EL VIAJE SIEMPRE RECOMIENZA..


El viaje siempre recomienza, siempre ha de volver a empezar, como la existencia, y cada una de sus anotaciones es un prólogo; si el recorrido del mundo se transfiere a la escritura, éste se prolonga en el traslado de la realidad al papel -tomar apuntes, retocarlos, borrarlos parcialmente, reescribirlos, desplazarlos, variar su disposición. Montaje de las palabras y las imágenes, captadas desde la ventanilla del tren o cruzando una calle y doblando la esquina. Sólo con la muerte... cesa el status viagiatoris del hombre, su condición existencial de viajero. Viajar, pues, tiene que ver con la muerte... pero también es diferir la muerte, aplazar lo máximo posible la llegada, el encuentro con lo esencial, tal como el prefacio difiere la verdadera lectura, el momento del balance definitivo y del juicio. Viajar no para llegar sino por viajar, para llegar lo más tarde posible, para no llegar posiblemente nunca.
Claudio Magris

domingo, 2 de abril de 2017

LUCÍA GAGLIARDINI



Cuando era más chica miraba siempre para adentro, pensaba que crear era inventar algo nuevo, o mostrar algo que otros no ven. Aunque no lo pensaba con esas palabras, simplemente nunca se me había ocurrido escribir de la realidad. Ya de más grande mi gran Maestra de poesía, Diana Bellessi, me invitó a mirar para afuera y fue fascinante, sentí que mi universo creció infinito. Desde entonces me enamora lo que veo a mi alrededor: una ventana diferente a las otras, el cambio de estación, los centros de manzana, las terrazas, los tanques de agua y así.

Cuando escribo, en el preciso momento en que escribo, siento que abandono el cuerpo, y que cualquier cosa que me traiga de vuelta me va a hacer perder el hilo. Cuando era chiquita a veces se me ocurría algo mientras viajaba en colectivo y empezaba a escribir en un cuaderno y bajaba del colectivo escribiendo y seguía así por cuadras. No podía interrumpir.

Siento que el cuerpo es una fuente de inspiración y un gran registrador, pero en el momento de escribir todo ocurre en otro ámbito, como de ensueño.

Cuando pienso en el vínculo cuerpo-arte pienso en artistas visuales como Marina Abramovic, a quien amo y admiro, de quien recomiendo ver el documental: The Artist is Present (2012).


Poemas


Elijo sentarme bajo la rompiente

Aunque a veces
me guste el agua calma
hacer la plancha
y mirar el cielo inmenso,
elijo sentarme
bajo la rompiente.

Las cosas llevan lo que llevan
algunas llevan cien años
algunas cien días
otras cien segundos.

Hace un par de noches me duele la planta del pie derecho, mucho me duele,

pienso que es de caminarte vida,
pienso que cada paso lo vale,

hoy te veo vida como una gran ola, y te camino al borde espumoso

y veo las rompientes y el horizonte a un lado y el llano y el infinito al otro.

Mi hermano me contó que no se estaba pudiendo perdonar el tiempo que algo le había llevado.

Y con el corazón latiendo carnoso en mi mano pensé (sentí vi):

las cosas llevan lo que llevan
en el sentido de lo que duran
y en el sentido de lo que arrastran de nosotros

las olas enormes
llevándoselo llevándoselo
llevándoselo

y en el sentido de lo que nos traen de otras tierras, de otras profundidades.

A veces una ola alcanza y a veces hacen falta muchas olas
muchas toneladas de agua
para cambiarnos.

Para hacer que seamos otros
nosotros.

Le dije: no sos culpable y por eso mismo no te tenés que perdonar
por el tiempo que las cosas llevan.

Dejemos a las olas hacer lo suyo.

Mi hermano y yo nos sentamos juntos, no sentamos en la playa de la vida, justo donde la gran ola rompe feroz y cae
y te vuelve
cada día más vos mismo.

Le lleve lo que le lleve.
Ahí estamos.



Sobre sentirse grande o sentirse chiquito

cuando mi abuela me agarra la mano
y me sonríe y me dice lucita
me siento una nena

cuando abro la escuela los lunes
y miro las flores
e imagino la semana
y a mi gente
me siento un adulto

cuando por alguna razón el Sr. tiempo
me enseña algo profundo, marcante
que me permite abrazar a otros
me siento una abuela

cuando estallo de la risa
cuando pinto
cuando digo tonteras desde lo más hondo
me siento una niña

cuando riego las plantas
cuando cocino
cuando miro por la ventana
me siento todo a la vez

cuando tengo miedo
a veces tengo sustos de nena
a veces temores de adulto
pero nunca escalofríos de abuela
espero llegar a viejita arrugada pero valiente

hace un poco más de un año y medio murió mi papa, nos agarramos de la mano por dos años y no nos soltamos hasta que a él lo soltó la vida. durante todo ese tiempo fui más grande que mi propia abuela y tan chiquita como un bebe que no sostiene su propia cabeza.

el tiempo me parece magia
magia: es aventura, es osadía, es oportunidad, es aprendizaje, es lo inesperado, lo terrorífico, lo increíblemente hermoso
¿y la edad?
es el tiempo transcurrido desde el nacimiento

hoy cumplo 40 años de magia
y hay lugares de este pequeño y profundo terreno que soy en que me siento todavía una nena y lugares donde tengo 15 y un sombrero rojo y otros donde tengo 5 y estoy en una hamaca en el parque y espacios donde tengo 7 y mis pies tocan un libro que mi papá dejó de regalo en el fondo de la cama y lugares donde tengo 16, 17, 18, 23, 27, 37 y me enamoro cada vez por primera vez. y lugares donde tengo 80 y veo la vida y pequeños pequeños lugares donde tengo 450 millones de años como la tierra e incluso lugares donde todavía no nací y sé que tengo que ocuparme de eso.

la sonrisa más grande se me dibuja, sonrisa atemporal de niña abuela. mi mano de niña toma mi mano de adulto, mis ojos de abuela miran a lucita y entre todos los que soy nos vestimos peinamos y salimos a festejar nuestros cumpleaños.

¿soy grande? ¿soy chiquita? soy todo a cada instante.


Lucía Gagliardini


Escribí y publiqué mi primer libro de poemas antes de los 18. Durante muchos fines de semana iba al café La Giralda a encontrarme con la diseñadora. Durante muchos fines de semana me sentaba en la escalera del teatro donde trabajaba y pensaba aterrada en la idea de mostrar quien era a través de la poesía. Mi abuela cuando lo leyó me dijo: tan hermoso por fuera y tan, tan... terrible por dentro.
A los 38 publiqué mi segundo libro, A campo traviesa.
Toda la vida dibujé porque no lo podía evitar, toda la vida escribí porque era lo que quería hacer. Hoy además tengo mi escuela del Método DeRose, esa es mi profesión.

lugagl@gmail.com

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