EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

viernes, 19 de agosto de 2016

ARIEL MUÑOZ




Mayormente trabajo en las disciplinas de las artes plásticas: dibujo, pintura, escultura, grabado, collage, y la mixtura de éstas, a partir de lo que siento y busco con las diferentes técnicas y de sus combinaciones las utilizo en formatos y soportes convencionales y no convencionales, incorporando a veces materiales de desecho, rotos, viejos, deteriorados, reciclables, etc, la obra deviene lo que llamo objeto mixto. Me interesa esa visibilidad de lo usado y del paso del tiempo en la obra, esa poética sugerida a través del material. Realizo también obra en formato instalación, señalizaciones, arte intrusivo, murales, escenografía, utilería, ilustración, gráfica, y todo lo que me permita expresarme a través de la creación de imágenes bi o tridimensionales, digitales o efímeras… Creo que el rito es el mismísimo acto de pintar o dibujar, cantar o actuar o bailar, lo demás es la ceremonia que lo prepara, a la hora de hacerlo comúnmente pongo en práctica un estereotipo, el estímulo de la buena música, un clima de tranquilidad e intimidad, incienso, un buen vino, y a veces fumar compulsivamente, a medida que comienza el ritual me voy vaciando y penetrando en ese soporte que a la vez me atrapa y me posee, se apropia de mi visión, y de todo mi ser por tiempo indeterminado… es como armarse un campo energético de acción… otras veces es levantarme a mitad de la noche, la ceremonia es hacerme un té, y con toda lucidez y claridad acertar pinceladas o trazos, o madrugar para trabajar a la luz del Sol, la ceremonia entonces, es abrir las ventanas y que entre la luz con el viento, respirar profundo y comenzar el rito sobre una escultura de maderas y alambre oxidado; otras es dejar caer la tarde sobre el muro que se va transformando con el color y la mirada de los que pasean por la calle del barrio el fin de  semana, o son las artimañas y el pulso acelerado cuando me preparo a escondidas de cámaras y policías para pegar un afiche de AYA (movimiento de arte y acción, que iniciamos en 2002) en la pared inmaculada de un museo o en un túnel de subte… Es parte del ritual el sentimiento de que el espacio físico está disponible para dejar fluir un estado creativo que emerge desde lo interno diría. 

Nos basta el oro que nos relumbra el sol - A Violeta Parra - Mural.



Donde hay colihues, colihues crecerán, si cae uno diez
se levantarán, - acrílico sobre lienzo
Antes trabajaba “religiosamente” 8 horas mínimo, no paraba ni para comer, y por lo general a la noche, ahora es algo irregular, estoy siempre a la escucha de cuál es el momento de ritualizar y si todo es propicio. A veces trabajo una hora, a veces toda la noche hasta que amanece, no es algo que pueda decidir tan específicamente, sucede según lo que pida la obra en proceso y a veces incluso forzándolo un poco para aprovechar el tiempo disponible en ejercitaciones o investigación de materiales. Aunque prefiero trabajar en soledad, puedo hacerlo a veces estando acompañado de mi pareja, familia, amig@s o alumn@s, en el tren, en los talleres donde doy clase, o con mi perro durmiendo sobre mis pies, o en el patio entre las plantas a la sombra de los árboles y percibiendo el canto y movimiento de los pájaros que al igual que la buena música propician la acción de crear la concentración la paz necesaria para conectarse con la naturaleza interior y exterior. 

Aunque existe el ritual el adentrarse en la obra siempre es un sentir nuevo, por eso me gusta trasladar el caballete de lugar, que no esté clavado siempre en el mismo punto de la casa o taller, eso también genera una desestructuración y el hábito de poder trabajar donde sea, influye en lo corporal y lo creativo. El lugar de trabajo puede ser el caballete o la pared el piso la cama el sillón, no importa, basta con sentir que fluye sin más. Prefiero que el ritual sea cada vez menos solemne, eso me hace sentir y aprender que puedo hacerlo donde y cuando sea sin importar las condiciones. La ceremonia y el ritual pueden ser diversos y desde ya necesario, pero no por eso inmutables repetitivos condicionantes o autorepresivos.  

