EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

martes, 14 de marzo de 2017

BEATRIZ ROSÓN




Tengo una experiencia diferente según se trate de poesía o de narrativa, pero en ambos casos lo que más influye son las imágenes internas. En el caso de la poesía, sucede algo casi físico antes de parir un poema: una sensación extraña e inefable que me indica que “está por salir un poema”. No obstante, no siempre es así. A veces surge un poema después de la lectura de algún autor, cuyas imágenes, ideas y palabra me ponen en el estado antes descripto.  Un punto de partida también puede ser la decisión de mantener un estilo determinado en una serie de poemas, tomar un tema y desarrollarlo (esto me ha pasado cuando el tema está relacionado con realidades muy tangibles, recuerdos, etc.). Pero faltaría a la verdad si no dijera que ante un hecho que conmociona a mucha gente, también surge un poema, de otra manera, como una necesidad de dar cuenta del hecho y de expresar una opinión ante él.

Respecto de la narrativa, parto casi siempre de la realidad. A veces, ha pasado que después de una lectura de algún cuento, surjan ideas. La narrativa es distinta en su entramado, pero generalmente ficcionalizo hechos reales (mi narrativa es realista). En la actualidad sí estoy investigando para una narrativa más larga: una novela breve, porque el tema lo requiere.

Siento un enorme placer mientras estoy escribiendo. Como si estuviera en otra dimensión. Siempre he percibido la relación cuerpo/arte como un estado especial, en que el cuerpo desaparece. De hecho, si estoy inmersa en una narración larga o serie de poesías, olvido comer y desaparecen las urgencias por fumar (soy muy fumadora). En otras palabras: me olvido de fumar y hasta de comer. Desaparece el tiempo, la dimensión real, etc.

He leído algunos análisis del cuerpo en el arte, pero no del cuerpo en el momento de la creación. Es muy interesante la pregunta.


Poemas

Del libro Tiempo (2011). Neuquén. Fundación Tribu Salvaje:



APARECIDO



“¡Oh Dios, mi Dios!, ¿por qué me abandonaste?
 ¡Las palabras que lanzo no me salvan!”
Salmos, 22:2

Sobre la arena
bailoteante
los murmullos marítimos
rondan un cuerpo
escarpado
de rocas.

Los gemidos del agua
los riscos lloradores
resucitan presencia
contra el paisaje.

Es casi un caracol encogido en sí mismo
o a medio destripar
acercado
por mareas milenarias
de crónica insondable.



EL RITUAL DEL OCÉANO


La actriz/mujer – mujer/indiana jones
contaba plumas de colores...
vos mirabas hacia mí, desprevenida
y sonreías, casi como la flor del cardo.
Entonces también sonreí
y el agua del océano se aquietó en mansedumbre
detenida por siglos.
Refugio de puente de ojos
te abandonaste a mí que no podía
hacerme nido o regazo.
Me asomé a la cocina y huí valientemente.
Un pozo de violencia te desgarró
para punzarme.
En la distancia, el aliento más fino
tritura dudas sobre la memoria
de los muñecos, la rayuela, el amor.



PEREGRINA DUARTE


Murió una peregrina, anoche,
bajo el sol de las discusiones sobre salarios
murió una peregrina colgada de un ligustro
anoche.

Zapatos negros impecables  –  dijo el diario –
bleiser azul restregado y digno
en la postura de indignidad
que impidió el desayuno
a los cuatro o cinco estudiantes del bar vecino.

Peregrina anoche murió bajo el sol
sus setenta años cansados de paciencia de vagar.
las estrellas entonaron un himno perplejo
mientras pasaba la media de nailon, corrida/tal vez
                                        –  los diarios no lo dicen –
                                   y sujetaba su cuello magro
de viandas livianas a los setentaitantos.

Peregrina merece más
que una enorme foto de ahorcado
en las ciudades de lo indigno
merece más que este epitafio
y este frío de verdugos
que congela el combate.



QUEHACERES

De noche en Neuquén
con Piazzola en el aire
y sopa en la cocina
se hiela el corazón.

Siberia de parálisis congénita
mortaja de cansancio y miedo
que desnuda solamente
si se avista
el misterio de esta carne insurrecta
de pueblo buscavidas
que quiere otro presente
tan nuestro
(tan de otros)

Quizás
desencogerse al sol
para respira tal vez
sacudir el dolor y reandar
por fin
nuestro destino.  



Beatriz Rosón

Nací en 1961 y me dediqué casi toda la vida a estudiar primero, y a dar clases después (soy profesora de Literatura). La escritura siempre fue un escape, una salida del mundo o un confrontarlo, pero con una fuerte presencia en lo cotidiano.
Publiqué recién en 2011, un libro escrito al fragor de la lucha en DDHH, en la primavera democrática: Tiempo. Varios cuentos y poemas fueron publicados en antologías en Buenos Aires, Córdoba y Neuquén. Actualmente estoy en la etapa final de la escritura de una novela ambientada en la última avanzada del ejército argentino sobre las poblaciones de los pueblos originarios. Este trabajo me ocupa desde hace varios años, ya que mi interés inicial fue el del saber de las machis, y es el tema central de la novela, por lo que se hizo y hace necesaria una exhaustiva investigación



1 comentario:

  1. Muy bueno el sentir de la escritora y excelentes los poemas seleccionados

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