: hay conceptos poéticos, hay conceptos puros del lenguaje, hay estudio y oficio de años de investigación; pero todo se vuelca intuitivamente a partir de explorar el mundo interior y la pos–imagen que de él surge; y uno es una esponja que todo lo absorbe: lo propio y lo que te roza y conmueve. Así; el cine, el teatro, las diferentes lecturas desde la filosofía, la literatura y la voz de los propios artistas; aportan sustancias, estímulos, que de algún modo conforman nuestra identidad.

Los crápulas al acecho


En mi ritual, que es válido para mí y no es transferible a otro artista, al trabajar muchas horas diarias el desarrollo de las obras, es un poco caótico; aunque me mantiene en armonía y equilibrio.
Trabajo en diferentes temáticas y técnicas, con gran variedad de soportes y tamaños al mismo tiempo. Es decir, hay quince o veinte obras empezadas, y en distintos momentos, voy de una a otra en función de la conexión que voy encontrando, en el diálogo con cada una de ellas, así después de varias sesiones doy por terminada alguna, mientras al mismo tiempo surgen otras.
Las obsesiones que me persiguen poéticamente no son muchas. Dos, tres o cuatro, que me permiten desarrollar el camino a lo largo de la vida, de mi andar por el lenguaje poético; así las temáticas no tienen en mí una gravitación especial; creo que no es importante ni trascendente el tema, sí como excusa o disparador desde donde uno prefiera desarrollar la idea que persigue.


Noche cósmica

El procedimiento está un poco descripto en la anteriores palabras, pero podríamos agregar que siempre surge el inicio con una vaga idea de algo movido por diferentes motivos. No trabajo con esquemas o bocetos, ni con ensayos previos…voy directo al espacio blanco y en el transcurrir de las sesiones, empieza a tomar forma más clara, los velos se corren y empieza el mundo de las revelaciones inesperadas.
Cuando empiezo un trabajo, me apoyo en todo lo desarrollado en estos años, los que sólo me suman coraje para enfrentar una y otra vez el misterio. Además, la dualidad placer – angustia me motoriza en cada trabajo sobre dos o tres dudas. En cada obra aclaro una, y las otras siguen sin respuesta, pero además me surgen un par más; así que sigo ahondando en la incertidumbre a través del proceso creativo.
Lo que me conmueve, al menos a mí, es que siempre a través de un propósito poético, la búsqueda de verdades, aún inasibles, lleva también un propósito ético, donde, el conocimiento del oficio y la técnica, me facilitan el camino para llegar a algún lugar donde aún, en lo más dramático, lo lúdico nunca está ausente.


Noche iluminate

El tema del cuerpo es parte de mi teoría conceptual y filosófica, del hacer creativo poético. Como poner el cuerpo y como relacionarlo con el cuerpo del propio lenguaje; a cada acción hay una reacción, incluso con el cuerpo del medio técnico elegido para abordarlo. Siempre les digo a mis alumnos, si el cuerpo está contracturado, la pintura se refleja así: contracturada…Hay un cuerpo que se prepara, que se excita, entra en expectación, tensión que va directo al cuerpo del lenguaje poético, es una relación casi orgásmica que deriva de ese encuentro, sus sustancias, en un carácter antropológico, donde si se llega a ese punto de máxima tensión, al clímax, se funden los límites; y el cuerpo del lenguaje, la materia y uno son cósmicamente un solo cuerpo, como los cuerpos fundidos en un acto sexual único, cósmico, indescriptible.


Nicolás Menza


Nací en Buenos Aires el 18 de octubre de 1960. Viví hasta los 28 años en Lomas del Mirador. Allí crecí. Fui a la escuela primaria. Fue una infancia de barrio, potrero, pelota, barriletes, la barra de amigos de siempre.
En la escuela, siempre participé de los decorados, carteleras y escenografías que se preparaban para los actos escolares, con el incentivo de mi maestra María Luisa de 6to y 7to grado, a quien recuerdo siempre, ya que me alentaba a dibujar y pintar, siempre.
Luego vino la escuela secundaria en El Nacional 13 de Liniers; la dictadura. Y en ese marco; la pintura, la música, el teatro; eran tal vez un modo inconsciente, una fuga de la realidad. Tenía mi grupo de música progresiva. Yo era el baterista. Hacía teatro experimental en Morón. Dibujaba y pintaba en cada rato libre. Mi pieza fue, sin saberlo, mi primer taller. Allí; las paredes, las ventanas y la puerta; estaban pintados con dibujos y collages desde el zócalo hasta el techo.
Después vino la colimba en el sur y el ingreso a Bellas Artes. Estudié en el Profesorado de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón. Y luego el posgrado en la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto De La Cárcova.
En 1984 y hasta hasta el 2012 trabajé en la docencia en distintos niveles de la educación. Fui profesor fundador de la Escuela Nacional de Isidro Casanova.
En 1985, ya don dos hijos, fundé Espacio Taller, en Capital, donde sigo trabajando en la actualidad en la investigación y desarrollo del lenguaje visual con mis discípulos.
Desde 1992 vivo y trabajo en CataTaller en Ramos Mejía.
He realizado murales en Buenos Aires y en Cuba y expuesto mis obras en más de treinta y seis ciudades. 
En la actualidad sigo pintando, dibujando, escribiendo, dictando cursos y seminarios. Diariamente, con disciplina y pasión, todos los días subo a mi taller, y trabajo ocho o diez horas diarias; sumergiéndome en mi mundo interior; para explorar las emociones, angustias, todo cuanto me roza y me conmueve para poder expresarlo a través de formas y colores que son las sustancias y herramientas del lenguaje visual que me permite desarrollar mi cosmovisión poética. 


facebook: nicolas menza arte contemporaneo

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