La resistencia - óleo sobre lienzo
Trabajo experiencial e intuitivamente, creo en ese conocimiento incorporado desde lo ancestral que me deja fluir sin tener que planearlo todo, a veces boceto o planifico sin embargo intento además con bastante esfuerzo esto: no querer controlarlo todo, sabiendo que eso es también una decisión para esa visión que plasmo en la obra, parte de un enigma, y no un mero accidente.  A partir de algunas experiencias llego a creer que el arte puede intuirlo todo y es siempre una acentuación de lo enigmático que es todo lo existente… Las imágenes que me estimulan son mayormente las internalizadas, mi poética, mezcla de esencia y de identidad construida a través de los años, la que cargo, sufro y gozo cada día de mi vida… Investigo todo el tiempo sobre esto y otros temas porque como artista y docente de artes plásticas es parte de mi necesidad y exigencia como tal, sin ser erudito porque no me interesa, sino por necesidad de aprender, de nutrirme, de abrir los ojos, y más aun por disfrutarlo, estudio de todo lo referente al arte y lo integro a mis clases y a mi obra con más o menos significancia, de todos modos hay ciertos temas a los que vuelvo siempre..: la mística, las mancias, lo ancestral, lo originario y su revalorización, los símbolos, lo natural, lo fantástico, lo social los reflejos del tiempo, el amor y desamor, lo erótico, la libertad, lo represivo, lo ridículo, lo grotesco, lo contradictorio, lo paradójico, el poder, las imposiciones culturales, lo identitario, lo teatral como parodia y ridiculización de la realidad… Como artista interdisciplinario desarrollo obras y performances visuales, teatrales, de danza, música y poesía, y todo me lleva a los mismos ejes temáticos que intento relacionar mediante las diversas disciplinas. En esto creo que doy vueltas en un círculo cromático…  

El tiempo de trabajo sobre una obra depende de lo que surja en cada nueva imagen. Cuando termino un trabajo lo dejo a la vista y lo observo durante mucho tiempo, días, meses, hasta que defino algunas cosas y lo doy por cerrado, pero solo momentáneamente, sé que puedo volver a intervenirlo luego de algún tiempo quizás algunos años, me gusta saber que la obra no está completamente cerrada no es inalterable y sigue siendo permeable al igual que yo.
Trabajo con bocetos cuando diseño algún mural o escenografía, realizaciones que precisan un trabajo más certero en cuanto a medidas paletas entornos luminarias pesos funcionalidades etc, por las dimensiones y porque por lo general son encargados y pre-proyectados. En el dibujo, la pintura y la escultura voy directamente al soporte y materiales, improviso fluidamente, a veces de forma automática otras presintiendo la imagen, casi entreviéndola, pero es más bien un proceso a prueba y error y error y error hasta que por fin encuentro eso presentido... ejercito eso todo el tiempo, es el sentir la emoción primitiva del hacer arte lo que me mueve, más allá de otras pretensiones. Si bien el arte siempre conlleva lo lúdico, sobre todo la plástica, me interesa lo poético a través del oficio y la técnica necesarios como para poder profundizarlo. Trabajo cada vez más por esa cercanía con mi propia interioridad, ese zambullirme y bucear lo infinito dentro de mi cuerpo finito.  

Kuyén - Mural

Sensaciones emociones que tienen que ver con esa permeabilidad, ser permeable a todo y lo que es más difícil, a uno mismo. Trabajar libremente. Perder el control. equivocarse, arruinarlo todo, perderse, enojarse, deprimirse, controlar, acertar, arreglar, encontrarse en una obra, concentrarse, conectarse, ofuscado o feliz, es todo parte de ese hacer, el arte no es algo aparte de todo lo que acontece en la vida, los procedimientos y experiencias artísticas no existirían sin todo aquello… 

Cuando uno dibuja o pinta o esculpe una piedra o modela el barro, compromete todo el cuerpo, desde el cerebro que no para de laburar (y por eso es tan agotador el arte, solo el que lo experimenta lo sabe) hasta la punta de los dedos de los pies que se estiran y contraen cuando uno está trazando líneas o manchando colores o refinando formas en el espacio y es casi desbordado por emociones y estímulos visuales… mi cuerpo danza cuando pinto, en una armonía con ese universo que voy creando, que existe a través del movimiento del cuerpo que le da existencia. Pintar, sacudirme emocionalmente quedar exhausto y que todo repercuta en el cuerpo…como me dijo una vez una amiga: “Tu arte me mata y me revive a la vez”, y es eso! ni más ni menos, sentirle el pulso a la vida, sístole y diástole, esa dinámica, interacción de lo que se da y se recibe, llenarse y vaciarse a la vez… 

