EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

sábado, 26 de noviembre de 2016

VANNA ANDREINI



Desde hace un par de años, el momento en que más me gusta escribir es mientras camino. Parecerá un absurdo pero mientras voy de un lado a otro de la ciudad para dar clases o vuelvo de la escuela de mis hijos, mientras siento que el trayecto y sus pequeñas dificultades me absorben, vuelven las imágenes de las películas, los poemas leídos, las novelas, los textos seleccionados para las clases, las palabras de mis  hijos y de mis amigas. Vuelven y metro después de metro construyo preguntas, las desarmo, recuerdo, busco colores, sigo los olores y miro. A veces pasan los días y al repetir el mismo recorrido repito las mismas palabras, trato de memorizarlas busco acordarme exactamente cuál era la construcción, entonces veo los versos. Luego, viene el traspaso al papel, que nunca me satisface tanto porque la hoja en la pantalla de la computadora, allí, fija, impone sus propios movimientos a mis palabras a esas palabras que se movían con mi cuerpo; porque lo escrito en la memoria de un yo caminante suena diferente, casi a plegaria. La hoja por un lado, la vida cotidiana entre niños y tareas por el otro. En cambio, el caminar es sólo mío, sin música de fondo. 

Muchas veces, antes del pasaje al papel, investigo, leo o vuelvo a una historia, y me la llevo conmigo. Caminar no es lo mismo que viajar en colectivo o en subte, allí me acompañan los documentos, las historias seleccionadas que leo entre dormida y anestesiada por el ritmo caótico del viajar urbano. Cuando vuelvo a la computadora, nunca sé si leí bien o no lo que había buscado pero no recupero el material. Cuando finalmente decido que el poema debe pasar a tener una grafía ya  no hay búsqueda. Pero todo vuelve a empezar cuando está terminado, porque las correcciones suponen otros recorridos, otros tantos viajes.


Poemas


Me impresiona mirar  la sangre
que sube por la jeringa
me inmovilizo
dentro de la plaqueta de vidrio
que se colorea
mientras recupero la fuerza
por mirar

me impresiona cruzar puentes
no se mantener la vista fija
en la otra orilla
demasiado lejos
siempre demasiado lejos
y voy hipnotizada hacia
el borde
con la firme convicción
de que nada ni nadie podrá
evitar mi caída

con cada puente
reaparece
recurrente y demarcada
la pesadilla aquella
el auto de mi madre
una Dyane naranja
mi hermana y yo
sentadas atrás
veíamos pasar el paisaje sin saber
cómo detener el auto que
caía hacia el río
especularmente
adentro y afuera

no sé cruzar puentes
de ningún tipo
cruzar del italiano al español
fue entonces, a los 15, sentir el abismo
atraerme hacia sí
quedarse sólo con las miradas
mudas de una escena infinita

pasar hoy de uno a otro
es como nadar
y enfrentar la corriente
se puede estar entrenado
se puede conocer el río, los vientos
se puede sentir hasta cierto placer
al desvestirse para sumergirse
pero la llegada al otro lado
pone en riesgo mi cuerpo
que despacio
de vez en vez
se despoja de todo movimiento estético
para asirse a lo necesario
dar brazadas efectivas y resistir
y en la otra orilla
la confusión de un cuerpo cansado
la angustia de la recién llegada
siempre siempre recién llegada
de un lado y del otro
del curso del río.



“A te “

Jovanotti suona e suona
y todas sus palabras de amor
son suaves dulces acariciables
pienso en usarlas
para mis poemas
“sei sostanza dei giorni miei
sei sostanza dei sogni miei”
las escribo las transcribo
las miro las repito
la lengua de mis fantasías púberes
rebota en mi mente
me entontece
y no llega
no llega hasta mi mano
como si gota tras gota
ella
destilara un veneno secreto
que paraliza mi escritura
que disuelve mis palabras de amor
toxicidad reactiva
aún en el  cuerpo de mi español


***


Un día cualquiera
un berrinche cualquiera
respiro profundo
mientras
acongojada
-sí, ésa es la palabra,
barroca y en desuso-
espero el final
una y varias 
personas cercanas
dictan sentencia:
 ¡que paciencia!
mi boca se curva sola
en una sonrisa
a la que no se imprimirle
expresión alguna
tanteo o saboreo 
el insulto solapado
en vilo 
sobre esa delgada
línea 
no sé dónde apoyarme
¡que paciencia!

