EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

lunes, 28 de noviembre de 2016

LAURA DUBROVSKY




Los ritos hablan de una sacralización de lo que se va a emprender, de una disciplina, de una repetición. Como soy bastante anárquica en mi tarea creativa, y siempre la he acometido desde el placer, el juego y la experimentación, suelo prescindir de ellos.

Me gusta trabajar durante el día. Muchas veces lo he hecho compartiendo la tarea con otros, y también al aire libre. Recuerdo en este sentido la experiencia de haber dibujado a orillas del Río Arrayanes (en el Parque Nacional Los Alerces) utilizando una pluma de chimango y jugo de maqui a modo de tinta.

Todo puede ser inspirador: un texto, una película, una obra de teatro o danza, una fotografía, una escena callejera, un grupo de personas, un paisaje o un interior, las obras de otros artistas, etc. Por mi formación y actividad, tengo una tendencia inevitable a ver y observar todo en términos de estructura, composición, luces/sombras y color.


Hendidura en la noche de los juncos I 

No acostumbro a trazarme un plan. Prefiero la intuición y el azar. Y no dedico mucho tiempo a una obra. En mis etapas más productivas he trabajado con varias a la vez. En estos casos, la insistencia y continuidad en la utilización de una técnica en particular, o una determinada paleta, o textura, o una estructura compositiva, o una temática, han generado inevitablemente series. Estas series hablan de una cierta afectividad, predominante durante variables períodos de tiempo, por determinadas formas, colores, texturas, trazos, composición, espacio, dinámicas y poéticas.

He utilizado diferentes técnicas: dibujo, pintura, collage, técnicas mixtas; en distintos formatos, materiales, procedimientos y soportes, de acuerdo a mi interés circunstancial de experimentación. Si bien puedo admirar lo técnico en la obra de otros artistas, en mi trabajo me interesa más lo lúdico (como proceso) y una búsqueda de lo poético (como resultado).

Hendidura en la noche de los juncos II

En cuanto a la relación con el cuerpo, cada técnica y formato indudablemente condiciona el modo en que este acciona, su dinámica y las sensaciones que en él se juegan. Un formato pequeño propone una relación de mayor intimidad con lo que se está creando, un menor gasto de energía. Solo la mano y el ojo se mueven. Los formatos grandes, en cambio, imponen un ir y venir, tomar distancia, sentarse a observar, pararse, acercarse nuevamente a la tela, hacer grandes movimientos con el brazo, agacharse. Toda una gimnasia, o una danza (como se prefiera).

Hendidura en la noche de los juncos III

En los últimos trabajos que realicé con tecnología digital, la mediación con la obra es mayor. Siguen presentes la mano y el ojo, pero el material es —digámoslo poéticamente— inmaterial, no se puede tocar, no se puede oler. Solo ver. Diría que se pierde la sensualidad que provoca el uso de los materiales “físicos”, su olor, su textura. Pero se experimenta otro tipo de sensación, y tiene que ver con la velocidad. La mano opera con impaciencia y rapidez. Se borra fácilmente aquello que no convence, se puede dar un paso atrás, o dos, o tres, como si nada hubiera ocurrido, o volver a comenzar desde el principio. Todo es más vertiginoso. Tiene algo de magia, de prestidigitación.

En cualquiera de los casos las sensaciones no son de relajación; por el contrario, siempre hay una cierta tensión, a pesar de que en mis trabajos predominan los trazos espontáneos y no controlados.


Hendidura en la noche de los juncos IV

Me gusta la idea de Nietzsche acerca de que el arte es el gran estimulante de la vida, y que su efecto es tónico: “Todas las artes actúan como sugestiones sobre los músculos y sobre los sentidos (…) hablan a esta especie de delicada movilidad del cuerpo. (…) Todas las artes también tienen un efecto tónico, aumentan la fuerza, aumentan el placer (el sentimiento de fuerza), excitan todos los más sutiles recuerdos de la embriaguez; hay una memoria particular que desciende en tales estados de ánimo; entonces retorna un lejano y fugitivo mundo de sensaciones. (…) Todo movimiento interior (sentimiento, pensamiento, pasión) va acompañado de variaciones musculares y, por consiguiente, de variaciones de color, de temperatura, de secreción.”

Tónico para el cuerpo del artista. Tónico para el cuerpo del espectador.


Hendidura en la noche de los juncos V


Laura Dubrovsky



Nací en Buenos Aires. Me formé académicamente como arquitecta, y de manera informal en talleres (dibujo, pintura, escultura, cerámica). También estudié sociología y otras disciplinas artísticas como música (piano) y danza. Realicé exposiciones individuales y participé en muestras colectivas. Colaboré como ilustradora en la revista El Porteño, y publiqué dibujos en otros medios gráficos, entre ellos la revista Crisis. He aportado ilustraciones e imágenes de mis trabajos en ediciones de libros de poetas y narradores. En la actualidad soy diseñadora editorial y docente universitaria, tarea que desarrollé y desarrollo en las áreas de comunicación visual, morfología, diseño editorial, historia del diseño y estética.



Nota:

Las obras que acompañan este texto fueron creadas digitalmente y forman parte de una obra audiovisual realizada para la presentación del libro de poemas Hendidura en la noche de los juncos de Susana Civitillo, que se realizó en la Biblioteca Nacional, en Buenos Aires, en noviembre de 2011.






















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