En mi trabajo particular y en los talleres grupales que coordino trabajo insistiendo en esta conciencia: tomar una adecuada  postura frente al soporte, sea en la pared o el piso la mesa o el tablero encontrar la posición para intervenirlo, relajar la respiración, clarificar la intención, con precisión acertar los movimientos, todo eso influye en la obra y en cómo la siento… Pinto, bailo, canto actúo, escribo, mi cuerpo siente todo eso y lo refleja en cada nueva creación. El arte me agota en ese acto de entrega pero me revive me despierta me refleja me reconstruye me libera y tengo la necesidad de compartirlo comunicarlo crear un puente con otros, porque es demasiado maravillosa la experiencia como para guardármela, y porque en fin, todos tenemos algo que decir o gritar… Tal cual dijo Julio Cortázar: “Un poema ha sido siempre un puente, como una música o una novela o una pintura”. Y sobre esta relación cuerpo – arte, ah! cuántos autores la abordaron, desde lo artístico lo psicoanalítico lo físico lo estético lo político etc… Cómo no pensar en Frida, su cuerpo se hizo arte porque si no no podría haber sobrevivido... Se me ocurre  ahora  “El retrato de Dorian Grey” del genial Oscar Wilde, esa oscura transferencia de lo real a lo representativo o viceversa, esa gran metáfora, el arte envejece el cuerpo no, pero entonces pienso en “El teatro y su doble” de mi poeta predilecto Antonin Artaud!, el personaje no se hace, es carne!, teatro de la cruel verdad, el poeta postula que “uno no representa, uno hace” y tajantemente deshace ese diferencia entre lo que es y no es… y apaciguando la respiración pienso en “Zen en el arte del tiro con arco” que orienta al aprendiz, hago una analogía con otras artes en ese adquirir el entrenamiento necesario para poder relajar la respiración sostener la herramienta con un gesto preciso y el tono corporal necesario y por fin soltar acertar el tiro, pincelada, trazo,  voz, nota musical, movimiento…Y me resuenan escritos de bailarines de Danza Butoh como Hijikata, Ohno y Tatsumi quienes hablan del cuerpo vulnerable enriquecido y a la vez asfixiado por su cultura, que los integra pero aprisiona y de la que de alguna manera hay que vaciarse para poder verse sin cáscaras sin máscaras… Y entonces recuerdo esta frase de Goya! “El mundo es una mascarada, el rostro la postura y la voz, todo es mentira, todos quieren parecer lo que no son y nadie se conoce a sí mismo”, en fin, podría seguir asociando unos con otros sin parar, y creo que encontraría concordancias filosóficas y adhesiones a esa sensación de Van Gogh al decir que “Nosotros artistas en la sociedad actual, no somos más que cántaros quebrados”, y con la misma búsqueda interior más los incansables intentos de develar misterios y de interpretar la realidad, la existencia, que también manifiesta el maestro Antonio Berni cuando nos sostiene que “El artista está obligado a vivir con los ojos abiertos”.    

Ariel Muñoz

Nací en Buenos Aires en 1979. A la edad de 7 años comencé a tomar talleres de arte en la Escuela de Bellas Artes de Prov. de Formosa, durante la primaria ya de vuelta en Bs.As asistí a centros culturales donde hice cursos de dibujo, pintura, mimo y otros. Cursé el secundario con orientación artística y el Magisterio en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano egresando en el 1999. Luego realicé estudios complementarios de dibujo, pintura, escultura y cerámica; psicología, pedagogía, historia del arte, lenguaje visual y otros en el Instituto Universitario Nacional de Arte. Escenografía, dirección de arte, serigrafía, teatro, mimo, clown, danza butoh y canto, en distintos seminarios con artistas como Antonio Pujía, Nicolás Menza, Alejandro Mateo, Alejandra Sculli, Andrea Chama, Daniel Menossi, Federico Baeza, Alejandro Bracchi, y en talleres de diferentes espacios e instituciones culturales. 
Trabajo además como muralista, diseñador y realizador escenográfico. Y llevo a cabo diversas actividades performáticas de teatro, danza, poesía, e intervención urbana.
Dicto clases de plástica para niños, jóvenes y adultos desde 1996 en diferentes Instituciones de artes, de integración social, Escuela pública, Centros Culturales y en mi taller particular.
Actualmente, tras haber huido de la ciudad hace unos años, vivo en Glew, Provincia de Buenos Aires. Curso la beca de perfeccionamiento otorgada recientemente por el maestro Nicolás Menza. Coordino el espacio atelier de exposiciones de la Casona Cultural de Humahuaca; dirijo el movimiento de arte - acción AYA; edito la revista de artes independientes El conquistador gusano. Y estoy a cargo de los talleres de artes plásticas de IMPA - La fábrica cultural,  Unicornio - espacio de arte y creatividad, Casona Cultural de Humahuaca, y los Talleres municipal de Pintura y Teatro comunitario de Ranchos, Gral. Paz.     
   
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