Un cura dominicano
infinitamente blanco
sus ropas su barba
camina entre nosotros
sus ovejitas 
nos protege nos enseña
la paciencia es la virtud
de los ricos de espíritu
los pacientes
pueden
esperan
soportan
siguen
sus pacientes
atienden en la tierra
el reino de los cielos

un berrinche cualquiera
un día cualquiera
una madre expulsada
por pobre de firmeza.


Orfeo

apoya la cabeza sobre el escritorio
busca claridad entre notas y palabras
la luz invernal
que entra por la ventana
lo adormece
el sueño  a la luz del sol 
repara

Ella
bailarina de sus notas 
sin sonido
lo cubre
respeta el genio
responde a su educación
cierra y sale

Caperucita sin canasta
sin sendero
busca un lugar
desde el que tirarle 
pan a las palomas

sueña un hombre 
capaz de cruzar ríos
de ganarle a perros de tres cabezas
de convencer captores
sueña un amor fuera de serie
que le dedique poemas y canciones

una niña con una varita luminosa
espanta sus palomas
que la despiertan de sus ensoñaciones
¿qué espera del amor?
¿ser rescatada? 
¿todos los días?  ¿de sí o de quién?
todos los días no
una sola vez 
y luego
repetir
el abandono inicial
un hombre que al mirarla
la abandona
a su oscuridad
princesa muda y sin sonrisas
hermana de los seis cisnes 
de los hermanos Grimm
teje esas camisas salvadoras
mientras espera la hoguera

ahora corre y corre
se aleja de sí 
y de los lobos
¿cuál es el amor capaz de salvar?
¿el arte?
Arte y Vida 
vida o arte
tropieza
se resbala 
cae
y el auto no alcanza a frenar

Orfeo sueña
una protagonista femenina
que esté a la altura
de un drama intenso.


Transformers


VI

Optimus Prime
es una presencia constante
entre nosotros
un objetivo que sus cuatros años
quieren destruir
y mis cuarenta y cuatro
enalzan como un dios
¿ a qué jugamos?


VII

Mi parte
en los juegos
fue hacer del mal

todo aquello que una
quiere esconder
de su propia genealogía
condensado
en veinte minutos
de simple maldad
vencida
castigada
por pequeñas sirenas
por pequeños powers rangers.

Interpretar al mal
ante los ojos
iluminados
de mis pequeños
satisfacía
mi cuerpo
devastado por la lucha
entre el mal universal
y el mal que se te pegotea


Pero ahora
soy Optimus Prime
el guerrero heroico
intachable
el bien sin esfumados
el juego está invertido
quién va a morir
soy Optimus Prime
y me entrego
a la voraz maldad
de Megatrón
despatarrada
envuelta por el chirrido
rítmico
del ventilador
me entrego
al final
de mis creencias católicas
pequeño burguesas
el mal
me gana
Amadeo  salta triunfante
y yo yazgo sin recursos
simbólicos
que me permitan
seguir siendo
el bien. 

Vanna Andreini



Nací el 7 de abril de 1970, en Padova, y por una casualidad las cadencias que primero escuché fueron en veneto y no en el toscano aspirado que se hablaba en mi casa, en Poggio Cavallo. Pero los sonidos cambiarían de nuevo, mucho, aquí, en Argentina, hasta convertirse en la particularidad de la nuestro hogar, como el olor propio de un cuerpo. Y como los olores, volverían a cambiar, a mezclarse, a volverse palabras  cuando me enamoré y nacieron mis hijos.
Estudié Letras en la UBA, y durante cinco años fui parte de un proyecto UBACyT que reflexionaba sobre la poesía y sus relaciones con la traducción. A ese momento le debo  la traducción que hice de un libro muy temprano de Pier Paolo Pasolini, a quien amo profundamente, “Donde está mi patria”.
Enseño Lengua y Literatura italiana, y  me encanta hacerlo.
Publiqué Bruciate/ Quemadas Editorial Siesta( 1998), Furias, Ediciones Belleza y Felicidad ( 2003); Sirenas en la cama, Gog y Magog,( 2008); y Salud Familiar, El ojo del mármol ( 2015).
Participè en antologías como Qué hubiera dicho Safo, Ediciones Outsider, 2016, Literatura y Maternidad, 2012, Baldío , 2012 de Ediciones Presente ; País imaginario: escrituras y transtextos 1960-1970, Amargord, 2012; Taquigrafía para principiantes, Paradiso Ediciones, 2002;  “Donne al caleidoscopio”  Rivista Oltreoceano Università di Udine Dicembre 2012;  “Donne con la valigia”, Rivista Oltreoceano Università di Udine, Abril 2012.
Adoro los Transformers y todos los robots discontinuados.






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