EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

martes, 9 de agosto de 2016

GABRIELA LARRALDE


Foto: Cari Aimé


Sin personajes no tengo nada. Para empezar a escribir cuento o novela, comienzo por un diálogo aunque después lo saque. Es lo que necesito para armar los personajes, y de ahí el tono, el registro, incluso el narrador. Sin personajes, no tengo nada, porque soy sólo yo y las palabras, a lo sumo una idea. Y de ahí no sale nada bueno. 

En poesía el proceso de escritura es diferente porque en poesía tengo que ser sólo yo y la escritura. No me interesan las máscaras, salvo alguna rara excepción, me aburre leerlas. Me parece un ejercicio estilístico, nada más lejos de la literatura que a mí me parece valiosa. 

Cuando escribo soy mejor persona. Ser mejor persona tiene que ver con el cuerpo, una caricia, un gesto, una atención, escuchar. La predisposición del cuerpo hacia el mundo. Cuando pasan días y por alguna cuestión no escribí, me pongo de mal humor, hablo menos, el cuerpo se contrae, la ternura también. Y sin ternura no hay posibilidad alguna de escritura. 


Poemas


Niños en la casa (Las cosas que pasaron. Huesos de jibia, 2013)


Mi gata es feliz cuando hay niños en la casa;
los examina, se deja apretar,
da vueltas, la alzan.
Sus voces dentro de la casa, agudas,
producen un efecto de hipnosis en ella. 
Como si les tuviera un miedo que no es miedo.
Guarda dientes y uñas.
Se vuelve maleable embajadora de lo que perdimos.


Llamaste (Las cosas que pasaron. Huesos de jibia, 2013)

Llamaste después de dos años.
Estoy parada en la esquina de mi casa.
Tengo un filet de merluza en la mano y la sensación
de que soy la única mujer
en toda la ciudad
con un filet de merluza en la mano.


Mc Murdo (inédito, 2015)


La ypf del pueblo es el único lugar
abierto un domingo a esta hora
para un café.
El tiempo en gorras azules
vos casi no hablás
y eso me hace sentir mejor.
Me acerco a la basura
levanto diarios que no quiero
debajo encuentro
una publicación a colores
de las que traen los diarios:
Familia de Zarigüeyas.
Una se llama
Marmosa Elegante
Thylams elegans
siento que es una criatura
en verdad muy hermosa.

***

La publicación,
tuve suerte de que
nadie más la quisiera
zarigüeya acuática o chichica
todo parece necesario
chichica
en la ypf del pueblo
marmosa común
mientras esperamos
tu cuerpo

comadrejita patagónica
un viaje
kilómetros a oscuras
zarigüeya de cuatro ojos
tu risa de cabeza para atrás
sabías todas las palabras del mundo
resolvías crucigramas en segundos
estarías ahora conmigo
escuchándome atenta
pronunciar
Myrmecobius fasciatus
                                               sin reír
con suma atención.



Cuento:

La cocina estaba azul (Soluciones Quirúrgicas, 2015)



Gabriela Larralde

Publiqué el libro de poemas Las cosas que pasaron (Huesos de jibia, 2013), la investigación Los mundos posibles, un estudio sobre la literatura LGBTTTI para niños (Blatt y Ríos, 2014) y el libro de cuentos Soluciones Quirúrgicas (Zona Borde, 2015). Doy clases de escritura de forma particular y en la carrera de Artes de la escritura en la Universidad Nacional de las Artes. Organizo el ciclo de poesía Rumiar Buenos Aires junto a Carolina Giollo. Investigo el cruce entre literatura, género y sexualidad. A veces, dibujo. Hice una muestra de acuarelas en 2015, Sirenas Invertidas, en el Centro Cultural Sábato.
gabrielalarralde@gmail.com 

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