EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

lunes, 11 de julio de 2016

RUBÉN GUERRERO


Bueno, mi procedimiento, que ya es mucho decir, porque no tiene una manera de ser específica, organizada, metódica (me gustaría tener un método pero no me sale) es medio a los ponchazos, a las piñas, casual.
Últimamente, me funciona escribir en el celular. Las notas del celular me salvan, donde se me ocurre una frase, una melodía, donde se me cruza algo lo escribo o grabo una nota de voz en el celular, porque si no lo escribo o grabo en ese momento no lo recupero más, o por lo menos no tal cual, quizá la idea sí, pero no la forma. Lo irrepetible. Atención: acá el soporte ya es el cuerpo.  
Supongo que esa “formita” que aparece tiene que ver con un punto en el que se cruza todo eso que está ahí (como sueños diurnos) películas-músicas-charlas-olores, bueno, todo eso que solemos hacer. La experiencia ordinaria, vital y móvil, digamos. Desde lo corporal, necesito hacer un stop, concentrarme, abstraerme de lo que estoy haciendo y meterme ahí, en esa frase, poema o lo que fuere, pero necesito “parar”. No necesariamente parar todo el cuerpo, a veces mientras camino voy grabando notas o escribiendo. 
Entonces parar no, el bocho no para, se pone a funcionar en otra dirección, se desliga de ese fin práctico que llevaba y va para otro lado. El cuerpo tampoco para. En ese momento soy algo así como un baterista, cuerpo y bocho se disocian, pero a la vez juntos van armando un ritmo. 
El poema la voy amasando interiormente y exteriormente. Voy probando maneras hasta que sale, hasta que aparece esa forma que más o menos -nos- convence. A veces es un impulso, a veces no tanto. Después veo dónde termina la cosa, pero para eso hay tiempo. Hay tiempo para trabajar sobre ese primer texto.

Hay una parte medio inexplicable de lo que te sale también, o sea, un caño de escape puede hacer sinapsis con una canción, un gorro colgado te puede llevar a un texto que leíste, una bolsa de basura abierta puede terminar en un poema y así va la cosa, no hay un lugar específico para que se te caiga una idea. Por eso trato de estar atento para que no se caigan y se rompan, tampoco son muchas. Hay que cuidarlas.     

Abrir la porosidad del cuerpo quizá sea un método, y ese método, tal vez, el mío.  

Bueno, creo que esta respuesta está en la anterior. El cuerpo es muy importante cuando intento escribir (parado, sentado o acostado) Desde si estoy cansado, si salí a correr, si comí mucho, etc. El cuerpo me marca, y nos marca, la cancha todo el tiempo. Quizá esto yo se lo deba a mi frustrada carrera de futbolista, y por eso tengo el reflejo de darle bola al cuerpo para encarar para un lado o para el otro. Muchas veces cuando escribo me imagino jugadas, como si las palabras fueran un pase al compañero, entonces busco desde el cuerpo, teniendo en cuenta mis posibilidades físicas, la mejor manera de hacerlo. Hay unos versos de un poema de Ricardo Zelarrayán que encierra mucho de lo que intenté responder: 

“A tu cuerpo se lo llevan a pulso las palabras que se dicen 
para no hablar”



Poemas


Levantamos paredes

Mañana me pagan
hoy ayudé en una obra en construcción
levantamos paredes.
Hoy ella hizo fideos, compró cerveza.
Hace calor.
Esta noche dormimos juntos
con la ventana abierta.
Mañana me pagan
mañana invito yo
mañana.


Ahora que estamos en verano

En Once
ella busca vestidos.
En Once se estiran las estrías del sueño.
En Once Iron Man reparte volantes:
Dentista económico. Ortodoncia accesible.
Conocerlo, no sé por qué, me tranquiliza.                                          
Compro un jugo de naranja en la vereda.
Tomamos el jugo bajo una sombrilla.
Miro la basura: moscas moscas guaymallen moscas.
Ella me dice: No entiendo a la gente que dice me iría a vivir al campo.
Hoy
en Once
compró un vestido
y me regaló un exprimidor
para que prepare
jugo de naranja
ahora que estamos en verano.


Bizcochitos

Me gusta pensar en cuando todo estaba tranquilo
y no había mucho para pensar
en eso me gusta pensar.
Invento cosas para arremangar el tiempo.
Otra vez el paquete trajo 22 bizcochitos y medio.


Vuelta

Es un bondi
es una situación inicial
después las ventanillas dirán
si duele, si vuela algo
quizá una ropa no es suficiente y tampoco
mirar como un otro mira
y hasta ahí se llega
después
siempre
me bajo
pongo un pie en el estribo
el otro pie
en el aire
y me bajo
como si bajara a alguien más


Un poema por día

Levantarme temprano. Escribir. Sacar la basura. Escribir. Hacer mate. Café con leche. Trabajar. Volver. Ver los goles de la fecha. Regar las plantas, el balcón de las plantas, las plantas de ella, el balcón lleno de plantas de ella.
Un poema por día, uno.
El departamento es muy chico.


Los broches

Ponía los broches sobre la ropa de manera que tres broches
abarcaran tres prendas y media.
Distribuía todo
éramos cinco y no sobraba nunca
nada.
La mermelada de la tarde, los cinco en la mesa, el televisor  encendido
ella distribuía el pan, el mate cocido
y ninguno
de los cinco
hablaba
porque no pensábamos en que la falta era un impedimento,
no pensábamos en eso.
El mundo era
ella
distribuyéndolo todo .


XI

Como las estrellitas de navidad
algunos pibes se apagan .



Rubén Guerrero


Nací el 29 de mayo de 1982 en Avellaneda. Actualmente vivo en Adrogué. Soy Redactor publicitario. Estoy por terminar la carrera Licenciatura en letras de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora. Exfutbolista. Colaboro en la editorial Zindo & Gafuri. Participé en el grupo de poesía Paladar espina. Canté, canto y cantaré en ellamente -música y poesía- y en otros proyectos musicales (a fines de Junio vamos a estrenar uno). En 2013 publiqué el libro No transpira con la editorial Zindo & Gafuri. Y próximamente saldrá un nuevo librito. 





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